Mely R. Relinque

Es de Sevilla, aunque siempre supo que su vida entera no se desarrollaría allí. Tenía esa inquietud de conocer otros sitios, de vivir en otras ciudades, de ampliar horizontes. Aunque para que llegara ese momento tuvo que esperar algunos años. Mely Rodríguez hubiese estudiado Bellas Artes, o Decoración de interiores, pero la primera opción suponía irse a estudiar a Barcelona, algo que no estaba en los planes de sus padres, y la segunda opción la tuvo que descartar tras un examen de acceso en el que no alcanzó la nota. Así que de las opciones que tenía en Sevilla se decantó por Azafata de Turismo y Congresos y por aprender idiomas.

Sus ganas de viajar y de conocer mundo, unidas a su vocación solidaria, la llevaron siendo muy jovencita a la cooperacion del Tercer Mundo a través de unas misiones en las que participó con la Parroquia como monitora en los suburbios de Lisboa durante tres veranos. Se hubiese quedado allí ayudando a aquellos niños llegados de Cabo Verde, pero sus padres no veían oportuna aquella decisión y el destino le deparaba otro camino.

Así que la creatividad que tenía dentro y las ganas de hacer cosas diferentes las volcó en una tienda de trajes de flamenca y artículos de piel que abrió con su madre. Allí tuvo la primera oportunidad de enfrentarse a lo que después sería su punto fuerte; la atención y el servicio al cliente. Pintaba las bolsas de papel a mano, asesoraba a las clientes con el complementos, entregaba los pedidos a domicilio cuando nadie lo hacía, y todo eso le hizo descubrir en ella misma esa vena comercial que traía de familia y que en su niñez había sido un juego atendiendo en la tienda de sus abuelos y bisabuelos propietarios del famoso negocio de la calle Sierpes:  “Bazar San José”. 

 

Con 24 años había terminado su formación y hablaba inglés, francés y algo de alemán. Aquello unido a su buena presencia y su educación, que jugaban a su favor, propició que entrara en Loewe como personal de apoyo para una campaña de Navidad.  Comenzaban los 90, una década que fue crucial en su vida. Se casó, tuvo a sus dos hijos, y fue dando pasos en la firma durante veinticinco años, dejando atrás aquel contrato eventual de Navidades hasta convertirse en Store Manager. 

En el año 2000 la nombraron Responsable de Ventas a empresas de Sevilla lo que le permitió además de asistir a eventos sociales y conocer otra faceta como asesora de ventas, viajar por diferentes ciudades para participar en exclusivos desfiles privados, también para una clientela especial. 

En 2012 fue nombrada por el comité de dirección para formar y apoyar al equipo de New York, que presentaban la colección icónica en Manhattan, concretamente en la Quinta Avenida. Algo que recuerda como una experiencia muy especial.

En 2010 se abrió ante ella un nuevo reto, que aunque le suponía enfrentarse a muchos miedos no quiso dejar pasar. Trasladarse a Málaga con dos hijos adolescentes y hacerse cargo del corner de la firma en El Corte Inglés. Llevaba dos años abierto y no estaba dando los frutos esperados. Ahí comienzan unos años apasionantes en Málaga para Mely, que continúan ahora con su apuesta por su propia empresa tras cerrar Loewe en enero de 2017, cuando ella ya había cumplido 50 años. 

Hace unas semanas reunió a un grupo de personas para hacerles participe de esta nueva aventura al frente de ‘Mely R. Relinque: Formando en Experiencias’ donde ha volcado todos sus conocimientos, todo lo que ha aprendido al frente de la firma de lujo, y la sabiduría de la madurez y las experiencias vividas en estos años. 

Mely, fuiste la responsable de Loewe en Málaga durante ocho años, ¿cómo viviste esa etapa?

Llegué en julio de 2010 y personalmente no era un momento bueno para mí, quizás aquello me hizo volcarme en el objetivo profesional que me habían marcado desde la empresa para los siguientes cinco años. Llegué a Málaga con mis hijos de 13 y 15 años y no conocíamos a nadie entonces. 

El puesto en sí ya era un desafío; una marca como Loewe dentro de un centro comercial. A pesar de la  responsabilidad, presiones constantes y unos horarios a veces desorbitados me ilusionaba lo que hacía. Eso sin olvidar que era madre de dos adolescentes que no conocían a nadie aquí. Habíamos empezado los tres de cero, en una ciudad nueva, y donde en muchas ocasiones echaba en falta a amigos y familiares a los que pedirles que me echaran una mano en determinados momentos. Pero habíamos tomado la decisión los tres, de lo contrario nunca me hubiese venido. 

Fueron años complicados, incluso se me planteó la posibilidad de formar parte del plan de movilidad geográfica de Loewe y seguir mi carrera profesional en Nueva York. Por un lado lo veía como una gran oportunidad para los tres, pero por otro lado, Málaga en sí ya suponía un reto con el que me había comprometido. También descarté volver a Sevilla donde quedó un puesto de dirección vacante. Si me comprometo con algo, me comprometo. 

¿Cómo es la clienta del lujo de Málaga? 

El lujo en sí ya es complejo. Si comparamos unas zonas geográficas con otras, incluso unas firmas con otras, el lujo a veces se distorsiona. Tiene que ver también con la calidad de vida o las prioridades que en ese lugar se antepongan. 

Hay ciudades donde el protocolo se vive de una forma rigurosa, los eventos se producen a diario y el nivel de vida hace que ese crecimiento del negocio de lujo sea posible. Málaga es una ciudad con una calidad de vida alta, pero donde priman las firmas premium y las franquicias por encima del lujo. 

Loewe fue la firma pionera de lujo que se asentó en Málaga, pero en ese camino ha estado aislada, sin competencia. Hubiese sido favorable que otras marcas luxury se asentaran en la ciudad, pero no lo hicieron. A lo mejor se podía haber creado una zona de tiendas de lujo más cerca del circuito de museos, pero no se hizo y por tanto no existe ese turismo de shopping de otras capitales como Madrid o Barcelona. 

Fue uno de los motivos por los que cerró, para posicionarse en Puerto Banús donde sí está esa clientela y donde están esas grandes firmas. 

Comprendo el lujo como lo exquisito, rodeado de esa envoltura coherente. El lujo en Málaga está disperso. Hay una diferencia muy marcada en una misma clase social con un sector que vive y muestra el lujo de manera natural y otro sector que lo oculta. Nunca he visto esta diferencia tan marcada en una misma ciudad. Ni siquiera en Marbella hay estas diferencias. 

 

¿Qué complejidad tenía vender la marca en un centro comercial en la que había al lado otras firmas que no eran de lujo? ¿Era una ventaja o una desventaja? 

El lujo puede lucir o deslucir dependiendo donde lo posiciones y donde sitúes la tienda, eso es obvio. Estar en un centro comercial nos daba mucha visibilidad pero también había elementos externos que no casaban con la imagen del lujo que vendíamos en Loewe. 

Tengo mil anécdotas que podría contar y que me reafirman en mi idea de que cada cosa y cada negocio tiene que estar en el espacio adecuado. 

Mely, hubo un momento en tu vida en el que quisiste ser misionera y el que viste como vivían esas personas que no tenían nada, y sin embargo acabaste en un sector que no tiene nada que ver con eso…

La vida me puso ahí y no creas que para mí fue fácil. He tenido muchas crisis de valores y muchos momentos de rebeldía por las injusticias y desigualdades de unas clases sociales y otras. Hasta que entendí que lo que tenía que hacer era centrarme en lo que yo podía aportar a ese sector más desfavorecido de la sociedad. Participar y ayudar a ONGs me ayudaban a estar en equilibrio. 

También quiero resaltar que gracias a mi trabajo he conocido a personas maravillosas que en muchos casos se han convertido en parte de esa familia que elegimos y que he integrado en ese viaje que es la vida. Ese es el verdadero lujo, las personas que vamos sumando en nuestro camino. 

Hay quien no entiende el lujo…

El cliente que no conoce el Lujo se desorienta, incluso me han llegado a insultar. Vendíamos bolsos de 800 o 1900 euros al lado de otro espacio que vendía bolsos a 30 o 100 euros. Eso requería de un plan de acción muy específico en el que tenías que salir fuera y entrar en contacto con hoteles, con guías, con empresarios y diseñadores.

Fue una etapa de romper moldes. Tenía que estar todo el día inventando para comunicar un producto que en otras tiendas y ciudades se daba por sentado y no había que explicar. 

Aún así he de agradecer que teníamos un cliente muy fiel, que compraba y que repetía. Vivimos momentos muy bonitos todo el equipo con las clientas. 

Hoy en día, el Lujo debe ser entendido como el conjunto de ‘un todo ‘que da valor al producto que ya de por sí es exclusivo y único. Si el entorno, los clientes, el servicio, el marketing y los planes de acción no se rigen por los cánones del lujo, tarde o temprano se cae el proyecto. Pero estoy muy orgullosa de lo que conseguimos. De una base de datos con 30 clientes en 2008  pasamos a casi tener 3mil en diez años. 

 

Cuando Loewe te anuncia que cierra en Málaga, ¿cómo te planteaste tu futuro?

Lógicamente, con tristeza y con cierto miedo. Era un proyecto en el que me había dejado la piel y una empresa en la que había crecido profesional y personalmente.

Luego, he de confesar que sentí una sensación de liberación. Me he perdido muchas cosas de mi propia vida y de mis hijos por el trabajo que ya no volverán. 

Ahora está todo más regulado, pero cuando yo fui madre la maternidad era un handicap y lo de conciliar era complicado. Te jugabas el puesto. Y aunque trabajes en el lujo tú lo haces porque necesitas ese sueldo en tu casa. Eso supone estar ausente en épocas como las Navidades, que es cuando tus hijos más te requieren pero también es la época más fuerte de ventas. Eso te pasa una factura emocional muy alta. Lo haces por ellos, para que tengan una vida mejor, pero eso requiere que no estés muchas veces que te necesitan. 

El último año cerramos en positivo, pero habíamos llegado a un techo en el que no podíamos crecer más en ventas. En mi interior sentía que necesitaba un cambio. Adoro la firma, hay quien me llama Mely Loewe, ha sido como mi casa. Pero tanta entrega también desgasta. Por eso digo que aunque con miedo también lo viví como una liberación. 

¿Sabías que iba a cerrar o te cogió por sorpresa?

Te voy a contar algo que sabe muy poca gente. El 5 de enero salí tardísimo de trabajar. En la calle lo que había a esa hora eran familias con sus hijos, se respiraba esa ilusión de la Noche de Reyes. Recuerdo que hice una reflexión interior muy dura. Otra vez, otro año más, yo no estaba viviendo eso con mis hijos. Era mi 50 cumpleaños. En esa reflexión pedía a modo de oración, un cambio. No era una decisión que yo fuese a tomar porque mi trabajo me gustaba y como la mayoría necesitaba esa seguridad económica. Pero son esas reflexiones internas que aparecen y que aparecen por algo. 

Sólo dos días después mis superiores me comunicaban el cierre del corner para febrero de 2017. 

Una cosa, como dices, es tener ese deseo interno y la otra que se convierta en realidad. ¿Cómo lo afrontaste?

Como si estuviese sola en medio del desierto. Con 51 años, dos hijos, y una responsabilidad familiar y económica que sólo recaía en mí. Era como estar en una montaña rusa donde cabían todas las emociones. Pasaba de la paz y la liberación a sentirme muy pequeña, a asentirme sola, a querer ver más allá del obstáculo al que te enfrentas y de pronto llenarte de ilusión por lo que está por venir. 

Fue una despedida muy bonita tanto por parte de mis clientes como por mis compañeros como por parte de la firma. Me iba por la puerta grande y con el reconocimiento de mis superiores al trabajo de todos esos años tanto en Sevilla como en Málaga. El cierre se debía a una razón comercial.

Cuando conseguí integrar todo aquello, pararme a pensar en todo lo que había vivido y en lo rápido que había pasado el tiempo, es cuando tuve claro que la vida me estaba dando otra oportunidad para abrir una nueva etapa en la que mi vida personal también tuviese cabida. Con 51 años fui consciente, más que nunca, de que quería trabajar para vivir, no vivir para trabajar, y que eso era posible. Sólo tenía que ser yo misma y darle una forma profesional a todo lo que sabía y que había aprendido desde un puesto como el que había tenido. Tenía mucho que aportar al mundo empresarial, y constancia y voluntad de superación. 

Al principio el miedo me frenó cuando me planteé montar mi propia empresa. Debía ser prudente, contaba con una indemnización, es cierto, pero no podía malgastarla ni tomar decisiones precipitadas. Tenía que asentar todas esas ideas empresariales, todas esas opciones y posibilidades que me pasaban por la cabeza. 

 

Después de una etapa de tanta intensidad laboral cómo viviste el levantarse un día tras otro sin tener que ir a trabajar…

Recuerdo que el primer día me levanté, fui consciente de que no tenía trabajo y me puse a llorar. Me asomé a la ventana y hasta la ciudad la veía distinta. Era esa sensación de que todo se movía menos yo, creo que era pánico. Se atropellan las preguntas sobre qué va a ser de ti. En ese momento tienes todo el tiempo del mundo para pensar. Había decidido quedarme en Málaga, eso lo tenía claro.

Coincidió con un tema de salud de mi madre y estuve volcada en ella durante meses, por lo que agradecí a Dios tener ese tiempo en ese momento. Tuve claro que antes de dar ningún paso tenía que reencontrarme conmigo. Me matriculé en la Universidad de Valencia para sacarme el título de Protocolo y Eventos, y entretanto me dediqué a mi familia. Hasta que seis meses después empezaron a llamarme de ofertas laborales a las que me había presentado. 

¿Es necesario un duelo después de acabar en un trabajo de tantos años? 

Es necesario tomarte tiempo. Dedicarte a ti. A veces lloras por miedo, otras por soledad, pero la mayoría agradeces, porque sino hubiera sido así no hubiese tenido la oportunidad de tomar las riendas de mi vida, de encontrarte conmigo misma. El duelo sino te sana, no conduce a nada. Lo importante es agradecer que tienes salud, que tienes vida, que tienes conocimientos y que con todo ello puedes tener un tesoro más que una pérdida.

Comenzaste a trabajar en otra empresa pero aquello no funcionó. ¿Te podían ya entonces las ganas de sacar tu propio proyecto adelante? 

Empecé a trabajar seis meses después para una empresa con un proyecto que me enamoró. Era montar una tienda preciosa y reclutar al equipo. Me podían las ganas de sentirme activa. No me importaba si el sueldo iba a ser menor del que había tenido, pero sí quería ser feliz trabajando.

Pero aquello no funcionó. Teníamos una filosofía distinta de ver el negocio y me di cuenta que tenía los conocimientos y los contactos para hacer algo por mí misma donde aplicar todo eso que sabía unido mi forma de hacer. 

¿Cómo surge la idea de montar tu empresa? 

Surge tras esa experiencia de haberme visto reclutando y formando equipo. La falta de formación en atención al cliente era más que evidente. Es cierto que puedes estar en una tienda vendiendo, de cara al público,  pero hay cosas que tienes que saber y que se pueden aprender de mano de profesionales. 

Yo tenía esos conocimientos, esa técnicas de venta que había aprendido, podía transmitir ese entusiasmo por la atención al cliente. Entonces empecé a darle una forma a todo aquello y me vi impartiendo formación en empresas, dando clases de organización para eventos y explicando normas de protocolo que van más allá de los límites de cómo te comportas en la tienda o en la empresa, enfocada en la marca personal que tenemos cada uno. 

Me presenté al Proyecto de Gira Mujeres de Coca Cola, en febrero de 2018. El 9 de Abril de este año, instauré mi  Empresa “FormAndo en ExperienciAS” y el día 11 de Abril ya estaba en Sevilla impartiendo formación al equipo de ventas y dirección de una famosa joyería sevillana a quien doy las gracias por confiar en mi plenamente.

 

Mely, ¿se dan facilidades a las personas de determinada edad para emprender desde las administraciones?

De momento no he tenido ninguna ayuda ni subvención porque el proceso de creación de mi empresa ha sido muy rápido, autofinanciado por mi. No me he sentido sola porque he contado con alianzas con otras empresarias malagueñas. Ahora toca sembrar y recoger, y pensar en grande. 

En estos días precisamente, he recibido la posibilidad de acceder a una subvención de la Cámara de Comercio y otra del IMFE; ya te contaré si realmente dan facilidades.

¿Cuáles son los mayores obstáculos a los que te has enfrentado en ese proceso? 

Pues a la soledad del guerrero. Es verdad que al principio muchos te animan, otros no te entienden, te aconsejan ir a buscar un trabajo más fijo aunque no te entusiasmen… Pero siempre hay alguien que cree en ti, y sólo con que yo crea en mí ya seguiré adelante. 

Cuando me siento en mi escritorio frente al ordenador, ejerciendo yo misma todos los departamentos, desde financiero hasta comercial; ahí se crea un momento de vacío y de grandeza a la vez. Todo sale de mi mente, no es un producto tangible el que vendo. Todo conlleva muchísimas horas de creación y dedicación pero es algo en lo que creo, que me apasiona y sé que un servicio con el que puedo ayudar a las empresas. 

¿Qué has descubierto de ti al emprender? 

Sinceramente, he descubierto la libertad de ser yo misma. Durante muchos años mi apellido se perdió por el de la empresa en la que trabajaba. Ahora recupero mi creatividad sin cortapisas, mis tiempos. Descubro cada día un potencial nuevo en mí, mi capacidad de superación. La capacidad de adaptación, de generar confianza desde mi propia marca involucrando a mis clientes en los distintos servicios que ofrezco. Yo misma voy generando esa agenda, esos resultados a los que quiero llegar con ellos.

He descubierto al emprender que la creatividad es parte del autónomo así como la constante motivación por aprender más, desafiando la comodidad o el peligro de no tener un sueldo garantizado a fin de mes. Ser tu propio jefe exige más de ti de lo que te pueda exigir nadie. Es un reto maravilloso y tengo la sensación de estar más viva que nunca. Durante muchos años dejé de un lado mis sueños para vivir lo que esperan de mi los demás. 

¿Cómo gestionas la montaña rusa en la que vive una persona cuando emprende? 

Con mucho orden a mi alrededor. Enfocando mi energía en los objetivos para que al cumplirlos sepa que voy por buen camino. Gestiono con prudencia, asentando las bases con profesionalidad  y dejándome asesorar por expertos en materias que sean desconocidas para mí, como gestiones fiscales, por ejemplo. En esta etapa estoy aprendiendo a relativizar las cosas y a rodearme de personas con una energía positiva. La fe es mi principal punto para no caer en la desmotivación cuando hay días que se ponen difíciles.

 

¿Qué servicios ofreces desde la empresa?

El principal pilar es la Formación y Asesoría para la adecuada Atención al cliente enfocado a empresas, o incluso también de modo individual para personas que quieran prepararse para un posible trabajo de cara al cliente. Es fundamental que los equipos estén altamente cualificados para atender al cliente, ya sea en retail, hostelería, organismos culturales, etc. Muchas veces se hace una gran  inversión económica en dar de alta un negocio y en cambio no se forma a las personas que están al frente. Esto no es cuestión de un par de horas o días. Hay que ir viendo roles, perfiles, tareas….y también estudiar la filosofía de la empresa. A partir de ahí se desarrolla un plan de acción que engloba desde formación a ambientación, creación de clientes, fidelización, posicionamiento de la marca en la sociedad, coaching ejecutivo para generar confianza tanto en el empresario, como en los empleados…

Además ofrecemos talleres de protocolo y saber estar para enseñarles como desenvolverse en determinados ambientes. Tal y como está planteado el mundo empresarial ahora mismo las personas que forman los equipos se convierten en una extensión de la empresa y tienen que ser un reflejo de ella, ser embajadores, tiene que haber una coherencia. No puedes vender muebles o decoración para viviendas de lujo y no saber comportarte en una mesa. 

Por otra parte, hay un taller que estoy deseando poner en marcha que es para impartir a los colegios o centros de educación: el Taller infantil del comensal. Los niños aprenderán a poner la mesa y a comportarse correctamente en ella. Todo lo recaudado de ese taller irá íntegramente dedicado a los niños del Tercer Mundo: por 30 euros, un niño en una misión de África come cuatro veces al día durante un mes, incluyendo  las clases en la escuela. Es mi homenaje a esa etapa, y el mejor partido de rentabilizar 30 euros y que los niños se mentalicen en muchos valores desde la mesa.

Tengo muchos proyectos para poner en marcha desde la empresa, muchas de ellas relacionadas con la moda, el arte y la cultura. Esas ideas se van materializando poco a poco. 

¿Qué objetivos te has marcado?  

Mi principal objetivo es dar cobertura a nuevas empresas que empiecen a crear empleo de cara al cliente, para que con esta inversión, con un estudio previo, sea optima para alcanzar resultados excelentes.

Llevar esta mentalidad de empresa avanzada a empresas familiares con técnicas obsoletas que no están experimentando crecimiento. A veces hay vicios que corregir y novedades que implementar.

Crear un equipo es uno de mis objetivos, sobre todo para centrar cada servicio de forma especializada de manera que se que  realicen continuamente.

Tengo también entre mis proyectos a medio plazo editar mis propios libros como apoyo a la formación. En definitiva, ser un referente de empresa que imparte calidad en la atención al cliente, desarrollando el protocolo como parte de nuestra marca personal y saber hacer.  Todo ello desde un punto que a veces no caemos: para y por el bien de los demás.

 

Bueno, Mely, te queda una gran tarea por delante. ¿Cómo se presenta estos meses hasta finales de 2018?

Pues sí, todo ello es un trabajo constante de planificación y acción a la vez. A partir de Julio comienzo una mentoria privada junto a un grupo de escritores que queremos editar nuestro BEST SELLER, guiado por el coach número uno mundial de habla hispana, Lain Garcia Calvo y escritor de las saga “La voz de tu Alma” que hoy en día es uno de los libros más vendidos.

Estos meses van a ser muy intensos para mí. Ese libro que quiero publicar va a ser una herramienta que acompañe a las formaciones que seguiré impartiendo. El libro además estará ilustrado por mi hija, lo que lo hace un reto aun más apasionante. 

Es un mensaje de “Hazlo Ahora”, título que da nombre al libro del escritor y coach Robinson González, quien junto a su pareja Ana, me han animado muchísimo a escribir. Y es lo que quiero hacer ahora.

Redacción: Ana Porras Fotografía: Lorenzo Carnero

Mely R. Relinque

Gerente en Formado en Experiencias

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