¡Qué manía!

¿Te has descubierto últimamente alineando demasiadas veces tus zapatillas al acostarte? ¿Te has notado especialmente nerviosa si ves que en la mesa de tu oficina tus papeles y bolígrafos no están en el orden en el que te afanas en colocarlos cuando acabas tu jornada de trabajo? Si sientes que el espíritu de Jack Nicholson en ‘Mejor Imposible’ parece haberse apoderado de ti y que las manías empiezan a llenar tu día a día impidiéndote llevar una vida normal, ¡este reportaje te interesa!

 

Si has empezado a observar que tu comportamiento empieza a no ser normal o, pero aún, si has caída en las redes de un hombre maniático en exceso, ¡tranquila!; superar la situación es solo cuestión de tiempo aunque, eso sí, necesitarás grandes dosis de paciencia y una enorme sonrisa para no perder los nervios y caer en la desesperación.

Magda, de 40 años, sabe bien lo que es tener que convivir con alguien con un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). “Siempre había sido especial en cuanto a comportamiento, pero llegó un momento en el que se convirtió en un auténtico problema”, cuenta. “Se comportaba de manera obsesiva a todas horas; no sabía dónde estaba el límite y realmente llegó un momento en el que me empecé a preocupar”, continúa. “En casa podía llegar a lavarse las manos hasta cien veces a lo largo del día. De hecho, llegó a tener problemas en la piel porque se le quemaron por la acción del jabón”, nos cuenta. “Al principio me parecía algo gracioso pero, después, empecé a ver en su comportamiento una obsesión enfermiza”, puntualiza Magda.

El caso de Magda no es aislado. Hoy son muchas las personas que, en algún momento, comienzan a padecer algún tipo de trastorno basado en repeticiones de acciones. De hecho, los expertos apuntan, refiriéndose a este tipo de comportamiento, que si bien en un principio las manías pueden entenderse como algo innato en la personalidad de que las padece, cuando estos acciones se convierten en algo inhabilitante, entonces estaríamos hablando de trastornos que requieren de tratamiento específico.

 

Quizás te reconozcas o reconozcas a tu pareja o a algún amigo en el relato de Magda. No obstante, es importante dejar claro que aquello que coloquialmente llamamos TOCs, es decir, impulsos irracionales que todos, en mayor o menor medida, quizás hemos sufrido en algún momento de nuestra vida, es un término que empleamos erróneamente. Y es que, el verdadero Trastorno Obsesivo Compulsivo es un desorden mental de orden clínico que afecta a más de un 2% de la población en algún momento de su vida.

Aclarando conceptos

La medicina hace una definición clara de este tipo de comportamiento. Los TOCs son “problemas de ansiedad caracterizados por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que originan “inquietud, aprensión, temor o preocupación, así como conductas repetitivas”, que están realmente dirigidas a aliviar la ansiedad asociada. Los TOCs se pueden clasificar en tres categorías: limpieza (obsesión por la higiene), verificación (inseguridad y constante chequeo de situaciones en el hogar) y orden (búsqueda repetida de precisión en todo orden de cosas).

El verdadero TOC puede llegar a interferir -y de hecho lo hace- en la vida de quien lo padece hasta tal punto, que para la OMS es considerada una enfermedad discapacitante. Aquellas personas que lo padecen se sienten atrapadas por las repeticiones constantes y, aunque son plenamente conscientes de que tienen un problema que les limita, en muchas ocasiones son incapaces de buscar ayuda y darles una solución que les haga liberarse de él. Además, son personas que tienen una mayor predisposición a la depresión y a otros trastornos de origen psicológico como anorexia, hipocondría o fobias.

 

 

Pseudo-tocs

 Aunque la gran mayoría de nosotros no sufre realmente el Trastorno Obsesivo Compulsivo, seguramente mientras lees este artículo te has descubierto pensando en esa ansiedad que, en ocasiones frecuentes (aunque siempre de forma bastante controlada), origina que algo se salga de los patrones que consideramos cómodos. Todos, por lo tanto, sufrimos manías y, en algún momento, repetimos una y otra vez algún comportamiento. Las hay de todos los colores y formas: desde las más simples como alinear las zapatillas a los pies de la cama; hasta las más obsesivas como, por ejemplo, abrir y cerrar la puerta varias veces antes de salir o caminar por la calle sin pisar las líneas de las losetas del pavimento.

Como el primer paso para empezar a ponerle solución a estas manías que pueden llegar a convertirse en una auténtica tortura es reconocerlas, hemos preparado para ti un listado de algunas de las más frecuentes que seguro que te es de utilidad para buscar una solución y sentirte más libre. ¡Toma nota!

1.- Orden perfecto en la mesa de trabajo:

Los folios alineados, el teclado del ordenador formando un perfecto ángulo de 90º con el sillón, los rotuladores organizados por colores y perfectamente colocados de manera perpendicular a la pantalla del ordenador… mantener el orden en el lugar de trabajo es positivo y necesario, pero si te reconoces tu escritorio en estos pequeños detalles, es momento de empezar a pensar si algo te está ocurriendo. Si descubrir que no todo está perfectamente colocado te empieza a provocar ansiedad, ha llegado la hora de consultar a un especialista.

2.- Miedo irracional a ir al médico y a enfermar:

Es algo más frecuente de lo que puedes llegar a imaginar. Si no puedes evitar hacer una lista interminable de medicamentos cuando sales de viaje, si buscas compulsivamente información sobre lo que te pueda estar ocurriendo por sufrir ese ligero dolor que se repite desde hace días o si te has vuelto asiduo a saber cada vez más sobre terapias naturales, ¡cuidado!, quizás estés empezando a desarrollar un comportamiento poco normal.

3.-  Obsesión con la higiene:

¿Te lavas las manos varias veces antes de sentarte a la mesa? ¿Te descubriste el otro día usando un pañuelo de papel para abrir la puerta del cuarto de baño? ¿Evitas estrechar la mano a alguien que encuentras por la calle? ¿Te duchas con agua tan caliente que cuando sales de la ducha el vaho podría hacerte caer? ¡Atenta, porque algo no marcha bien!

 

 

4.- Las rayas de la vereda:

No tiene mayor sentido ni explicación, pero para muchos el pisar las rayas del pavimento puede desencadenar una auténtica catástrofe mundial.

5.- Ritual del sueño:

Muchos son los que creen imprescindible realizar una serie de tareas para conseguir dormir plácidamente: alinear perfectamente las zapatillas a los pies de la cama al acostarse o colocar las almohadas de forma paralela al cabecero, son solo algunos de los ejemplos más comunes.

¿Sufres TOC? 

A veces, saber diferenciar entre un trastorno obsesivo compulsivo o una simple manía puede no ser tan sencillo. Si quieres saber qué te está ocurriendo y conocer si necesitas ponerte en manos de un especialista, te animamos a que hagas el siguiente test. ¿Preparada?

A.- Me preocupa en exceso que un animal pueda llegar a contagiarme una enfermedad grave.

_Verdadero

_Falso

B.- Cuando me bajo del coche cierro una y otra vez con el mando e incluso compruebo que está cerrado tocando las manetas:

_Verdadero

_Falso

C.- Creo en supersticiones antiguas como la mala suerte al ver un gato negro, no pasar por debajo de unas escaleras o no dejar las tijeras abiertas encima de una mesa:

_Verdadero

_Falso

D.- Cada noche, coloco de manera meticulosa la ropa, los zapatos y los complementos que voy a usar al día siguiente:

_Verdadero

_Falso

E.- Cada día al marcharme del trabajo, ordeno los papeles y bolígrafos cuidadosamente. Si a la mañana siguiente algo está movido, siento ansiedad al pensar que he podido perder algo y necesito comprobar, una y otra vez, que no me falta nada:

_Verdadero

_Falso

Si has contestado tres o más afirmaciones de manera positiva, ¡cuidado!, quizás necesites consultar con un especialista para evitar males mayores.

Redacción: Rocío Alcántara

 

 

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