Cuando ser madre o no es la cuestión… Claves para tomar una decisión más consciente

Rocío Carmona es psicóloga y la creadora del método Sapiensex, con el que ofrece las herramientas para que los adolescentes puedan tener una educación sexual sana y alejada de lo que en la mayoría de los casos encuentran en internet. 

También forma parte de ese amplio grupo de mujeres que se estrena en la maternidad cumplidos ya los 40 años. Desde hace 7 meses es mamá de una niña, algo que como a todas, le ha cambiado la vida. 

Nos encontramos en un momento de la historia en el que las mujeres podemos decidir si queremos o no ser madres y en qué momento serlo. Incluso la ciencia ha puesto a nuestra disposición la posibilidad de serlo en solitario. 

 

Son muchas las mujeres que por distintos motivos van postergando la decisión. En algunos casos por priorizar su carrera profesional, en otros porque no encuentran a la pareja adecuada, o simplemente porque no sienten esa llamada de la maternidad. Muchas de ellas deciden dar el paso cuando son conscientes de que el reloj biológico avanza y les asalta el miedo a arrepentirse de no haberlo sido. Cada una tiene su motivación, pero por más que queramos la igualdad, las únicas que podemos vivir el milagro de la vida en nuestro interior somos nosotras. 

Tomar la decisión siempre supone un tiempo de reflexión y de evaluar, y en muchos casos nunca se encuentra el momento adecuado para lanzarse a la aventura de ser madre. Algo que transformará nuestra vida por completo. 

De todo ello hemos hablado con la psicóloga Rocío Carmona. Ella nos da su punto de vista profesional, pero también como mujer.

Rocío, ¿qué nos mueve a tomar la decisión de ser madres?

Habitualmente no es algo que nos planteemos conscientemente si queremos ser o no queremos ser madres. Desde pequeñitas se da por hecho que lo vamos a ser, que es un hito que debemos cumplir en nuestras vidas y que ese momento llegará cuando tengamos una pareja y un trabajo más o menos estable y a una edad determinada. Ese es el momento en el que se supone que ya toca ser madre. Muchas mujeres al escuchar estas reflexiones pensarán que no están de acuerdo porque ellas sí consideran que han elegido ser madres. Sin embargo a las que deciden no serlo, o se lo cuestionan, notan de una manera más explícita la presión social por tomar la decisión del ‘sí’.

A mí esto me hace pensar que quienes no lo notan no es porque no se ejerza la presión sobre ellas, sino que no se han parado a reflexionar sobre el tema. 

Por otro lado, se idealiza tanto la maternidad que se piensa que nos va a hacer felices y que es el paso imprescindible y necesario para la realización personal.

Y por último, otras muchas mujeres toman la decisión ante la presión y el temor de poder arrepentirse. Esto suele ocurrir llegada una edad en la que se nos suelen recordar esa expresión bastante fea que dice “se te va a pasar el arroz”.

¿Qué habría que plantearse antes de tomar la decisión de ser madre?

Bueno, simplemente plantearse si se quiere o no se quiere ser madre ya sería un hecho muy interesante. Después sería ideal pensar qué tipo de madre quiero ser y para ello qué requisitos necesito. 

Lo primero es saber si quiero ser madre y lo segundo es con quién quiero ser madre. Actualmente podemos hasta plantearnos si quiero o no quiero tener pareja, si quiero un padre o quiero una madre que me acompañe en este proceso y si la respuesta es afirmativa qué tipo de pareja quiero a mi lado. 

Muchas veces pensamos que sólo por querer a la otra persona ya es suficiente, y no nos damos cuenta de que a lo mejor esa persona no es lo suficientemente corresponsable como me gustaría para afrontarlo juntos. También hay que plantearse el tiempo real del que disponemos. Nos encontramos con que a la hora de ser madres disponemos de muy poco tiempo y tenemos que dejar a nuestros hijos e hijas a cargo de terceras personas, ya sea familia, cuidadora o guardería… 

También es bueno valorar si nuestra economía nos permite cubrir unos mínimos necesarios coherentes con nuestra forma de querer educar. 

Es imprescindible saber si estamos preparadas mentalmente para asumir los cambios y la transformación que la maternidad nos va a requerir. ¿Estamos en disposición de tomar ese rumbo conscientemente? ¿Tenemos una buena salud mental o suficiente para, como decía aquel libro “ser madre y no morir en el intento”?

Desde luego jamás debería ser una decisión tomada para arreglar una relación de pareja ni para arreglar un malestar personal. Sería ideal antes de tomar la decisión de ser madre haber pasado ya por un proceso de desarrollo personal suficiente como para no esperar cubrir carencias personales a través de la maternidad.

“Jamás debería de ser una decisión tomada para arreglar una relación de pareja ni para arreglar un malestar personal”Rocío Carmona

¿Existe el instinto maternal?

Un instinto es algo inherente a cada especie. Cuándo existe aparece en todos y cada uno de los integrantes de la especie.

El caso de las mujeres podemos ver que hay mujeres que desean ser madres y otras que no lo desean, por tanto esto demuestra que no es un instinto, sino más bien un deseo o la apariencia de una necesidad cubierta a través de la maternidad.

¿Llegan a tu consulta mujeres haciéndose este tipo de cuestiones, planteándose si optar o no por la maternidad u observas que es algo sobre lo que aún no se reflexiona en voz alta?

En consulta puede salir este tema. Pero no es habitual que vengan a consulta por ello. Aún tenemos una mentalidad demasiado biologicista que nos quita el poder de decisión. Sin embargo cuando se trabaja facilita mucho las cosas.

Cuando se reflexiona sobre estas cuestiones y nos damos cuenta de que podemos elegir y que es bueno que tomemos conciencia de cómo, cuándo, dónde, con quien, de qué manera o en qué condiciones queremos ejercer nuestra maternidad, se gana en seguridad y libertad.

“Es bueno que tomemos conciencia de cómo, cuándo, dónde, con quien, de qué manera o en qué condiciones queremos ejercer nuestra maternidad” Rocío Carmona

 

Recomendaciones que nos da Rocío Carmona para vivir mejor la maternidad desde el embarazo

1.- Las clases de educación maternal antes se llamaban de preparación para el parto. Estas clases son imprescindibles aunque no suficientes. Nos prepara para el parto pero no para asumir un papel activo en él. 

2.- Preparar el suelo pélvico, lo mejor es buscar un fisioterapeuta que nos guíe.     

3.- Trabajar el miedo y la tolerancia al dolor. Eso nos permitirá mejorar la gestión emocional para no entrar en pánico en el momento del parto o tras el nacimiento del bebé.

4.- Involucrar al padre o pareja desde el principio.

5.- Bajar la hiperresponsabilidad y la culpa adherida por miedo a no ser una madre perfecta.

6.- Ganar seguridad para enfrentarnos a las opiniones infinitas que todo el mundo va a tener, tomemos la decisión que tomemos.

7.- Mejorar la asertividad para decidir si quiero visitas cuando nazca el bebé y pedir colaboración en lo que haga falta.

 

8.- Respecto a la lactancia, que es la gran olvidada e idealizada. Será imprescindible tener una buena información sobre ella y una buena asesoría. Es instintivo que el bebé tenga reflejo de succión y que a la madre le suba la leche. Pero hay un porcentaje tan alto de fracaso porque no es fácil hacerlo bien. Grietas, mastitis, malos agarres son más frecuentes de lo que pensamos cuando la lactancia no debería doler.

Es imprescindible saber que existen consultoras de lactancia y recurrir a ellas a la primera duda.

Conocer lo que son las crisis de lactancia para salvarnos del fantasma de la poca o mala leche, no se alimenta, no quiere comer….

9.- Hay que estar preparada para dejar de lado una parte de nuestras vidas de manera temporal. Pero también para recuperarla según se vaya pudiendo.

10.- Dar reconocimiento a todas aquellas mujeres que son nuestro sostén, incluso las suegras. Porque aunque hagan cosas que no nos gusten hay otras muchas cosas en las que pueden colaborar y que seguro son de gran ayuda.

11.- Básico es asumir que no lo sabemos todo y que no somos perfectas. Hay que ser conscientes de que otras personas hacen las cosas de otra manera y transmiten otra energía que son parte de la vida y enriquecen a los bebés de estímulos que son necesarios para una buena adaptación y socialización.

12.- Recordar que la depresión postparto es un mito. No todas las madres se deprimen. Si bien es cierto que unos días o semanas tras el parto hay una reducción hormonal drástica que hace que se pase “el mono” y genere sensaciones de malestar, tristeza o vacío. Lo que suma el malestar son la inseguridad, el cansancio y el tsunami vital que acontece. Sin embargo, en la medida que esa mami tenga apoyo y colaboración de la pareja y de su entorno social y familiar será mucho menor y suave. 

 

13.- Tener en cuenta que la maternidad va a remover emocionalmente vivencias del pasado: de la infancia, la relación con nuestra madre o nuestro padre, si se ha vivido maltrato en la familia de origen, abandono o abusos sexuales… en cuyo caso recomiendo hacer una terapia específica con profesionales especializados en psicología con perspectiva de género. Y si la revolución psicológica llega por abortos, partos o maternidades anteriores la recomendación sería hacer una terapia con profesionales especializados en psicología perinatal con perspectiva de género.

14.- Toma nota para confiar en que el bebe sabrá desarrollarse. No hay que agobiarse por que no nazca el día previsto, no coma el tiempo que pensamos que debería comer, tenga sus propias costumbres y gustos o duerma lo que le pide el cuerpo…

15.- Desarrollar tu propio criterio sobre la reproducción de estereotipos sexuales para dejar de criar niñas o niños de rosa y con pendientes o de azul y brutotes. Sino personas sanas, alegres y estimuladas más completas: que les gusten todos los colores y que puedan elegir entre unas muñecas y unas construcciones.

16.- Hacer las cosas con mucho cariño. Recuerda que haga lo que haga el bebé no lo hace para fastidiarnos ni manipularnos, los bebés no son unos listos ni tienen tanta capacidad manipulativa. Solo expresan unos sentimientos y necesidades.

17.- Asumir que el cuerpo cambia y es parte de la vida. 

18.- Y por último no me gustaría olvidarme de los padres. Imprescindibles para el apoyo emocional y de intendencia de la mamá y el bebé. La baja por paternidad no es para que descansen, hagan cursos, celebren con los amigos o aprovechen para hacer deporte. La baja por paternidad es para involucrarse todo lo posible en el bienestar del bebé y la mamá igual que lo hace ella pero desde sus posibilidades. Eso reduce el malestar o la tristeza postparto o incluso la hace desaparecer.

Y si quieres leer un poco al respecto, te recomiendo: 

  • Motherhood de Sheila Heti. 
  • ¿Dónde está mi tribu? De Carolina del Olmo.

 

Redacción: Ana Porras

Rocío Carmona Horta

Psicóloga y Educadora Sexual

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