Sin falda y más sereno que nunca, Bosé celebró sus 40 años en la música en Starlite

Poco queda ya de aquel Miguel Bosé transgresor que aparecía con faldas sobre el escenario, ahora lo hace con camisola tres cuartos, íntegramente de negro y deportivas para poder moverse a su antojo sin notar el peso de la edad. Han pasado 40 años desde que comenzó su carrera musical llenando de posters las habitaciones de aquellas niñas del 77 que escuchaban su Linda una y otra vez en una España que comenzaba a respirar libertad. Y aunque poco queda de aquel joven, aunque con más años, sigue manteniendo un aire de “niño-bien” rebelde y conquistador. Unos años que no solo han pasado por él y por el numeroso público que abarrotaba Starlite ávido de escucharlo, sino también por su música y las letras de sus canciones que han ido ganando en profundidad.

Su último trabajo Bosé: MTV Unplugged recoge 4 décadas de algunos de sus temas más conocidos. Algo que quiso reflejar en este concierto y repasar con su público su historia en la música de este país. Comenzó con Sereno, canción que da título a un álbum que lanzó hace 15 años, y toda una declaración de intenciones de lo que es actualmente su vida y lo que sería el resto del concierto. Hubo que esperar a la tercera parte del recital para escuchar sus temas más antiguos y bailables.

 

Bosé saludó a Starlite prometiendo que iba a ser una noche mágica: “Vamos a celebrar una cosa que hemos construido juntos. Son 40 años de música de los que habéis formado parte. Vamos a repasar estos 40 años desde el primer día hasta hoy. Un concierto tiene que ser terapéutico”. Terapéutico porque con su voz y la versión de los temas de este último trabajo recorrió también la banda sonora de la vida de muchos de los asistentes. Canciones de amor y desamor, canciones solo para bailar y otras como Nada particular con la que el artista reivindica un mundo mejor que dejar a nuestros hijos: “Os confieso que soy un hombre de paz. Trabajo por y para la Paz. Hace años que pensé que podría entregarle a mis hijos el mundo que soñé. Y hace años que algunos se encargaron de que no pudiera ser. Trabajo todos los días para conseguirla. Esta canción es el resultado de lo que los conflictos provocan. Solidaridad y compasión a los que se ven forzados a dejar sus países, dejar una vida atrás y volver a empezar. Yo no quiero levantar muros, quiero levantar puentes”.

A partir de ese momento vimos a un Bosé que se trasladó a los primeros años de su carrera, sin melena ni esos movimientos que recordaban, cuando subía al escenario, casi a una clase de aeróbic de los 80, pero con esa mirada penetrante y cautivadora, ahora maquillada,  y esos movimientos sugerentes con los que aún se contonea. Morir de amor, y Linda sirvieron para levantar a los asistentes de sus asientos y encadenar los temas más bailables de su repertorio como Superman o Don Diablo. Tras una versión más pausada de Como un lobo llegaron algunas de sus canciones mas esperadas por todos; Sevilla o Morena Mía. 

 

Miguel Bosé se despidió de Marbella hasta en tres ocasiones, pero el público no le dejaba marcharse pidiéndola otra más. Y así lo hizo. Había un rumor generalizado y es que no había cantado aquel tema que marcó las noches de muchos de los presentes en las pistas de baile del 84 y que seguiría sonando muchos años más. Llegó Amante bandido, y no llegó  a hurtadillas sino sabiendo que le estaban esperando : “Aquí está”, dijo, antes de que sonaran los primeros acordes de un tema que se encuentra entre los más populares del artista y que nadie podía dejar de cantar.

Provocador y ambiguo, besó en la boca a uno de los componentes de su banda, porque por Bosé, como por todos los que estábamos en el auditorio, han pasado los años pero no ha perdido su esencia. Con un público entregado y puesto en pie él se sentó para concluir el concierto y cantarle al sentimiento más fuerte que hay, el amor; Te amaré puso fin musicalmente a su recital y un “Marbella te quiero” fueron sus palabras de despedida a un Starlite del que dijo, le había transmitido mucha energía.

Más sereno y más pausado, pero muy Miguel Bosé. Y es que el que tuvo, retuvo, y Bosé ha sabido evolucionar con los años. 40, que se dice pronto, y que es toda una vida para muchos de los que estábamos allí y que hemos crecido y evolucionado igualmente con sus canciones.

 

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Redacción: Ana Porras    Fotografía: Lorenzo Carnero y Starlite

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