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Mari Paz Carmona: “Muchas mujeres no ocupan puestos de responsabilidad porque no se atreven a dar el paso”

El pasado mes de agosto, la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias del 061 nombró a Mari Paz Carmona directora asistencial en Andalucía. Algo que, de por sí, es bastante remarcable. Sin embargo, el dato más sorprendente es que es la primera mujer en 25 años de historia de esta empresa en conseguir alcanzar este puesto.

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Mari Paz entra en la sala con una sonrisa. No le ha sido fácil hacer el recorrido hasta el lugar donde la esperábamos. El camino no es largo, pero entre reuniones, paradas para consultas y llamadas que hay que atender, algo que normalmente lleva dos minutos, a ella le supone diez.

Las personas que ayudan a otras suelen caracterizarse por una gran humildad. Quizá sea esto mismo lo que hace que Mari Paz considere que no cuenta con ninguna cualidad especial por la que ha alcanzado tan significativo rango y en estas circunstancias tan excepcionales.

 

Una profesional, además de madre por partida doble, a la que se le ilumina la cara cuando habla de su trabajo. 

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¿Qué significa ser directora asistencial?

Es un trabajo muy amplio pero lo que fundamentalmente comprende es gestionar y coordinar la dirección y la gerencia de la empresa relacionado con la asistencia al ciudadano, desde el punto de vista de las emergencias y los equipos de 061 como buscar el material adecuado, gestionar las ambulancias y el personal, ver qué procedimientos se llevan a cabo ante las situaciones que se nos plantean y gestionar el acceso al sistema a través de nuestros centros coordinadores que son una de las puertas más importantes al sistema sanitario en caso de urgencia.

¿Por qué crees que eres la primera mujer en alcanzar un puesto de poder después de 25 años?

No sé por qué ahora. Supongo que es el momento en el que también se ha decidido dar el paso. No siempre hay que echar la culpa a que alguien no ha decidido que una mujer ocupe el puesto. Muchas mujeres no ocupan puestos de responsabilidad porque no se atreven a dar el paso. Pero seguro que ha habido mujeres de sobra cualificadas en estos 25 años. A lo mejor la actividad no ha sido lo suficientemente atractiva para ellas. No creo que haya que ir más allá.

Tampoco somos la empresa más antigua del sistema sanitario y en ese sentido quizás somos mas precoces que otros. Hay hospitales donde no ha habido nunca una gerencia de mujer y llevan fundados 100 años.

¿Crees que este mundo es cuestión de género?

No. La actividad asistencial nunca ha sido una cuestión de género. Soy médico y me comporto igual que un hombre médico. No hay diferencia en la toma de decisiones y hay igualdad de condiciones.

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Después de 25 años, ¿te has preguntado por qué tú?

Probablemente, es que he dado el paso. Yo creo que no hay más explicación. Creo que si hace 10 años hubiera dado el paso otra mujer, también hubiera tenido opciones de competir con los hombres que se postularan al mismo puesto. No creo que yo tenga nada especial, te lo digo sinceramente.

¿Qué quieres decir con “dar el paso”?
Mi cargo se ha hecho mediante una publicación en el BOJA, quiere decir que ha podido acudir a él cualquier profesional con los requisitos que se solicitaban. En este caso, he dado el paso. Igual que lo he dado yo, lo podrían haber hecho muchas más mujeres; en etapas anteriores entiendo que podría haber sido igual.

 

¿Crees que se necesita más personal o apoyo de cualquier tipo en este servicio?

Nunca se puede brindar todo lo que necesita la población porque cuando esta más detecta sus necesidades, más exige al sistema. Eso es una realidad. Dicho esto, se hace lo que se puede. Si tuviésemos más medios seriamos más eficientes, probablemente. Todas las administraciones deben hacer lo máximo para que ellas mismas funcionen, y creo que se intenta.

Pero también necesitamos que la ciudadanía entienda que la sanidad es una cuestión de todos y que mantenerla bien depende de que hagamos un uso adecuado de la misma.

Cuando digo que la gente debe gestionar bien la sanidad es que debe ser responsables con lo que tenemos. La gente no abusa con mala fe, en general. La gente es buena, pero a veces desconocen lo que tenemos y lo que no. Esto puede llevar a no hacer un buen uso. A veces lo que habría que hacer es un ejercicio de exponer qué tenemos para que se entienda ese uso responsable.

Se olvida también que hay que respetar a los que están trabajando, esto es, que se nos trate con cariño porque siempre vamos a dar lo mejor de nosotros mismos a las asistencias y si alguien nos insulta o agrede, dificulta mucho nuestro trabajo.

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Es consciente de lo que significa cargar el peso de un puesto así en sus hombros, pero lo vive con ganas, con ilusión, y nos asegura que lo disfruta. Aunque su corazón, cuando a trabajo se refiere, está ocupado por las ambulancias. Una labor que la ocupa desde hace mucho tiempo y sobre la que asegura que “es su vida”.

¿Cómo es el trabajo siendo médico de emergencias en una ambulancia?

Las ambulancias son lo mejor del mundo –Ríe–. Llevo subida en ellas desde el 2003. Empecé el Servicio Sanitario Público Andaluz dentro de sus equipos móviles y luego me incorporé en 2005 al 061. Desde entonces, no he dejado las ambulancias.

Es un trabajo apasionante. No te puedo decir otra cosa. Las ambulancias, o te encantan o no las soportas. Mi caso es el primero, de hecho, las echo mucho de menos. En este trabajo la dureza se lleva bien porque estás con compañeros. Quizás lo peor son los horarios. Son muchas noches fuera de casa, Navidades sin mis hijos… El puesto que ocupo actualmente me permite llegar a casa casi todas las noches, salvo algo muy excepcional, y ese tiempo en familia es importante. Cada ocupación tiene sus pros y sus contras: las ambulancias también dan mucho tiempo libre y, sin embargo, la dirección te ocupa mucho tiempo a diario, mucha disponibilidad con el teléfono, y tengo que estar siempre pendiente a pesar de los mejores horarios.

En la ambulancia se hacen turnos de hasta 24 horas, aunque lo normal es que las jornadas sean de 12. Esto nos permite tener varios días libres a la semana. De hecho, un trabajador normal de una ambulancia suele tener 3 o 4 días entre turno y turno. Puede haber casos concretos que por necesidad del servicio sea así, pero en general se tiene más tiempo libre que el directivo. (Ríe)

“En este trabajo la dureza se lleva bien porque estás con compañeros”

¿Cómo es una jornada de trabajo de un médico de 061?

Tenemos normalmente unas bases en las que estamos el equipo completo, que suele ser un técnico, una enfermera y un médico. Normalmente llegamos, revisamos nuestro material siempre, porque lo primero es tenerlo a punto. Luego empezamos a hacer nuestros trabajos administrativos, que también lo tenemos. Nos van dando avisos a través de un teléfono, nos comunican dónde ir y el tipo de asistencia. Nos movemos con la máxima celeridad para llegar al paciente en el menor tiempo posible. Realizamos la asistencia; bien trasladamos al hospital o bien se resuelve allí. Volvemos a revisar todo lo que hemos gastado de material, confirmamos que estemos a punto de nuevo y volvemos a estar disponibles. Esto se repite en cada asistencia, de día y de noche.

 

Mucha gente dice que trabajar bajo presión, engancha. ¿Es tu caso?

Sí, me gusta mucho. Supongo que la adrenalina que se descarga en una asistencia hace que te enganches. Es un trabajo de 0 a 100. No tenemos término medio. Esto mismo también puede hacer que no lo soportes. Esto te tiene que gustar, es vocación.

¿Siempre has querido ser médico de ambulancias?

La verdad es que no. Yo quería ser médico de familia en un pueblo. Me gustaba ser médico rural. Cuando empecé a trabajar lo hice cerca de mi casa por razones familiares… tenía una hija muy pequeña. En vez de estar yendo a los pueblos, que me iba a costar más conciliar, pues empecé a trabajar en las ambulancias y me enganché totalmente.

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¿Prefieres la oficina o la ambulancia?

¡Ambulancia! Seguro. Hasta prefiero el centro coordinador a la oficina. (Ríe) Pero ahora toca oficina.

Como persona, ¿se puede gestionar bien todo lo que se ve a diario en un trabajo así?

Cuando son cosas muy dramáticas nos afectan porque somos seres humanos. Intentamos poner barreras emocionales y no llevarnos los avisos a casa, que nos hagan el menor daño emocional posible. Pero es inevitable que ciertas cuestiones, sobre todo las relacionadas con niños o situaciones muy desafortunadas, te afecten más.

Sobre todo, los niños nos recuerdan que tenemos hijos y somos más vulnerables a esas asistencias. Tenemos mecanismos de control porque estamos acostumbrados a ver ciertas cosas, pero esto te hace poner en valor lo que tienes: que tu familia esté sana, te hace darte cuenta de que lo más importante en la vida que no es tener un coche o un despacho o irte de vacaciones.

“Los niños nos recuerdan que tenemos hijos y somos más vulnerables a esas asistencias”

¿Has tenido que atender a algún conocido?

Sí, he tenido que atender a algún familiar y también es un poco complicado porque tienes que abstraerte. Pero ahí lo que se debe pensar es que eres un profesional de lo tuyo y debes intentar pensar que no conoces a la persona, porque así eres más eficiente, por el bien del paciente, no porque lo vayas a hacer mejor o peor sino porque cuando pierdes la objetividad ya no eres bueno como profesional para esa persona. Una vez que acabas la asistencia puedes volver a pensar que es tu familiar. Antes de eso, tienes que ser siempre lo más profesional posible.

 

Supongo que habrás vivido situaciones de todo tipo… ¿Puedes contarnos la mejor y la peor que recuerdes?

Buenas han sido muchas. La mejor es la relación con mis compañeros, estar subido en una ambulancia es compartir una situación muy difícil pero con una sensación de seguridad porque estás con gente que sabes que va a responder. Guardo muchos recuerdos de esta etapa.

También es muy grato cuando haces un parto o asistencias que salen muy bien. He sido “tita” cinco o seis veces, aún así nunca le ponen mi nombre a los recién nacidos. (Ríe) No somos ginecólogos, por eso cuando traemos un niño al mundo nos parece precioso, nos hace muchísima ilusión. No he sabido de esos niños después.

Otra cosa positiva son las RCPS cuando salen bien; sacar a alguien de una parada es extraordinario y, posteriormente, saber que luego están bien.

Con estos casos sí mantenemos más contacto posterior. Fundamentalmente, la empresa tiene que hacer un seguimiento de los procesos claves, saber cuántas paradas cardíacas ha habido, si sobreviven, con qué calidad para seguir progresando y mejorar las técnicas. Eso sí lo hace la empresa, aparte de que nosotros podamos tener mas o menos inquietud. Es cierto que, a nivel personal, en ocasiones te quedas con dudas de como ha ido el tratamiento y quieres, para tu propia formación, consultar con los compañeros del hospital como ha ido. Eso te ayuda a detectar si has aplicado bien las técnicas o has hecho un buen diagnóstico.

En la otra cara de la moneda, las peores situaciones son cuando hay asistencias muy desafortunadas que no conseguimos sacar adelante. Esas cosas son mas duras. Pero no queda otra, entra dentro de nuestro trabajo.

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¿Los trabajadores del 061 contáis con apoyo psicológico en este tipo de situaciones?

Afortunadamente, tenemos medios de control emocional. Pero si se nos da una asistencia muy dañina podemos solicitar a nuestra empresa que nos ayude y contacten con un psicólogo. Si alguien necesitara un tratamiento mas prolongado, la empresa destinaría los esfuerzos necesarios a apoyarlo.

 

También os enfrentáis a situaciones difíciles e, incluso, agresiones…

Como trabajador sienta mal cuando te tratan de malas formas porque vamos con nuestra buena intención. También hay que decir, aunque no es excusa para las agresiones, que a las personas en situaciones límite, en las que se pasa mal, les cuesta trabajo gestionar los tiempos. Cinco minutos en un accidente de trafico se hacen una eternidad, por ejemplo. Eso puede provocar que, cuando lleguemos, estén más nerviosos.

Eso no solo afecta a la sanidad, eso es falta de educación en valores que también sufren profesores, jueces, policías… Creo que todos deberíamos ser lo mas educados posible entre nosotros.

Hay que intentar minimizar el daño emocional que nos hacen estos encuentros, pero, de todas formas, estos casos son los menos. Cuando se da, nuestra empresa tiene un sistema para ayudar al profesional agredido que da respaldo y lo acoge dentro de lo que cabe.

En casos de agresiones, automáticamente se activan mecanismos a nivel jurídico, que nos amparan de cara a un proceso judicial, y un mecanismo de apoyo psicológico si fuera necesario.

¿Qué te ha aportado este trabajo?

Muchas cosas. El trabajo de las ambulancias es mi vida, pero este trabajo como directora asistencial también lo estoy disfrutando mucho.

Redacción y fotografía: Pablo Navarrete

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