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Ana Vera: “De Influencer a empresaria”

¿Hacer Cenas con Chispitas en un polígono industrial? Sí. ¿Y por qué? Porque en el P.I. La Campana se encuentra la base de operaciones de Virginia Florista, y allí ha creado un espacio en el que todo es belleza y armonía. ¿Hacerlo con una de las influencers más elegantes de Málaga? La respuesta es de nuevo sí. Es cierto que Ana Vera destaca por su elegancia y su estilo clásico pero además, por haber creado su propia marca de bolsos Vera Blonde y haber cumplido así su sueño de dedicarse al mundo de la moda.

Ana Vera

Comparte con Virginia Florista esa pasión por crear belleza, así que estaba convencida de que eso, unido con contar para la cena con Doña Francisquita, iba a ser una apuesta triunfadora. 

Por otra parte, además de hablar de la trayectoria de Ana Vera y su experiencia como blogger, instagramer y empresaria, el tema de fondo era el desconocido mundo de las Influencers. Un mundo lleno de luces y sombras y en el que tras la pantalla de nuestros dispositivos móviles, se esconden hombres y mujeres reales, de carne y hueso, con todas las virtudes y defectos de los seres humanos. Ellos se han convertido en sí mismos en importantes plataformas publicitarias para marcas y firmas que quieren dar a conocer sus productos y servicios. 

Parten de que en las redes sociales, especialmente en Instagram, cuentan con una legión de fieles seguidores que dan ‘me gusta’ a sus publicaciones, las comentan y compran los productos que ellas anuncian. Y digo ellas porque entre los Influencers, las mujeres son mayoría. 

Virginia González, junto a su equipo, lleva ya varias ediciones decorando la mayoría de los centros de mesa de Cenas con Chispitas. Ella es la responsable en casi todos los casos de esas puestas en escena que son un espectáculo y que normalmente resaltáis. Esta vez jugaba en casa, pero también ella sentía, que precisamente por eso, la responsabilidad era mayor. 

Desde que empezamos a trabajar juntas, siempre he confiado plenamente en ella. Soy fiel defensora de que a los profesionales que se dedican a la creatividad hay que dejarles libertad para crear. Es así como demuestran su mayor potencial. Con decirle el espacio, el tema del encuentro y el invitado, Virginia ha sabido captar cada vez el ambiente que tenía que crear. 

Flor de Té es producto de esa mente creadora e inquieta. Una forma de dar una vida distinta, otra posibilidad, a la nave donde se encuentra su centro operativo. Un espacio para recibir a los clientes, para dar servicio a la zona, pero también un lugar para llenarlo de actividades culturales y sociales. 

Desde que lo visité por primera vez, supe que tenía que hacer algo allí. Y aunque está en plena temporada y a tan sólo unos meses de su boda, cuando se lo propuse aceptó enseguida. 

Mientras os muestro a través de las fotos el maravilloso montaje integral que preparó para este encuentro, os contaré una anécdota. Virginia se quedó a cenar con nosotros cuando hicimos el encuentro con Silvia Casado. Vino con su novio, Sergio. Entonces él, entre bromas y risas, le pidió la mano. Evidentemente no fue la petición formal, pero sí el preámbulo de la que haría poco tiempo después. 

 

Los invitados

Antonio Perles estuvo en aquella cena y también quiso acompañarnos en ésta. Es el director de Windup School, la escuela de negocios y marketing digital de Málaga, que ha sido nuestra gran aliada en Business&Brunch. A Antonio le interesa muchísimo todo lo que tenga que ver con lo digital, pero más allá de estadísticas y métricas, esa noche la curiosidad se centraba en descubrir la parte humana que hay tras el fenómeno de masas. Vino acompañado por su mujer, Inma Méndez, que es profesora en el Colegio Maravillas.  

Inma y Antonio

Ana Cardiel fue también una de las primeras en llegar al encuentro. Los que nos leéis habitualmente, la conoceréis porque forma parte de ‘Los cuatro fantásticos’, como de broma se autodenominan los cuatro comensales que suelen ser fijos en todas nuestras citas. 

Jose Carlos Martín es presidente de Marinas de Andalucía, entidad que gestiona atraques en puertos privados de la región. Era la primera vez que nos acompañaba. Asistió porque le llamaba la atención la faceta emprendedora de una chica tan joven, además de querer vivir la experiencia de Cenas con Chispitas. 

Jose Carlos

Para Beatriz Ligero también era su primera vez, aunque anteriormente nos ha acompañado en Profesionalmente. Beatriz es coach y se le notó, ya que hizo varias aportaciones con una visión más profunda durante la cena. Se presentó como Experta en Gestión del Cambio y Transformación. 

Dentro del grupo de ‘Los cuatro fantásticos’, están Manuel Toledo y Carmen Sánchez. Algún día os contaré la historia de esta pareja extraordinaria llena de ganas de disfrutar, vivir y exprimir cada momento. A Carmen sabía que podía gustarle el encuentro porque es una apasionada de la moda, pero pensé que Manuel se podía aburrir si hablábamos de Influencers. Su respuesta fue: “De todo el mundo y de todos los temas se puede aprender algo. Así que a esta cena también voy”. ¡Chapeau! Porque además tiene razón. De todos los ponentes he aprendido algo y de muchos de los asistentes también. Como de ellos.

Carmen y Manuel

Noemí Rosado trabaja en una farmacéutica aunque también se ha formado como Coach de Imagen y Experta en Inteligencia Emocional. Comienza a dar sus primeros pasos en ese mundo del desarrollo personal. Imagen e Influencer están directamente relacionados. 

Noemí

Susana Cecilia trabaja en Iluminaciones Ximénez y es amiga mía personal. Creo que en la única foto que tiene en su Instagram aparezco yo y espero que alguna vez quite. A ver si poniéndolo aquí termina por hacerme caso… Pero aunque no participe activamente en las redes sociales le pasa un poco como a Manuel Toledo; está convencida de que en todas las Cenas con Chispitas se aprende algo. 

Susana Cecilia

Lucía Romero es la directora y propietaria de Renova Thermal, una escuela en la que se forman masajistas y técnicos de Spa. Además, organiza actividades relacionadas con el bienestar, como masajes en alta mar para empresas, y córners de masajes para bodas y eventos empresariales.

Lucía

 Al acercarse el verano, la llegada de los invitados se hace a plena luz del día. Lo que nos deja como regalo unas fotografías preciosas inundadas de luz natural. 

Sobre la luz para captar los momentos y la importancia de cuidar los encuadres saben mucho las Influencers, que miman al máximo el aspecto de sus perfiles y de las fotografías que cuelgan en él. 

Aunque si por algo destaca la siguiente invitada, es por su naturalidad. Si digo Patricia García, pocos sabrán quién es. Pero si digo Marbellista, seguro que muchos la conocerán. 

Patricia es un poco más mayor que la mayoría de Influencers. Comenzó en esto hace unos años, cuando al llegar a Marbella descubrió que no había un blog en la zona sobre estilo de vida, y fue ella quien lo creó. Desde ese momento, su actividad profesional se ha desarrollado en las relaciones públicas y las redes sociales. Estudió Dirección y Administración de Empresa en Estados Unidos y cuenta con un Máster de Dirección de Establecimientos Turísticos. 

Patricia Marbellista

Quise que nos acompañase aquella noche para aportar su visión sobre el tema. Y al igual que a ella, invité a dos Influencers más. 

Ana de Bedoya

Si a Marbellista la llamé por la naturalidad de sus publicaciones y por haber empezado en este mundo algo más mayor que el resto de sus compañeras, quise que nos acompañase también Ana de Bedoya, porque además de ser asesora de imagen en su propia empresa Quémepongo, colaboradora del Club de las Malasmadres y Growth manager en Woman Shipping, tiene un hijo con autismo. Desde su perfil intenta dar visibilidad a estos niños en la sociedad. Ha querido aprovechar su campo de influencia para ello y me parece un gesto necesario para concienciarnos a todos. 

Marina Llorca era otra de las influencers invitadas, aunque a ella le gusta más el término ‘creadora de contenidos’. Es diseñadora gráfica y ante sus más de 60 mil seguidores en Instagram defiende a ultranza con cada una de sus fotografías que debemos aceptarnos, respetarnos y querernos tal y como somos. Su mensaje es que todos los cuerpos son perfectos más allá de sus medidas. Con esta labor que ha profesionalizado, ayuda a muchísimas personas, sobre todo mujeres y adolescentes, a dejar atrás sus complejos y sentirse bellas, atractivas e importantes tal cual son. Me encanta la labor que está desarrollando. 

Marina LLorca

Esa noche teníamos como protagonista a Ana Vera, que llegó acompañada por su marido, Rafael Roldán. Durante un tiempo, él era uno de los que estaba detrás de esas maravillosas fotos que Ana comparte en su Instagram. Actualmente ya cuenta con un equipo de fotógrafos profesionales. Rafael es responsable de la Division Retail – Asset Manager Centros Comerciales. 

Ana y Rafael llegaron gracias al servicio de transfer de Iberian Mobility. En la web de Cenas con Chispitas encontraréis información si os decidís a dejar el coche en casa y usar este servicio con vehículos de alta gama para venir a nuestros encuentros. 

Ana y Rafael

 

La ponente 

Detrás del perfil de Instagram en el que Ana Vera comparte con nosotras vestidos, combinaciones de ropa o tratamientos de belleza, hay una joven madre licenciada en Administración y Dirección de Empresas y experta en Dirección Financiera. Trabaja en una empresa constructora familiar, donde es Asesora Fiscal y Contable, y en 2014 dio un paso más para cumplir su sueño y convertirse en empresaria en el mundo de la moda. Fue entonces cuando creó su marca de bolsos, Vera Blonde.

Bolsos clásicos en los que priman el diseño y la calidad, tanto en el material como en el proceso artesanal de producción. Bolsos que no pasan de moda… Su perfil de Instagram y concretamente ella, se ha convertido en la mejor embajadora de su propia firma. 

Esa noche le pedí que trajese algunos de sus bolsos para convertir Flor de Té en un show room. 

Que es guapa y elegante salta a la vista. Que tiene la cabeza bien amueblada es de suponer por su trayectoria con lo joven que es. Y viendo lo que hace y cómo lo hace, posiblemente ese camino empresarial en el mundo de la moda sólo haya hecho más que empezar.

Lo que le animó a crear su propia empresa fue comprobar que lo que ella promocionaba en Instagram se vendía rápidamente y quiso aprovechar eso para cumplir ese sueño de dedicarse a la moda con Vera Blonde, firma que comercializa online. Asegura que se sigue sintiendo emprendedora, aunque hayan pasado 4 años desde que cogió todos sus ahorros y fue puerta por puerta buscando quien le hiciera la producción de la colección. Nada fácil por otra parte, porque le exigían producciones mínimas de mil unidades. 

Así que a sus 29 años recién cumplidos, compagina su trabajo en la empresa familiar, la gestión de su propia empresa, la maternidad, el blog y su cuenta de Instagram.

Si alguien tiene dudas sobre si ser Influencer es un trabajo, después de esta cena os puedo garantizar que a los que estuvimos allí nos quedó claro que sí. Ya que no se limitan a hacer una foto, retocarla y subirla. Si te sientas con nosotros en la mesa, te desvelamos lo que ellas nos contaron.

 

La cena

Si Virginia Florista quiso que la puesta en escena fuese un espectáculo, José del Castillo, director del Catering Doña Francisquita, se sumó a ello acompañándola además con un menú adaptado al lugar en el que nos encontrábamos. 

Virginia en su carta cuenta con zumos naturales, smoothies y platos muy saludables. Y en esa línea diseñó y elaboró el menú Doña Francisquita.

Aperitivo sushi

De entrante se sirvió Taco de alubias pintas con guacamole de la Axarquía malagueña. 

Ajoblanco texturizado con helado de Té Matcha.

Lubina con aceite de frutos secos.

Surtido de postres de Doña Francisquita.

 

La ponencia

Ana ha sido siempre una apasionada de la moda, desde niña; por eso, aunque en su labor profesional se había dirigido a las finanzas, quiso en su tiempo libre, como afición, crear un blog. Los blogs fueron el germen de lo que luego sería el fenómeno Influencer en Instagram.

La red social en la que se le da supremacía a la fotografía fue la que puso en nuestras manos y creó la tendencia de la edición de fotos a través de los filtros que ofrecía. Algo que hasta entonces necesitaba de programas complejos y de conocimientos para hacerse. Así descubrió Ana Vera la red social: “Empecé en la última etapa de los blogs. Cuando ya había chicas que llevaban mucho tiempo. Fue Rafa, mi marido, el que se descargó la aplicación en su móvil y la usaba para editar fotos, pero investigando me di cuenta de que la gente compartía sus fotos además de editarlas. Y así me creé una cuenta en agosto y en diciembre empecé a colaborar con marcas. Creo que no llegaba a 5 mil seguidores”.

Ana ha seguido con su blog, ya que en determinados casos siempre le permite comunicar con más extensión que el límite de texto que contempla la red social en cada foto. Algo de lo que disfrutó mucho durante su estreno en la maternidad, ya que le permitía compartir con otras chicas e intercambiar experiencias.

La primera vez que la llamaron para colaborar desde una marca, no se lo creía del todo: “Yo seguía a las blogueras más destacadas, y que me llamasen a mí, que era una chica normal de Málaga que vivía con sus padres, me sorprendió. Nunca se me olvidará”.

Fue consciente de que podía darle una salida profesional cuando las marcas comenzaron a contactarla con propuestas más serias en las que había una contraprestación económica: “Era consciente de qué potencial tenía, porque las marcas contaban conmigo en reiteradas ocasiones, así que aquello les funcionaba, pero fueron ellas las que empezaron a hacerme propuestas más serias. Ni me lo había planteado, pero realmente me encanta y espero que dure mucho tiempo”.

Aunque desde fuera haya quien no pueda entender que ser Influencer es un trabajo, realmente lo es. Les exige estar activas y generando nuevos contenidos que conecten con sus seguidores toda la semana y durante los 365 días del año. “Estás todo el día enganchada al móvil y a las horas que son más de ocio para todo el mundo son también las de más actividad para mí, porque es cuando mis seguidores están en Instagram. Si esto no me gustase, no sería capaz de llevarlo porque estoy horas y horas con el móvil. Es lo primero que hago cuando me levanto y lo último cuando me acuesto. Contestar a los comentarios, ver los “me gusta”, nuevos seguidores, interactuar con otros perfiles… Es un trabajo al que tienes que dedicar mucho tiempo”.

Ya nos han advertido en numerosas ocasiones de los riesgos que supone el estar continuamente sometido a la dictadura” del ‘me gusta’. De hecho, Ana Cardiel recordó como Javier Calleja nos contó en su encuentro de Cenas con Chispitas como la red social le había servido de impulso para proyectar internacionalmente su carrera, pero como en un momento dado llegó a limitar su proceso creativo a lo que tenía más acogida en Instagram.

En la presentación del encuentro hice referencia a algo que a mí, personalmente, me produce mucho rechazo. Supongo que por deformación profesional llevo mucho tiempo observando y analizando este fenómeno. Yo misma sigo a varias de ellas. Y hay una cosa que me sorprende, y que antes me irritaba bastante. Y era comprobar como algunas de ellas pasaban de tener 2 mil seguidores a 17 mil de un momento a otro. En Instagram todo se puede comprar. Seguidores, me gusta, visualizaciones de video y hasta los comentarios. Y me producía rechazo porque creo que eso es engañar. Por suerte, los que ya entendemos un poco de esto sabemos cómo se puede detectar una cuenta en la que todo está comprado. Incluso hay herramientas para analizarlo. Ana Vera, durante su entrevista, se refirió a este tema.

 

“Yo tuve una crisis causada por lo que comentabas de la gente que hace trampas y compra seguidores falsos. A mí me ha costado muchísimo trabajo llegar a tener estos seguidores y siempre esforzándome mucho, entonces ver gente que de la noche a la mañana gana miles de seguidores… Eso te crea muchas inseguridades. Pero hablándolo con mi marido llegué a la conclusión de que aquello no me podía afectar, que tenía que seguir mi camino, siendo yo misma y haciéndolo lo mejor que puedo. En esa línea estoy desde que en 2013 colgué mi primera foto en Instagram y así voy a seguir. He aprendido que eso hay que tomárselo con competitividad pero también con relatividad, porque firmas muy potentes confían en mí con mis seguidores, mis comentarios y mis likes y sin embargo, no lo hacen con otras que tienen más que yo. Y eso me hace ser consciente de que no todo son los likes o los comentarios”.

Ana Vera ha ido evolucionando en su cuenta y en su vida a la par de los cambios que ha ido introduciendo la red social: “Me he peleado mucho con Instagram porque ha cambiado la manera de usarse y eso me ha complicado mucho la labor. Antes era más fácil aparecer y que tus seguidores vieran las publicaciones que compartías y tuviese muchas visualizaciones. Ahora Instagram no le enseña las fotos a todo el mundo, no sabes cómo acertar. Pero también he aprendido a relativizar que una foto en vez de 2 mil ‘likes’ tenga 500. Podría impulsarla con ‘likes’ comprados, pero no lo voy a hacer. Como he sufrido la desesperación por el que lo hace, sería engañarme a mí misma. No soy tramposa, me niego”.

Había personas en la mesa que desconocían que Instagram, al igual que hizo Facebook hace ya tiempo, no muestra las publicaciones a las personas que libremente han decidido seguir una cuenta. Tanto una red social como otra, que ahora pertenecen a la misma compañía, han impuesto que para que se vean las publicaciones y llegar a tu audiencia, tengas que pagar publicidad para promocionar los posts.

Sigue trabajando en la constructora pero al ser una empresa familiar, puede organizarse mejor los tiempos: “Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy haciendo cosas, pero también estoy en edad de hacer eso”. Instagram, el blog, la constructora y su empresa de bolsos, su sueño cumplido, Vera Blonde.

“A lo mejor lo de los bolsos no es lo que más me atraía al principio. Soy una adicta a los zapatos y pensé en una marca de zapatos pero me parecía más complicado. Entonces me decanté por los bolsos, ya que España es pionera en piel y en buenos artesanos, y además Ubrique lo tenemos cerca”.

“Teníais que ver mis apuntes del Máster de Dirección Financiera… Están llenos de dibujos de bolsos y zapatos porque ya lo tenía en mente”, nos contó.

El balance que hace de la experiencia como empresaria es muy positivo. De hecho, el crecimiento que experimenta año tras año la empresa, le requiere cada vez más tiempo, por lo que se encuentra en un momento crucial; el de tomar decisiones y dedicarse por entero a esto haciendo un paréntesis en la empresa familiar.

Ana tiene una relación muy directa con su comunidad en Instagram. Aunque no los conozca personalmente, asegura que se crean relaciones muy bonitas: “Con muchas seguidoras hay mucha interacción y luego ves a gente por la calle que te reconoce y que sientes que te tiene cariño de verdad”.

Eso requiere que estén muchas horas pegadas al móvil. Podríamos decir que el público y la aplicación las reclama: “Alguna vez que he decidido estar más desconectada por algo, se nota. No se pueden olvidar de ti”.

Sobre esto, Marina Llorca nos contó su propia experiencia tras estar unos días desconectada de Instagram por un viaje en el que quería descansar. La red social la penalizó y tuvo que esforzarse aún más las siguientes semanas para recuperar su posición y aumentar el alcance de sus fotos.

Y llegamos en este punto a un tema controvertido, el de los haters. Personas que desde el anonimato insultan de manera gratuita a otras personas.

“Hay mucha gente que está aburrida, no tiene nada que hacer y lo que le gusta es crear polémica. Pero es que yo no entro en temas polémicos. Pero hay chicas a las que van a hacerles daño”, nos dijo Ana Vera.

Durante la cena se habló mucho sobre esto y cada una de las influencers que estaba en la mesa aportó su experiencia. Mientras Ana Vera aseguró que apenas había tenido comentarios negativos y que se sentía muy afortunada por ello, Patricia Marbellista confesó que a ella le habían hecho mucho daño. Incluso había recibido amenazas graves. Es algo que aún hoy le cuesta gestionar, aunque ha aprendido a ser más fuerte y que le importen menos los insultos o críticas.

Marina Llorca ha aprendido a que ese tipo de comentarios no le afecten en absoluto. En la balanza pesa más todo lo positivo y los mensajes de las personas que le agradecen sus fotos y la labor que está haciendo a través de su perfil de Instagram. “Creo que es gente que viene a tocarte la moral porque se aburren o personas que tienen que vomitar de alguna manera ese odio o frustración que sienten en sus vidas y la forma de proyectarlo es hacia otras personas. Pero yo soy muy pasota y me dan igual. No hay que darle importancia a ese tipo de personas porque en el momento en el que te afectan, ya están ganando ellos. No hay que hacerles caso ni entrar al trapo”, aportó Marina.

Según compartieron con nosotros, la mayoría de estos comentarios que buscan hacer daño los mandan por mensaje directo porque si lo hacen en el muro de la foto, siempre hay personas que las defienden.

Respeto a las proposiciones indecentes, todas han recibido alguna, pero no les hacen ni caso y rechazan los mensajes. Se lo toman con cierto humor, como nos comentó Ana de Bedoya: “Muchos no son ni españoles y creo que son hombres que escriben el mismo mensaje a muchas por si alguna cuela. Así que ni les contestas y si se ponen muy pesados, los bloqueas”.

Entre Marina, Patricia, Ana Vera y Ana de Bedoya hay muy buena relación; por encima de posible competencia, son compañeras. Cada una de ellas tiene su propio público, su target, y están dirigidas a él. Comparten preocupaciones, como los cambios que hace Instagram en su algoritmo, cómo hacer para que una foto tenga mayor repercusión, o qué tipo de fotos son las que mejor están funcionando. Unas se influencian a las otras y entre todas crean nuevas tendencias.

Patricia Marbellista asegura que además, ella intenta estar continuamente formándose: “Estoy un poco obsesionada con lo de reciclarme y hago muchos cursos que se lanzan desde EEUU”.

He de confesar que durante un tiempo, esto de las influencers era un fenómeno que no llegaba a entender y que mis hijas adolescentes asumían con naturalidad total. De hecho, es curioso comprobar cómo a las pocas horas de subir una foto tienen cientos de ‘likes’, aún teniendo cuentas privadas. Para los de su generación está totalmente normalizado lo de hacer directos, encuestas, dejarse los unos a los otros comentarios… Casi han crecido con eso. Para ellos, las Influencers son una referencia y realmente se sienten influenciados por ellas a la hora de comprar determinadas marcas y productos. Pero aunque los más jóvenes son un público muy notable en la red, cada vez son personas de mayor edad las que hacen uso y participan de Instagram.

Ellas, que analizan continuamente sus estadísticas y los datos que les facilita la red social sobre el perfil de su público objetivo, son conscientes de ello. El público de más de 35 años, y que incluso supera los 65, está muy afianzado. Eso está motivando también que más allá de actores, actrices o presentadores que ya contaban con cuenta en Instagram, estén apareciendo Influencers más mayores que conectan con ese público y sus intereses.

Llevamos años oyendo que hay una burbuja en torno al mundo Influencer; sin embargo, eso no termina de pasar: “Eso puede pasar si cierran Instagram. Pero si cierran Instagram es porque surge otra plataforma mejor que Instagram y será más de lo mismo. Pero con lo que mueve esta aplicación a nadie le interesa que la cierren… A los primeros que no les interesa es a las empresas que han visto en nosotros una forma de hacer una publicidad muy fiable y que llega directamente a su público. Igual que no van a desaparecer los anuncios en televisión”, nos dijo Ana Vera.

Lo importante para ellas es conectar con sus seguidores y eso lo consiguen a base de probar, detectar lo que más les gusta y continuar en esa línea. Algunas comparten textos largos que acompañan sus fotografías, otras son más breves, usan más o menos Hashtag… Y todo eso, siendo coherentes con su forma de ser y con sus cuentas de Instagram. Mantener su propia imagen de marca les lleva muchas veces a decir que no a propuestas comerciales que no les interesan, aunque eso suponga renunciar a ingresos: “Creo que si caes en eso, en anunciar algo que no es afín a ti, a tus valores, pierdes tu credibilidad, y eso es el 90 % de la base de que las marcas confíen en ti”.

Las marcas actualmente delimitan mucho cómo y cuándo deben hacer la promoción de su producto: “Ya hay marcas que nos dicen el ambiente en el que tienes que hacer la foto, con qué luz, en qué hora del día, sugieren hasta lo que tienes que decir. Y en muchos casos tienes que mandar antes lo que vas a subir para que te lo aprueben”.

Ana de Bedoya cree que es una forma que tienen las marcas de controlar lo que se publica, ya que una publicación poco cuidada o no acorde a esa firma, puede perjudicarles: “Hacen bien las marcas y las agencias al marcar esas pautas. Antes mandaban cosas a muchos instagramers, que lo que hacían era una publicidad que resultaba negativa. Está bien que haya ese filtro para que se garanticen que es contenido de calidad el que vas a compartir. Es un acuerdo entre la empresa y la influencer”.

“Es cierto que no me gusta cuando te limitan con demasiadas pautas para hacer esa publicación, a veces necesitamos hacerlas más nuestras. Nuestros seguidores saben que estamos haciendo publicidad porque es obvio pero tiene que ser algo con más frescura y naturalidad. Lo que es contraproducente es que las 10 chicas que hacen publicidad de la marca digan exactamente lo mismo”.

 

Ninguna de ellas se ha planteado poner una fecha de caducidad para su cuenta. Marina Llorca nos lo explicaba así: “Es que es algo que forma parte de tu vida o gran parte de tu vida. Tendría que ser como decía Ana, que desapareciese Instagram… Creo que es un proceso que puede evolucionar pero no puede revertirse. Creo que Instagram ha llegado para quedarse”.

Patricia, Marina, Ana de Bedoya y Ana Vera

En estos años, han surgido supuestas competencias de la aplicación pero ninguna de ellas ha funcionado. El mayor pulso, en cualquier caso, es el que mantienen con el algoritmo de Instagram, del que tienen que estar continuamente descifrando sus códigos.

A Ana Vera se le nota que siente pasión por lo que hace, porque cuando explica cómo es su intenso día a día, para hacerlo te tiene que apasionar.

Evidentemente en las redes que gestiono de la revista o de Cenas con Chispitas, normalmente hay comentarios que tienes que contestar, hay que programar las publicaciones según los mejores horarios, resolver alguna duda por privado… Pero os puedo garantizar que el día posterior a esta cena, con cuatro Influencers compartiendo contenidos, fue una auténtica locura. Así que imagino lo que debe ser para ellas vivir todo el día en Instagram.

Como respeto su trabajo y sé que cobran por compartir contenidos, en ningún momento pedí que lo hiciesen, pero sí quería, además de la entrevista de Ana, profundizar en el tema y tener distintos puntos de vista de perfiles diferentes. Así que desde aquí, gracias a todas por compartir imágenes de la noche.

Durante la cena, hicieron fotos, muchas fotos, además de las que nos hizo a todos Dani Medina, que participaba por primera vez como fotógrafo en Cenas con Chispitas.

Flor de Té estaba precioso con flores por todas partes, las velas encendidas y la conversación muy animada. Se dibuja como un espacio genial para organizar pequeños talleres o show rooms. 

El tiempo se pasó volando.

Si quieres consultar la programación de Cenas con Chispitas, haz clic AQUÍ.

Redacción: Ana Porras 

Fotografía: Dani Medina

Decoración Floral: Virginia Florista

Catering Doña Francisquita

Blog Ana Vera

Web Vera Blonde

Instagram Ana Vera

Instagram Ana de Bedoya

Instagram Marina Llorca

Instagram Patricia Marbellista

Instagram Cenas con Chispitas

Diseño imagen, web y filmación vídeo: Branders And Co

Próximas Cenas con Chispitas-> Aquí

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