Tuve ortodoncia y se me han movido los dientes. ¿Qué puedo hacer?

Cada vez son más los adultos que se acercan a nuestra clínica dental para asesorarse sobre un tratamiento de ortodoncia. En la infancia, bien por desconocimiento o bien por falta de opciones, no accedieron a él, y se animan a someterse a él pasados los años.

La ortodoncia en adultos es cada vez más frecuente. Muchos de ellos lo hacen movidos por un problema estético, aunque el beneficio que se obtiene es mucho mayor. Se trata de mejorar nuestra salud. Recordamos los principales:

Mejora nuestra digestión

Muchos casos de dientes mal alineados redundan en una mala masticación y, en consecuencia, en una digestión más dificultosa. La ortodoncia en adultos soluciona estos problemas. Si no ponemos remedio, esas malas digestiones pueden llevarnos a problemas digestivos que requieren tratamientos costosos o pesados.

Reducimos o eliminamos dolores maxilares y de cuello

El apiñamiento dental puede conducir a presionar las mandíbulas en exceso, lo cual deriva en una tensión que puede focalizarse en maxilares y cuello.

Encías y huesos más saludables

Al mejorar la posición de nuestras piezas dentales incide directamente en una boca más sana.


 

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Elimina la presión excesiva en la mandíbula

A veces apretamos en exceso los maxilares porque nuestra mordida no es perfecta. Una ortodoncia alivia esa presión.

Mejora nuestra higiene bucal

Unos dientes correctamente alineados permiten un mejor acceso del cepillo, el hilo dental o el irrigador. Si hay apiñamiento pueden quedar residuos tras el cepillado que formen sarro.

Menor riesgo de infecciones

Puesto que nuestra higiene bucal es mejor, el riesgo de infecciones disminuye considerablemente.

Mayor resistencia a traumatismos

Un golpe frontal en personas que tienen los dientes hacia delante, por ejemplo, puede desembocar en roturas indeseables. Al lograr un alineamiento perfecto, conseguiremos que nuestros dientes sean más resistentes a los golpes.

Aumenta nuestra autoestima

No es poca cosa. Hay quienes, por la colocación de sus dientes, apenas sonríen. Les da vergüenza que se vea su dentadura. El tratamiento de ortodoncia acaba con ese problema.

Nos motiva para mantener una perfecta higiene bucodental

Cuando vemos nuestra boca mejorar como lo hace tras un tratamiento de ortodoncia, queremos mantener ese aspecto. Por tanto, es más habitual que quienes tienen unos dientes bien alineados se preocupen más activamente por el cuidado de los mismos.


 

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¿Por qué pueden moverse los dientes tras una ortodoncia?

Una ortodoncia puede estar en la boca de un adulto durante meses o años. Por lo tanto, durante el tratamiento favorecemos que esa nueva posición, recién adquirida, se consolide. No obstante, hay determinadas piezas que pueden volver a moverse. El movimiento dental, patológico o no, ocurre a lo largo de la vida.

Reeducar a los dientes

Aunque al paciente le parezca un periodo de tiempo largo el que está con ortodoncia, lo cierto es que en ese plazo hemos «enseñado» a nuestros dientes a adquirir una nueva posición. Por lo tanto, han de aprender a quedarse ahí, por decirlo de una manera sencilla. Estamos reeducando a nuestros dientes.

Imagina una hamaca

Los dientes se unen al hueso mediante el ligamento periodontal. Están suspendidos en él como si fueran una hamaca; por tanto, tienen capacidad de moverse cuando se les aplica una ligera presión. Esa misma capacidad de moverse la aprovechamos para cambiarlos de posición mediante la ortodoncia, pero también puede perjudicarnos. Porque tenderán, si no ponemos remedio, a regresar a la posición que ocupaban antes.

¿Ocurre en todos los dientes?

Puede ocurrir en caninos e incisivos inferiores y superiores. Pero, por fortuna, existen soluciones para que este problema no suceda.


 

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Los retenedores, la solución a largo plazo

Como decíamos, la estructura dental está compuesta por tejidos vivos que pueden provocar movimientos indeseados si no lo evitamos.
Tras un tratamiento de ortodoncia en adultos, o en niños, se recomiendan los retenedores. Con ellos lograremos mantener intactas las mejoras que ha causado el tratamiento de ortodoncia en nuestros dientes.

¿Qué son exactamente los retenedores?

Son mecanismos para fijar nuestros dientes en la posición deseada y que no vuelvan a moverse. Estabilizan y preservan la alineación dental.

¿Qué tipos de retenedores hay?

En esencia, hay dos tipos de retenedores:

Fijos

Se trata de un alambre muy fino, trenzado, que se coloca en la cara interna de los dientes. Se pega con composite (un pegamento dental) y va de colmillo a colmillo. Es cómodo, no se ve y no se nota. Tampoco interfiere en el habla ni, por supuesto, en la estética.

Férulas removibles

Las hay con alambres y completamente transparentes. La primera se conoce como retenedor de Hawley y se usa incluso durante el tratamiento de ortodoncia. Las segundas son una especie de fundas, muy similares al Invisalign (ortodoncia transparente), y sirven para mantener los dientes en su posición durante las horas de sueño. Son, además, muy recomendables para aquellos pacientes que sufren de bruxismo (rechinar los dientes involuntariamente). Con ellas, evitaremos lesiones mientras dormimos.

¿Qué tipo de retenedores es mejor usar?

Depende de cada caso. Hay pacientes a los que se recomendará el uso de los fijos, que pueden llevarse durante muchos años; otros necesitarán las férulas oclusales (retenedores removibles) y habrá un tercer grupo que necesite combinar ambas. Nuestro especialista en ortodoncias nos dará la solución.

 

Si no uso retenedores, ¿podré mantener la alineación de mis dientes?

Lo mejor es escuchar al ortodoncista. Lo normal y recomendable es usarlos. Como decíamos antes, los fijos no interfieren en absoluto en nuestra rutina diaria, y los removibles, que también son comodísimos, se usan solo para dormir.
Si nos animamos a iniciar un tratamiento de ortodoncia en adultos, lo mejor es hacer caso al especialista que nos atiende para evitar problemas.

¿Qué hábitos debo adquirir cuando use retenedores?

NInguno en especial, más allá de los que deben adquirirse sin ellos. Es decir: hay que acudir al dentista cada seis meses para que vigile el estado de nuestros dientes y mantener buenos hábitos de higiene dental. Nuestro ortodoncista nos dará las pautas para que los retenedores estén en perfecto estado, pero en esencia debemos ser estrictos con el cepillado y el uso del hilo dental.

¿Y qué pasa si se estropean?

Si se trata de un aparato removible, hay que hacérselo saber a nuestra clínica dental para ajustarlo o, si se ha roto, fabricar uno nuevo. Con los retenedores removibles puede suceder también que se pierdan (en un viaje, en un despiste…), por lo que hay que hacer saber al especialista cuándo se perdió y cuánto tiempo se lleva sin usar.

En el caso de un retenedor fijo, hay que removerlo y colocar uno nuevo.

En Gross Dentistas contamos con un servicio de urgencias

Lo normal es que un retenedor fijo nunca cause problemas, pero en Gross Dentistas cuentas con la opción de ser atendido de urgencias. Trabajamos los 365 días del año, incluidos los fines de semana. Si tienes algún problema con tu retenedor o cualquier otra urgencia dental, puedes contar con nosotros siempre.

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