Algo nuevo, algo prestado, algo azul y algo viejo…

Algo nuevo, algo prestado, algo azul y algo viejo… Eso dice la tradición que debe llevar la novia el día de su boda para tener un matrimonio afortunado.

Pasarán los años, cambiarán las tradiciones y costumbres, pero una boda siempre es un motivo de ilusión, alegría y felicidad. Los novios se dicen ante el mundo, ante sus seres queridos, sus familias y sus amigos que se procesan ese amor que juntos los hará indestructibles y les hará afrontar y disfrutar todo aquello que les traiga la vida. 

Los novios empiezan a ser también muy protagonistas de ese día, pero si hay alguien en quien se posarán todas las miradas, y cuya imagen quedará para siempre en el recuerdo de los invitados es la novia.

 

Ese día sólo es el colofón de meses de tomar mimadas decisiones para que todo sea perfecto, para que cuando llegue el momento de mirarse al espejo, este le devuelva la imagen que siempre soñó. 

El vestido y los zapatos nuevos, a medida, diseñados como siempre los pensó, o quizás nada tenga que ver con lo que había imaginado hasta entonces, pero es que ella tampoco es la misma que cuando lo conoció y supo que quería pasar con él cada día de su vida. 

Su madre abre el joyero y saca un pulsera. Sus ojos se llenan de lágrimas, apenas quedan unos días para la fecha esperada. Le explica que es una joya familiar, la pulsera de pedida de su abuela y quiere que ella también la lleve ese día. Mientras ella viva la custodiará como lo que es, una joya cargada de amor y con un profundo valor sentimental. Ya tiene algo viejo…

Sus amigas le han regalado una liga, con un pequeño lazo azul, nunca ha llevado una, y ésta es elegante y bonita. Aunque se case sus amigas siempre serán, son y han sido parte de ella. Se siente especial, se siente querida. 

Sólo le falta un detalle para completar su ritual. Ella también quiere que algún día, quizás la que será su nieta lleve algo el día de su boda que ella llevó. Unos pendientes… Un colgante sutil….

Sus padres han comprado el reloj de pedida para su novio en Joyería Marcos, y ella no pudo evitar que su mirada se fijase en aquellas joyas… 

Esther Ruíz

Esther Ruíz, ha vivido este momento muchas veces. Aunque haya pasado el tiempo y el espacio se haya remodelado, el brillo en los ojos de las novias siempre es el mismo…

El oro y la brillantería siguen siendo los clásicos para una ocasión tan especial, aunque hay quien se atreve a ponerle un toque de color. Es tendencia y las piedras preciosas nunca pasan de moda. Esmeraldas, rubíes y zafiros montadas en verdaderas piezas que son obras de arte pero más ligeras de las de antaño, que no pesen, que no resten a la novia, sino que la hagan brillar aún más. 

Esther nos recuerda, que menos es más, armonía y elegancia ante todo. Algo que traspase el tiempo, las modas y las tendencias. 

 

Su suegra le ha dicho que los pendientes de perlas dan mala suerte, pero ella no se resiste a probárselos. Siempre le han dado una luz especial…

Él le ha regalado un anillo de pedida único, también de Joyería Marcos. Lo vio una tarde al pasar por el escaparate, paseando por calle Larios, él tomó nota. Aún así fue una maravillosa sorpresa.

Siempre le ha gustado el aguamarina o el cuarzo rosa, que dicen que es la piedra del amor.

El estilo del vestido, el escote, el peinado que llevará ese día… Un pendiente o un colgante siempre con la idea de resaltar el conjunto, nos dice Esther. 

Se mira al espejo, se prueba todo lo que le gusta. Ese día no hay prisa, se ha tomado unas horas para ella. 

 

“Son esos”, le dice su madre con los últimos que se prueba. Ella ha pensado lo mismo. “Son estos, lo son” y sonríe. “Te falta algo prestado. Así que los compraré yo y te los prestaré ese día”, le dice, mientras mira orgullosa a la mujer en la que se ha convertido su niña. 

No les ve las caras, pero esa noche sueña con una mujer que abre un joyero, saca esos pendientes, y se los da a su hija: “Estos son los pendientes que llevó tu abuela el día de su boda, seguro que ese día cuando te vea aparecer con ellos se emocionará. Ojalá tu matrimonio sea tan feliz como lo ha sido el de ella”. 

Redacción: Ana Porras Fotografía: Manuel Martos

Reportaje realizado en Joyería Marcos

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