Isabel Gemio nos abre su corazón de madre y homenajea a su hijo en su libro “Mi hijo, mi maestro”

El Centro Andaluz de las Letras traía hasta Málaga a la periodista Isabel Gemio, para presentar su nuevo libro ‘Mi hijo, mi maestro’. Por encima de la periodista, en este libro, Isabel nos muestra su corazón de madre. Una madre que ha sufrido mucho al vivir la enfermedad de su hijo pero que también ha aprendido a ser mejor persona gracias a la forma de afrontarlo de su pequeño guerrero. 

El Palacio de la Aduana acogía un acto en el que Isabel Gemio compartía la estremecedora historia de amor y dolor que recoge en las páginas de ‘Mi hijo, mi maestro’, publicado por la editorial Esfera de Libros.

En declaraciones de la propia Isabel: “Dos palabras cambiaron mi vida para siempre: distrofia muscular. Mi hijo estaba enfermo y su enfermedad era una de las más crueles que existían. Pero la vida seguía y debía esforzarme por vivirla de la mejor forma posible. Gustavo se lo merecía”. 

 

“Con el tiempo he sabido que mi hijo es mi maestro, el Buda que cada día me demuestra el significado del presente, la verdadera dimensión de las cosas que importan y del amor. Gustavo es mi héroe, el héroe más real y valiente que conozco”, declara la periodista.

Parte de los derechos de este libro están destinados a la Fundación Isabel Gemio que está destinada a la investigación de distrofias musculares y otras enfermedades raras. Se cumplen ahora diez años de su creación.   

En el libro Isabel cuenta con sinceridad cómo se vive cada día con un “mal cruel, injusto e incontrolable”, y un hijo que, a pesar de estar condenado a una “quietud de hierro”, no pierde la paciencia ni se rebela contra el mundo, sino que sigue adelante con su mente libre y tira con alegría de todo su entorno. Al testimonio de Isabel Gemio se unen otras voces de madres con historias similares y de especialistas que ayudan a comprender una realidad, de por sí difícil, que es preciso combatir con fuerza y, sobre todo, con mucho amor. 

Isabel dio a conocer la enfermedad de su hijo y aunque como bien reconoce, la fama o la popularidad no han servido para curar a su hijo o paliar su dolor, sí para dar visibilidad a casos similares y recordar la necesidad de apoyar investigaciones científicas que mejoren la calidad de vida de estas personas. 

Nunca quiso decir cuál de sus dos hijos padecía la enfermedad: “Jamás di el nombre de Gustavo, ni siquiera cuando comuniqué su enfermedad a los medios de comunicación aclaré su identidad, puesto que creía que no era relevante. Poco importaba si era el hijo biológico o el adoptado el que estaba enfermo, pero parece ser que a los medios sí les importaba. ¿Por qué? No tengo respuesta. Quizás sea porque, sin querer, establecían esa disimilitud entre uno y otro. Solo puedo hablar por mí. No siento ni la más ínfima diferencia entre lo que significa ser madre biológica o adoptiva. No puedo amarlos más de cuanto los amo, y por los dos daría mi vida. Por ellos sufro, renazco y muero. Por ellos busco la luz entre las sombras. Por ellos, la vida, la alegría y la enfermedad. No amo a un hijo más que al otro, por tanto, si uno sufre, sufro con él como solo las madres llegamos a sufrir. Y punto”. 

 

“Con este libro espero haber trasmitido como él se merece el carácter y la forma de ser de Gustavo, haciendo una fotografía lo más aproximada y justa de él. Porque lo he escrito como un homenaje en forma de palabras. Se lo ha ganado”, asegura la periodista. 

En la web de la Fundación Isabel Gemio puedes ampliar la información. Enlace directo-> Aquí. 

Fotografía: Lorenzo Carnero

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