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Melania Ruiz, la joven empresaria malagueña detrás de los quesos de ‘La Cañada del Capitán”

A sus 21 años, Melania Ruiz fundó la primera fábrica de quesos artesanos de Vélez-Málaga, su ciudad natal. Tras terminar sus estudios de bachillerato y formarse como maestra quesera, decidió apostar por un sueño y puso en marcha ‘La Cañada del Capitán’, una empresa quesera que a sus cinco años de vida ya ha conseguido posicionar sus productos entre los mejores del mundo. 

¿La clave de su éxito? “Esfuerzo, ganas, ilusión y mucho amor”, asegura la empresaria, con la que hemos mantenido una entrevista para conocer en profundidad la historia detrás de estos quesos artesanos malagueños. 

¿Qué hace que una adolescente quiera convertirse en maestra quesera?

Pues sinceramente no se me ocurrió a mí, sino a mi padre. Mis gustos iban encaminados por otro lado. Me encanta el mundo de la moda y, en un principio, entrar en este sector no tenía mucho sentido. Pero lo he llevado a mi terreno y ahora me considero diseñadora de quesos, aunque eso sí, quesos de alta costura. A mí siempre me ha encantado el queso; de hecho, una de las aficiones que compartía con mi pareja era el amor por el queso. Esto ha sido algo que nos ha unido mucho más, por eso nos salen tan ricos, porque están hechos con cantidades industriales de amor.

 

¿Existía tradición en tu familia? 

Sí, mis padres llevan más de 20 años con tiendas gourmet de charcuterías, y además, mi padre hace mercados a lo largo y ancho de la geografía española.

¿Qué es lo que más te llamó del mundo de los quesos? 

Cuando empecé el curso, todo me parecía muy interesante, ya que ni sabía lo que era la pasteurización. Por lo tanto, cada cosa que aprendíamos era todo un descubrimiento. Para crear diferentes tipos de quesos solo tienes que dejar volar la imaginación. 

¿Cómo surgió la idea de este negocio?

Cuando acabé mis estudios de bachiller no tenía muy claro qué quería hacer. Estaba indecisa entre magisterio y diseño de moda. Pero mi padre me sugirió la idea de montar una fábrica de quesos y vender nuestros propios productos. Estuve pensándolo y enseguida lo vi claro, no quería tener jefe, quería trabajar por mi cuenta y tener algo propio. A día de hoy, creo que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Mi pareja acababa sus estudios universitarios de magisterio y no dudó un segundo en acompañarme en este camino, así que hicimos las maletas y nos fuimos a por lo que sería nuestro sueño. Estudiamos durante un año en Hinojosa del Duque para formarnos como maestros queseros. Ya con nuestro título, el 26 de agosto del 2015 empezamos nuestra primera fabricación. He de decir que el camino no fue nada fácil, ya que nadie me había enseñado a montar una empresa y al principio siempre surgen dudas y miedos.

Entonces, ¿siempre has contado con el apoyo de tu familia? 

Pues esto es algo que me encanta comentar, porque mis padres siempre me han apoyado en todo. Cuando a veces me desanimaba, ahí estaban ellos para ayudarme, al igual que mi pareja, que también me ha apoyado incondicionalmente y lo dejó todo para hacer mi sueño realidad.

 

Cuando llegaste, ¿te encontraste con un sector muy masculinizado? 

Sinceramente, sí. Y aunque sigue estándolo, estamos intentando cambiarlo poco a poco. Además de masculinizado, veo muchas marcas con un branding muy antiguo. Yo he querido aportar otras características al sector. 

¿Por ejemplo?

Nosotros hemos aportado frescura, juventud y un toque gourmet, eso sí, sin dejar de lado nuestra esencia. Yo siempre intento dar mi toque y destacar del resto de competidores.

Con solo 21 años ya tenías una empresa y varios trabajadores a tu cargo, ¿cómo fueron los inicios?

Pues con 21 años para nada me sentía jefa de nadie, es más, me avergonzaba tener gente más mayor a mi cargo. Yo me sentía como una más del equipo, pero sí que es verdad que a veces me tengo que poner en mis “tacones de empresaria”. Al principio solo estábamos Fran y yo en producción, pero después aumentamos la plantilla a 3 más una contable. Actualmente, en épocas más fuertes, somos hasta 4 en producción y 2 en oficina.

 

¿Siempre viste clara la idea de negocio?

Sí, por suerte siempre hay amantes del queso. Lo vi claro porque el queso es un producto muy demandado a diario, yo consumo a diario mis quesos.

¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha aportado este oficio?

Lo peor es el estrés que a veces puedo llegar a tener del cúmulo de cosas, pero cuando la gente se vuelca con tu producto y recibes buenas críticas, entonces ha merecido la pena. 

¿Es fácil emprender un negocio? ¿Hay facilidades para ello?

Pues sí y no. No creo que seamos de los peores países para recibir una ayuda, pero sí es cierto que tengo que dar las gracias a mis padres que me respaldaron frente al banco. Si con 22 años voy al banco a pedir un préstamo, se hubieran reído de mí. Por otro lado, por ser tan joven y reunir una serie de requisitos, me dieron una ayuda de la Junta de Andalucía, que la verdad que no me vino nada mal. 

¿Crees que falta cultura del emprendimiento? 

Más que cultura, creo que hay miedo y falta de ayudas para que chicos jóvenes como yo puedan hacerlo sin depender de sus padres, si por algún motivo no tienen recursos. También creo que se debe hacer un estudio de mercado, para ver cuáles son las necesidades reales del consumidor. Pero, sobre todo, creo que hace falta ganas e ilusión; con esfuerzo todo se consigue.

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