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Los niños tienen que sentirse amados, no perfectos

La educación es la misma para todos, pero todos los niños son diferentes. Cada uno tiene unos gustos, unas necesidades y una personalidad que los hace únicos. Por ello, es tan importante que la educación empiece desde casa. Es el único lugar, donde los niños pueden recibir unos valores acordes a su personalidad.

Sin embargo, la lucha intensa que tienen los padres por hacer ‘mejores’ a sus hijosimponiéndoles sus ideales y metas, no es lo más recomendable. Se sienten comparados y esto causa en ellos, en ocasiones, inseguridades y temores.

Además, en una sociedad, en la que nada parece ser suficiente, muchas veces tendemos a cargar responsabilidades inútiles a los niños. Con el paso del tiempo, estas responsabilidades derivan en inseguridad, que posteriormente puede incidir en sus aptitudes a la hora de afrontar competencias nuevas.

Por ello, detectar cuando los padres perjudican a sus hijos con una educación basada en la ‘hiperpaternidad, es crucial. Éste nuevo método se define por manifestar excesiva atención a los hijos, y una sobreprotección innecesaria. Esto provoca que cuando los niños salgan del caparazón, en el que se encuentran sumergidos, se sientan solos y más débiles frente a los demás. La ‘hiperpaternidad’ arrebata la infancia de los niños y crea adultos emocionalmente rotos.

En este artículo queremos darte algunos consejos para que tus hijos crezcan sanos mentalmente y no se sientan inseguros bajo ninguna circunstancia:

Los niños tienen que enfrentarse al éxito cuando estén preparados

Los niños necesitan libertad para encontrar su propio camino y tropezar en él tantas veces como sea necesario. Sin embargo, los padres y su afán porque sus hijos triunfen, les lleva a vivir una situación bajo presión excesiva. Con el tiempo, esto solo consigue limitar el pensamiento autónomo de la persona y sus habilidades.

 

La ‘hiperpaternidad’ provoca la pérdida de la motivación

Cuando los niños se sienten sobreprotegidos pierden motivación. Esta sobreprotección les hace ver que solo importa el resultado de su éxito y no el camino que ellos mismos trazan. Por lo tanto, se desmotivan y dejan de esforzarse. Además, esto aumenta las posibilidades de que muestren desinterés en el colegio y buscarán el éxito de forma diferente.

Sensación de fracaso

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El temor al fracaso es un miedo innato de la figura del ser humano. Por tanto, empujar a los niños desde muy pequeños al éxito solo puede acarrear consecuencias negativas. Si el miedo y el fracaso se apoderan de ellos, los niños pueden llegar a pensar que nunca conseguirán lo que se propongan.

 

Menos autoestima

El éxito no camina de la mano con la autoestima. De hecho muchos personajes con éxito tienen la autoestima baja. Esto sucede porque el nivel de perfeccionismo al que se quiere llegar es irreal. Además, se les hace creer a los niños que nunca será suficiente, y que siempre podrán hacer más para ser perfectos.

Por lo tanto, los expertos aseguran que los niños no necesitan ningún empuje al éxito. Los niños necesitan sentirse libres de elegir su camino, de equivocarse, de aprender. O mejor, de aprender a perder. De tropezar con la misma piedra y sentirse a salvo. Quieren sentirse respetados e independientes. Sentirse amados y nada más. Porque no hay nada más importante en la vida que eso.

 

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