La policía científica

Ana Téllez: “La policía científica. Más allá de la ficción”

Despedimos la última cita de Cenas con Chispitas de 2019 en el mismo lugar en el que arrancamos la temporada: Palacio del Limonar. Y lo hicimos acompañados de la inspectora Ana Téllez, con la que descubrimos la realidad detrás del trabajo diario de los equipos de la Policía Científica. Si los asistentes a esta cena venían movidos por el interés y las ganas de conocer en profundidad un tema que generalmente se nos escapa, la cercanía y la claridad de la ponente generaron todavía más fascinación. 

Aunque la noche se presentaba bastante lluviosa y húmeda, los asistentes no quisieron perderse el encuentro y fueron llegando a Palacio del Limonar con muchas expectativas y ganas de conocer a Ana Téllez. Con ella nos sumergimos en el tema ‘La policía científica, más allá de la ficción’. 

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Palacio del Limonar

Palacio del Limonar se ha convertido en un espacio anfitrión perfecto para Cenas con Chispitas. La armonía entre lo clásico y lo actual que reina en el palacete crea una magia especial que hace únicos todos los eventos que allí se celebran. Ya en estas fechas acoge comidas y cenas de Navidad, pero Palacio del Limonar también es un espacio ideal para presentaciones corporativas, de productos o jornadas de divulgación. Justo ese día también se celebraban otros eventos privados de empresas. Y es que, el palacete cuenta con 6 salones de diferentes capacidades en los que se pueden celebrar eventos de manera simultánea. Mientras que nuestra cita con Ana Téllez se celebró en dos de las salas de arriba, en la parte de abajo se llevaban a cabo otros encuentros. La privacidad fue total y los asistentes pudieron disfrutar de la cena en la mayor intimidad. 

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Las propuestas gastronómicas de Quilicua Catering son el complemento perfecto para este espacio. Palacio del Limonar siempre nos sorprende. 

Esa noche nos recibió de nuevo Marta Cañete, que se ha convertido en una gran aliada para Cenas con Chispitas. Siempre acoge nuestros encuentro con mucho cariño e ilusión y mima cada detalle para que todo salga de diez. 

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Marta Cañete dio la bienvenida a los asistentes a Palacio del Limonar.

La decoración de la mesa era obra de Virginia Florista. Las flores en rojo acompañaban la tonalidad de las cortinas y complementaban la fuerza del cuadro principal de la sala.

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La cita

‘La policía científica. Más alla de la ficción’ era el título de nuestro encuentro. Y es que la realidad de la labor diaria de los equipos de la científica de la Policía Nacional tienen poco que ver con lo que vemos en la televisión y en las series norteamericanas. Para comenzar, su labor es silenciosa y difícilmente aparecen sus investigadores como protagonistas en los medios de comunicación.

Los primeros policías que participaron en el Servicio de Identificación Dactilar en España datan de 1911. Aquellos primeros investigadores no tenían los medios tecnológicos e informáticos con los que contamos ahora, ya que todo ha avanzado mucho en poco más de un siglo. Todo menos el control hacia las catástrofes naturales, accidentes o la erradicación de la maldad humana que es capaz de asesinar. 

Pero ante eso, en estos años, la policía científica ha basado su trabajo en la investigación, la innovación, la formación y, por supuesto, en la ciencia, en datos que van más allá de la interpretación. Gracias a su trabajo, en la mayoría de los casos silencioso, se aportan los elementos objetivos que permitirán que los culpables sean encarcelados y que los inocentes queden libres.

Ese desconocimiento y la multitud de preguntas que nos despierta es lo que hizo que todos los asistentes acudiesen a esta cita de Cenas con Chispitas cargados de curiosidad.

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Laura Berrocal y Francisco Carnero.
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Manuel Herreros y Patricia Corbalan.
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Marta Cuadra y Daniel Salva.
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Mónica Vicente.
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Ana Cardiel, Juan Carlos Domínguez, Carmen Sánchez, Cristina Quintáns, Bruno Fernández y Manuel Toledo.
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Patricia Martínez-Carrasco.
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Mar Sánchez y Leo Montanary.
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Susana Téllez, hermana de Ana.
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Concha López.

La recepción de invitados se celebró en uno de los salones de la primera planta. Allí, los asistentes se fueron presentando entre ellos y aprovecharon para charlar tranquilamente y conocerse más a fondo. Algunos ya habían asistido a encuentros anteriores y otros venían por primera vez.

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La cena

Para despedir la última Cena con Chispitas de 2019, Quilicua Catering nos preparó un menú exquisito que, como siempre, nos dejó con muy buen sabor de boca.

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Crema de calabaza y zanahoria; Causa Nikei; y Patacón de rabo de toro.
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Huevo poché con boletus edulis, trigueros y crema de patata y trufa.
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Rodaballo a la mantequilla negra.
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Mousse de queso con frutos rojos y crumble de hierbas del bosque.

 

La ponente: Ana Téllez

Ana Téllez es Inspectora de Policía Nacional. Aunque dice que en su trabajo se transforma y la seriedad y la meticulosidad son primordiales, en nuestra cita estuvo muy cercana y respondió a todas y cada una de las preguntas que le formularon los asistentes. Lamentaba estar un poco afónica, pero nada que un micrófono y su pasión por lo que hace no pudiesen resolver. 

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Nuestra ponente ha llegado a ser Inspectora de Policía Nacional tras un amplio y brillante recorrido. Es licenciada en Biología por la Universidad de Granada, tiene un postgrado en Antropología Forense y un máster en Ciencias Policiales. En su trayectoria profesional como agente de la Policía Nacional ha formado parte de la Brigada Central de Protección del Tribunal Supremo y de la Unidad Central de Identificación de la Comisaría General de Policía Científica; ha sido coordinadora de servicio en La Línea de la Concepción; jefa de un grupo de Delincuencia Urbana en San Pedro de Alcántara y Puerto Banús; y ha formado parte del Grupo de Menores (GRUME) de Málaga durante tres años. Fue una de las dos agentes de Policía Nacional elegidas para trabajar junto a la Guardia Civil en la identificación de cadáveres del accidente de Spanair y participó también en los trabajos de investigación posteriores del 11M. 

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Aunque su actual trabajo puede resultar desde fuera duro y muy complicado, hay otros que le han marcado más a nivel personal, como su paso por el Grupo de Menores. De todo eso y mucho más nos habló durante el encuentro. 

 

La policía científica. Más allá de la ficción 

Aunque muchas veces nos parezca silencioso, el trabajo diario de la  policía científica es vital para nuestra sociedad. Pero más allá de la ficción o lo que veamos en CSI, no es una tarea fácil. El equipo humano que día a día se deja la piel para esclarecer hechos, buscar pruebas y ayudar a las víctimas es, sin duda, una parte fundamental de nuestro Estado de Derecho. Se enfrentan a situaciones muy complicadas e impactantes; y es por eso que les presuponemos una vocación enorme desde que decidieron en su juventud que querían llegar ahí. Y así es en la mayoría de los casos, pero no en el de nuestra protagonista, Ana Téllez, que lejos de soñar con resolver crímenes, llegó a lo más alto de la policía científica por una serie de casualidades. 

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Yo en ningún momento durante mi adolescencia o mi formación pensé en hacerme policía. La cosa vino porque un amigo de mis padres era Inspector-Jefe y un día, durante una comida, me dijo que si no había pensado presentarme a Policía Científica. Yo no sabía ni lo que hacían, pero me dio unas pinceladas y me lo pensé. Como yo trabajaba en un laboratorio, se lo comenté a una compañera y me dijo que no lo dudara. Ella me dio ese empujón que yo estaba dudando. Entonces me preparé y aprobé. Primero quise ser Policía de escala básica, porque como no tenía la vocación, no quería invertir demasiado en preparar una escala más compleja y con muchos más sacrificios. Tuve la suerte de aprobar a la primera y me planté en Ávila”, confesó.

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La primera vez que se puso un uniforme se sintió “disfrazada”, pero ya ha cumplido quince años en el cuerpo y asegura que aunque no fuera vocacional de inicio, es su verdadera vocación y un trabajo que le apasiona. “Me encanta lo que hago”, añade. Y se le nota. Por la pasión con la que habla de su trabajo y por el ímpetu que demuestra en cada gesto, cada palabra, cada mirada. Y es que a pesar de estar afónica, Ana consiguió dejarnos a todos maravillados por su cercanía, su sinceridad y su amor por lo que hace. 

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De sus inicios en la Policía Nacional tiene muchos recuerdos y anécdotas, pero en nuestro encuentro Ana nos habló mayoritariamente de su etapa en la científica. Aunque comenzó en el cuerpo en escala básica, su mente estaba en esa conversación con el Inspector-Jefe amigo de sus padres. Desde entonces tenía el gusanillo de la policía científica llamando a su puerta. Así que tras una etapa como escolta, decidió prepararse y solicitar una plaza. En aquella época Ana fue de las pocas mujeres Policía de Escala Básica que accedió a la Comisaría General de la Científica en Madrid, donde estuvo seis años. En ese tiempo le tocó vivir acontecimientos muy duros que han marcado su vida. 

Uno de esos sucesos que ha marcado la vida de Ana (y la de toda España) fue el accidente de Spanair. Ella fue una de las dos agentes de Policía Nacional elegidas para trabajar junto a la Guardia Civil en la identificación de cadáveres. Lo recuerda como si fuera ayer. “De mi sección tenían que ir dos personas y decidieron contar conmigo. Me tocó hacer el post mortem, es decir, recabar todos los datos referentes al cadáver tendentes a la identificación. Teníamos que poner nombre y apellidos a esas personas fallecidas. Puede parecer muy sencillo a priori, pero no lo es. Se hace todo dactilarmente, antropológicamente y a través de pruebas de ADN. En un accidente de este tipo los familiares empiezan a llamar desesperados y nosotros tenemos que identificar a las víctimas lo antes posible para ofrecerles ese servicio público. Mi experiencia en ese trabajo fue un poco extraña. Trabajamos más de 24 horas sin parar de forma autómata. Cuando terminé, llegué a mi casa y puse la televisión, fue cuando empecé a tomar conciencia. Ver en los medios de comunicación a familiares de gente a la que había tenido delante fue muy duro, porque yo sabía que habían fallecido y veía su desesperación. Fue duro hasta el punto de llorar y sentirte fatal”, nos contó la inspectora. 

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Seis años en la sede central de la policía científica dan para mucho. El grueso principal de su experiencia en este ámbito está ahí. Pero Ana Téllez decidió volver al sur y pasó a otros servicios y especialidades. Primero fue coordinadora de servicio en La Línea de la Concepción; luego jefa de un grupo de Delincuencia Urbana en San Pedro de Alcántara y Puerto Banús; y posteriormente formó parte del Grupo de Menores (GRUME) de Málaga durante tres años.

Esta última etapa es la que más le ha costado digerir. Darse cuenta de la realidad en la que viven muchos menores ha sido un proceso muy duro para ella. “El primer día que llegué me encontré con un caso de un chico de 16 años que había abusado de su primo de 5. Me había enfrentado a muchas cosas a lo largo de mi carrera, pero no sabía cómo abordar eso. El tema de los menores es el gran tabú de esta sociedad. No queremos ver que hay abusos, maltratos, bullying, etc. Todo eso lo respiré yo allí. Por unas circunstancias yo estuve tres años en el grupo del GRUME de Málaga. Aguanté gracias al equipo tan bueno, a la unión que hay y al respaldo. Allí hemos llorado lo más grande. Lo he pasado muy mal. Yo tengo un hijo de 4 años y he cambiado patrones en mi vida con respecto a él por mi experiencia. Al final tienes que ver la parte positiva de que ayudas, pero se ven cosas muy duras. Cuando vi la oportunidad, salí de allí. Necesitaba reciclar mi mente. Caigo en el mismo error de pensar que si no lo veo día a día no existe, pero es por salud mental”, nos explicó Ana. 

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Tras esta etapa, volvió a sus orígenes y accedió a la policía científica de Málaga, donde trabaja actualmente. Allí es responsable del Servicio Automático de Identificación Dactilar (SAID). Como pudimos comprobar esa noche, Ana ha pasado por varios servicios y, desde que empezó como policía de escala básica hace quince años, ha vivido muchas experiencias. Algunas mejores y otras peores. Pero lo que nos hizo ver en todo momento es el gran trabajo que se hace desde la Policía Nacional en España. “Podemos sentirnos orgullosos, nuestro modelo es ejemplo para muchos otros países”, aseguró. 

Ana Téllez sabe bien lo que supone estar de patrulla en la calle o ser escolta, pero también conoce de primera mano lo que es que un ser querido esté día a día en esa situación. Su marido también pertenece al cuerpo de Policía Nacional, concretamente a la UIP, conocida por todos como antidisturbios. Y aunque Ana nunca había tenido miedo por ello, nos contaba que en los últimos acontecimientos vividos en Cataluña sí que se desesperó. “Él ha estado en muchos sitios y yo nunca he tenido miedo, pero en Barcelona llevaba sin saber de él desde las seis de la tarde. Eran las 12 de la noche y sin novedades. Es la primera vez que he pasado miedo”.

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Durante la cena, Ana continuó contestando a nuestras preguntas y compartiendo con nosotros anécdotas del desarrollo de su labor. Casos concretos que despertaban nuestra curiosidad y que ella conocía tanto por su puesto actual como por trabajos anteriores. Ana es defensora a ultranza del trabajo que desarrolla la Policía Nacional. De hecho, aseguró que el trabajo de la científica es ejemplo para unidades similares de otros países. También nos contó cómo se coordinan con la Guardia Civil en casos específicos y cómo la división de competencias se hace por criterios territoriales. Nos habló sobre las bases de datos internacionales, sobre la complejidad de identificación que presentan determinados cadáveres, sobre la relación de los agentes con la autoridad judicial, o sobre cómo es su día a día en la comisaría provincial.

Y todo esto con la pasión de haber descubierto su vocación en un campo que nunca hubiese imaginado. Para los asistentes, conocer a la inspectora Ana Téllez fue una auténtica revelación, al igual que el espacio, Palacio del Limonar. 

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Redacción: Ana Porras y Elena Cabeza

Fotografía: Jesús Mármol

 

Agradecimientos

Próximas cenas cenasconchispitas.com

Anfitrión: Palacio del Limonar

Cena: Quilicuá Catering &Deco

Decoración floral: Virginia Florista

Transfer: Iberian Mobility 

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El vídeo de la cena

 

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