Embarazo y salud bucodental

¿Estás embarazada? Ante todo, enhorabuena. Este proceso vital es sin duda un motivo de felicidad para los futuros padres. Pero durante el embarazo la mujer se enfrenta a numerosos cambios que pueden afectar a su salud bucodental. En este artículo vamos a tratar de explicar cuáles son estos. Y también vamos a desterrar unos cuantos mitos que pueden poner en peligro el estado de nuestros dientes.

¿Es cierto que el bebé nos “roba” el calcio?

Seguro que la mayoría de quienes nos están leyendo han escuchado alguna vez aquello de que las gestantes pierden calcio porque el bebé lo necesita para formarse. Bien, esto no tiene por qué ser así. De hecho, lo normal es que el feto tome el calcio de la dieta. Dicho de otro modo: la madre tendrá que tomar más calcio del que se consume en una dieta normal para aportar ese extra al futuro bebé.

¿Cuánto calcio necesita una madre?

Si una mujer no gestante necesita del orden de 400 a 500 miligramos diarios, una embarazada precisará alrededor de 1.200; esto es, aproximadamente el triple.

¿Cómo lo obtiene? Lo más sencillo es consumir lácteos.

– Un litro de leche entera aporta esa cantidad.

– Si no se tolera la leche y sí otros lácteos, se pueden tomar yogures o queso.

– Y, si prefieres rehuir la lactosa o no puedes consumirla, el salmón, las sardinas, las legumbres o las verduras de hoja verde son alimentos ricos en este mineral.

 

Entonces, ¿por qué la salud bucodental se resiente en el embarazo?

No son pocas las mujeres embarazadas que se quejan de dolores o de inflamación de encías durante los meses de embarazo. Son varios los factores que pueden concurrir:

Una higiene oral deficitaria

Puede que el embarazo te tenga más agotada de lo normal y no le dediques a tu boca el tiempo necesario. En ese sentido, la única solución es cuidar al máximo la higiene bucal. Recuerda cepillarte durante dos minutos después de cada comida.

Gingivitis del embarazo

Es habitual que, sobre todo al principio de la gestación, se produzcan episodios de gingivitis, es decir, de inflamación e incluso sangrado de encías. Es consecuencia de los numerosos cambios hormonales del proceso de gestación.

La gingivitis suele aparecer a mitad del primer trimestre y puede alargarse hasta el final del embarazo. Pero, tras el parto, este problema mejora. Sin embargo, hay que estar atenta si aparece para ponerle remedio.

Granuloma del embarazo

Este tipo de lesión suele suceder durante el segundo trimestre. Se trata de un abultamiento en alguna parte de la encía, que sangra con relativa facilidad. La buena noticia es que el granuloma suele reducirse o desaparecer después del parto.

Cambio de hábitos alimentarios

Cuando el embarazo va progresando, nuestro estómago está más presionado por falta de espacio, lo que implica que nuestros hábitos dietéticos van a cambiar. Durante el embarazo, la mujer come más veces y en menores cantidades. Por tanto, exponemos a la dentadura a un mayor riesgo de caries. Debemos evitar el consumo de alimentos azucarados y que se peguen a los dientes.

Vómitos asociados al embarazo

Durante el primer trimestre (aunque hay quienes lo sufren por más tiempo) es habitual tener vómitos. Estos suponen un riesgo para la salud bucodental. Los ácidos del estómago pueden erosionar el esmalte del diente y, en consecuencia, exponerlo a un mayor riesgo de ataque bacteriano (caries).

La acidez estomacal que se produce en los meses posteriores también puede atacar del mismo modo al esmalte.

¿Cómo puedo prevenir problemas bucodentales durante el embarazo?

Todos los consejos se resumen en uno: extremar la higiene. La mujer embarazada tiene que cepillar sus dientes, como mínimo, tres veces al día. Además, si sufre episodios de vómitos o reflujos, tendrá que limpiarlos para reducir el efecto de los ácidos gástricos.

¿Puedo visitar al dentista durante el embarazo si tengo un problema dental?

Puedes… y debes. Es más: si aún no estás embarazada pero estás buscando ese embarazo, es importante que lo consultes con tu dentista. Él o ella sabrán cómo orientarte y te darán la información necesaria para que tu boca no sufra durante los meses de gestación. Además, este tiempo previo será el momento de tratar patologías más complicadas de prevenir durante el embarazo.

 

Pero si ya estás embarazada, no temas. Te contamos todo lo que puedes hacer.

Embarazo y visitas al dentista: lo que se puede (y no se puede) hacer

Ante todo, es importante hacer una aclaración, por obvia que parezca. Un embarazo no es una condición de salud especial. No es una enfermedad. Por tanto, lo único que tenemos que hacer es cuidar aquellos aspectos que pongan en riesgo la salud del feto. Por fortuna, prácticamente todo lo que se puede hacer en la consulta del dentista es viable en el embarazo. Pero vamos por partes.

Durante el primer trimestre: solo tratamientos de urgencia

El primer trimestre del embarazo es el más delicado de todos. El riesgo de perder al bebé es mayor y, por tanto, debemos tener cuidado con cualquier medicamento. Si podemos postergar el tratamiento y no es de urgencia, es preferible esperar al cuarto mes, cuando el riesgo de aborto ha desaparecido.

Segundo trimestre: el momento perfecto para tratamientos

Durante el segundo trimestre se puede realizar cualquier tratamiento dental. El uso de anestesia local, en el caso de que sea necesario, no afecta a la salud del bebé. Lo que sí es imprescindible es que tu dentista sepa de tu estado, para asegurarse de que va a usar los productos más adecuados.

¿Y si necesito una radiografía maxilofacial?

Bien. Si la necesitas, la salud de tu bebé no corre riesgo. En primer lugar, e insistimos en ello, debes avisar a tu dentista y al técnico en radiología de tu estado. Pero la radiación va dirigida a tu boca, no a tu abdomen, y es una radiación muy pequeña. Además, para evitar cualquier problema, se te colocará un delantal de plomo que haga imposible la llegada de radiación al feto.

Tercer trimestre: el más molesto

Si precisas de un tratamiento que te lleve un tiempo largo, la postura en la silla del dentista te puede resultar incómoda. El dentista se ocupará, no obstante, de colocarte de manera que el abdomen no dificulte el retorno venoso de tus piernas.

Aun así, se suelen evitar, precisamente por esta condición, los tratamientos muy largos en este trimestre.

Hay determinados productos que pueden favorecer las contracciones, por lo que jamás se usan durante el embarazo (especialmente en el tercer trimestre).

 

En resumen…

Cuidar tu salud bucodental durante el embarazo es primordial. Lo más importante: higiene máxima. Y los tratamientos, si pueden esperar, se harán durante el segundo trimestre o tras el parto.

Dieta equilibrada, un correcto cepillado (con hilo dental incluido) y puntual información a nuestro dentista harán que la salud bucodental durante el embarazo sea impecable. Si cumples con estos pequeños preceptos, ¡solo tendrás que preocuparte de disfrutar de tu bebé cuando nazca!

 

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