Silvia Casado: “De la vida en directo a la vida real”

Cenas con Chispitas ha llegado a Málaga y en escenarios muy distintos. Los encuentros se estrenaron en la Fábrica de Cerveza Victoria donde continuarán, tras la cena celebrada con Esther Ráez, con Alejo Tomás el 19 de abril y Lamari el 24 de mayo. Por otra parte, y en pleno centro de la capital, nos acoge en este segundo ciclo el Restaurante Beluga, en la plaza de Las Flores. Su reservado permite sentar cómodamente hasta a 18 comensales en una mesa cuadrada que en este estreno de espacio recibió a Silvia Casado, concursante de la primera edición de Gran Hermano con el tema: “De la vida en directo a la vida real”.

21 de marzo de 2018. Cenas con Chispitas. 

Lugar: Restaurante Beluga

Ponente: Silvia Casado

El tema: “De la vida en directo a la vida real”.

Veníamos de dos cenas muy profundas, cargadas de espiritualidad y de mensajes que nos invitaban a mirar a nuestro interior. Andrés Olivares y Esther Ráez nos devolvían la mirada a la vida a través de la muerte desde distintas perspectivas. En cierto modo tocaba “descomprimir” un poco y tocar un tema más terrícola pero que sin embargo, también nos afecta a todos. La sociedad ha sufrido una importante transformación en los últimos años marcada en gran parte por lo que se conoce como ‘la Sociedad de la Información’.

 

Ese cambio en buena medida ha estado impulsado por los medios de comunicación, la democratización de internet y las redes sociales. Y aunque la aparición de internet es de principios de los 90, sería a raíz de la llegada del tercer milenio, en el año 2000, cuando empezaría a notarse de manera más profunda su calado en la población. Año que coincide con el lanzamiento de Gran Hermano en nuestro país. Un programa con un formato totalmente rompedor con lo que se había hecho hasta el momento y que se vendió como un experimento social.

El reservado se dispuso para la ocasión con una gran mesa cuadrada que nos daría la posibilidad durante la cena de interactuar con todos los comensales, un hecho que fomentó la tertulia y el debate.

En la mesa Virginia González dispuso un elegante centro de flores formado por ranúnculos cloney, rosas de jardín, peonías y dos variedades de sacabiosa entre otras flores y plantas.  Ella sería una de las personas que participaban esa noche en el encuentro y será la que se encargue de la decoración floral de Cenas con Chispitas en Beluga y Gran Meliá Don Pepe. Para elegir los tonos y los colores tuvo en cuenta todos los detalles, hasta la cortina roja que decora una de las paredes del reservado.

Minutos antes de que llegasen los invitados nos reunimos con el equipo de cocina y sala de Beluga para ultimar los detalles de esta primera cena en el restaurante. Miguel Gutiérrez, su propietario, había participado en uno de los almuerzos que celebramos en Atelier de Dani García por lo que conocía perfectamente el funcionamiento de los encuentros.

Juan Molina, el chef de Beluga, nos sorprendió con un menú degustación de algunos de los principales platos de la carta. Quería que nos llevásemos una idea general de lo que son capaces de hacer y de la extraordinaria calidad de su cocina en esta primera cena. Una decisión que los comensales aplaudieron.

 

Los invitados

Los encuentros de Beluga reducen el aforo tradicional de ‘Cenas con Chispitas’ de 20 invitados a un máximo de 17. Es importante que todos los comensales puedan estar cómodos.

En esta ocasión la mayoría de personas que se sentaron a la mesa están relacionados con la comunicación y las nuevas tecnologías, además de una representación del sector de los eventos, al que se encuentra vinculada Silvia Casado, ya que asesora, peina y maquilla a novias además de trabajar para una importante firma de productos de peluquería.

Sergio Fernández y Virginia González

Los primeros en llegar fueron Virginia González y Sergio Fernández. Sergio es director comercial de Frutas Eladio, empresa que recientemente ha ampliado su actividad con sede también en Málaga además de Marbella. Sergio es pareja de Virginia, la apoya al cien por cien y le echa una mano cuando puede. Ellos ya estuvieron en la cena con Pilar Rangel, aunque esta vez el tema le dio cuerdas a Sergio que estuvo especialmente participativo y divertido.

Sergio con Silvia Casado

Fue una noche en la que había hilos invisibles entre algunos de los asistentes. Antonio Perles es director de Windup School e ingeniero de Telecomunicaciones. Había sido el último ponente de Business&Brunch y aunque llegó solo, había quedado allí con José Manuel Gómez-Zorrilla, Socio-Director de Windup, Socio en Windup School y bloguero en laculturadelmarketing.com. Si Antonio fue de los primeros en llegar José Manuel fue el último debido a una reunión que se alargó más de lo previsto.

Antonio Perles

José Manuel Gómez-Zorrilla

Decía lo de los hilos invisibles porque Antonio Perles, en su anterior empresa, había sido el responsable de diseñar la parte técnica de Fuengirola Televisión, en la que estuve trabajando durante 16 años y donde siguen nuestras siguientes invitadas: Mariló Sánchez, Victoria Martín y Pilar Aguas.

Ana Porras, Pilar Aguas, Marilo Sánchez y Victoria Martín
Marilo Sánchez

Marilo Sánchez Galdeano además de periodista en Fuengirola Televisión y Radio, donde presenta varios programas, es cantante y tiene un grupo que se llama ‘Camino de Ilusiones’. Una pasión que comparte con Antonio Perles, que fue cantante de orquesta en un momento de su vida. Aunque lo intentamos en reiteradas ocasiones nos quedamos con las ganas de que se arrancasen aquella noche a cantar juntos.

Marilo y Antonio
Victoria y Marilo
Victoria Martín

Victoria Martín también es periodista y desarrolla su actividad desde hace 15 años en la televisión municipal de Fuengirola. Tras trabajar en agencias de comunicación en Madrid para importantes firmas comerciales, un proyecto laboral de su marido la trajo hasta la Costa del Sol.

Pilar Agua

Pilar Agua es operadora de cámara en el mismo medio local y vino desde Coín a este encuentro de Cenas con Chispitas. Pilar es una persona curiosa por lo que intervino en varias ocasiones. Esa noche, las que fueron mis compañeras durante muchos años, y hoy son mis amigas, dejaron a los niños con los maridos y se decidieron a vivir la experiencia y compartir a mi lado una noche de mi nueva faceta profesional. Un detalle que me encantó.

Rocío Gaspar y Rafael Galán

Y seguimos con invitados relacionados con los medios. Rocío Gaspar tras mucho tiempo vinculada a la televisión en Málaga, hace unos años montó su propia agencia: Pasedeprensa Comunicación. Vino acompañada de su marido, Rafael Galán. Ninguno de los dos se encontraban especialmente ese día, pero hicieron un esfuerzo por acompañarnos.

Rocío y Katy Navarro
Katy Navarro

Katy Navarro también tiene su vinculación con la televisión, ya que es la maquilladora de Canal Málaga, y a su vez comparte profesión con Silvia Casado.

Katy y Gemma

Katy llegó acompañada de Gemma Rojas, que descubrió en el transcurso de la cena que Silvia es clienta suya en la tienda de ropa de la que es propietaria en el centro de Málaga; Thirty.

Gemma Rojas

Miguel Gutiérrez era el anfitrión. Nos dio la bienvenida a todos y deseó que todo saliese a la perfección en este primer encuentro en su casa. Miguel es empresario restaurador. Su apuesta por la cocina mediterránea tradicional incorpora técnicas creativas que dan como resultado platos muy sabrosos de la mano del reputado chef Juan Molina.

Miguel Gutiérrez y Ana Porras

Miguel quería que Beluga acogiese nuestras cenas, y aunque parte del encanto del local, es su amplia terraza decidimos apostar por la intimidad del reservado.

Una mesa preparada para acoger a un grupo en la terraza de Beluga

A Susana Cecilia os la presenté en la cena anterior. Nunca ha visto Gran Hermano, ni siquiera aquella primera edición. Pero tras probar el formato en la cena con Esther Ráez se enganchó a los encuentros: “ Siempre se aprende algo y se conoce a personas muy interesantes”.

Susana Cecilia

Achi Castillo, fue una estrella del baloncesto en Maristas. Retirado del deporte vive en Estepona y tiene actualmente una empresa de producción de eventos; one2one. Trabaja en toda España aunque es líder de su sector entre Málaga y Sotogrande. Achi, al igual que Virginia, ha coincido con Silvia trabajando en varias bodas. De hecho le dijo: “Tú para mi nunca serás ‘Silvia Gran Hermano’, siempre serás Silvia”

Achi Castillo

 

La ponente

Con el perfil de invitados que teníamos esa noche, más que una entrevista en directo, el encuentro se convirtió en una tertulia desde el principio. Todos querían preguntar y saber más sobre el tema.

La mayoría recordamos la frescura y la espontaneidad de aquellos concursantes de la primera edición que nunca habían vivido desde fuera el programa, ni sabían qué consecuencias iba a tener en sus vidas, algo en las ediciones posteriores se perdió. Silvia fue una de las 10 elegidas para entrar en la casa, situada entonces en Soto del Real, en un casting en el que participaron 7 mil personas.

Algunos de esos ‘Gran Hermano’ son hoy tertulianos o presentadores conocidos, algunos siguen teniendo su hueco en televisión. Pero en aquel primer programa en el que estuvo Silvia Casado, la mayoría de ellos, a pesar de la popularidad, de que se convirtieron en los primeros grandes influencers, cuando aún no había redes sociales en nuestro país, quisieron volver a sus vidas de antaño. Aunque el programa les marcaría para siempre.

Silvia fue la primera en la historia del programa en irse voluntariamente de la casa. Hace ya de aquello 18 años. Entró siendo una joven normal en el programa, dueña de una peluquería en Málaga, y salió convertida en  una estrella mediática, algo que incluso le superó a nivel personal. Permaneció en la casa 24 días.

Silvia quiso y decidió decir que no a muchas propuestas que le hicieron por no dejarse arrastrar por aquella ola, quería volver a la normalidad.

Años más tarde, en 2010, participó en ‘Gran Hermano, el Reencuentro’ por revivir la experiencia con más calma y con más conocimientos, también con más edad y la cabeza más fría. Sabiendo que aquello le supondría un beneficio económico importante.

Después de la tormenta del principio, de la popularidad inesperada, todo volvió a la calma y Silvia siguió con su vida. Actualmente es mamá de dos hijos- uno de ellos con el que fuese compañero en el programa, Israel-, es representante en Andalucía de la marca Living Proof , ha sido formadora y asesora, peina y maquilla a novias. Algo que más que trabajo dice que es su gran pasión.

Silvia vino acompañada de su padre, Juan Casado, que como el resto de españoles fue testigo desde fuera del fenómeno que generó el programa. Para Silvia que sus padres estuviesen a su lado en ese momento fue muy importante para no despegar los pies del suelo.

Juan Casado

 

La cena

En el transcurso de la cena, como ya os he adelantado, se sirvieron varios platos dentro del menú degustación representativo de la carta de Beluga:

Mixto de Croqueta de Rabo de Toro y reducción de vino tinto y ensaladilla rusa de gambas con perlas de aceite de oliva.

Paté de perdiz con pure de manzana y frutos secos, y pastel de cabracho con espuma de pimientos del piquillo y duo de bacalao y adadillo de verduras, con calamar con kimchi y gel de limón.

Rollito de Rabo de Toro y verduritas con ensalada tailandesa.

Tostitas de tartar de Atun Rojo wakame y guacamole.

Tosta de queso de cabra, mermelada de tomate y cebolla caramelizada.

Risotto de Boletus, papada de cerdo crujiente y carrillera de ternera.

 

La ponencia

Mirándolo con perspectiva, y sabiendo todo lo que ha pasado después, aquel programa sólo era el prólogo de una sociedad hiperconectada que estaba por venir y en la que los ciudadanos harían uso de las redes sociales, en muchos casos, para transmitir su vida casi en directo.

A partir de aquel 23 de abril, de la primera emisión del programa, el país entero se sentaba atónito ante el televisor cada semana para ver la vida de los concursantes en directo. Mercedes Milá aparecía en la pantalla apasionada, defendiendo un formato que no estuvo exento de críticas. Se pusieron en la mesa cuestiones como dignidad, intimidad y se cuestionó incluso que aquel programa cumpliese mínimamente con la ética, pero todo el mundo lo veía, aunque lo negasen.

Lo que pasaba en la casa de Soto del Real se convertía en poco tiempo en el tema principal de conversación de un país entero.

Facebook, Youtube e Instagram ni estaban por llegar, ni se les esperaba. Pero ya entonces aquellos chicos y chicas, hasta entonces totalmente desconocidos, se hicieron inmensamente famosos. Desbancaron en poco tiempo a los personajes populares del momento. Todo el mundo quería saber más sobre ellos. El resto de programas de la cadena descubrieron el filón que aquello suponía y eliminaron otros contenidos para incluir resúmenes y debates del programa. Silvia Casado formó parte de aquella primera tanda de concursantes que asistió al casting de un programa sin saber la repercusión que aquello podía e iba a tener.

Todavía a día de hoy, aunque está totalmente retirada de las cámaras y en sus redes sociales sólo hable de su trabajo, el apellido Casado lo han sustituido por Silvia “Gran Hermano”. Con el pelo más corto entonces, y ahora con 18 años más, la siguen identificando. Dependiendo de la persona que tenga en frente reconoce o no su paso por el programa.

“A día de hoy me pasa muchísimas veces que la gente me dice que le suena mucho mi cara, y dependiendo un poco del perfil de la persona no digo porqué le suena. Me pasa que a veces cuando digo que le suena porque estuve en Gran Hermano, y aún hoy te dicen que por eso no puede ser porque no lo veían. Hay un doble moral ahí. Sí el programa se ha mantenido durante 18 años es porque sigue teniendo audiencia. Me parece un poco absurdo negar lo evidente. La primera edición fue un fenómeno televisivo y supongo que aquella edición se vería más que ahora, porque ya no es una novedad como fue entonces”, apuntó Silvia, asegurando que eso no la hace sentir ni mejor ni peor, ya que lo que la gente conoce de su vida son 24 días de hace 18 años. 

Desde siempre en nuestro país nos hemos caracterizado por mirar la vida de los demás, el cotilleo, el estar pendiente de los otros, con la diferencia de que ya no hace falta mirar tras el visillo de la ventana, ahora sólo hay que abrir las redes sociales o poner la televisión, como ya pasó en el 2000 con aquel programa.

 

“Todavía hoy la gente te sigue en redes sociales y la mayoría de las veces no es capaz de darle a un “me gusta”, aunque cuando te ven por la calle te comentan dónde has estado o qué has hecho porque lo han visto en tu instagram, te han estado bicheando, pero darle a “me gusta” es reconocerlo”, intervino Sergio Fernández y abrió un debate sobre esto y se comparó con la doble moral de la que hablaba Silvia sobre el programa.

Silvia Casado nos contó cómo se le ocurrió presentarse al casting de un programa que nadie conocía: “ Nunca me había presentado a nada. Estaba en un momento de mi vida personal un poco especial, donde me apetecía quitarme de la circulación. Me acuerdo perfectamente de aquel anuncio que decía “sin contacto con el exterior, sin teléfono, sin gente que conozcas de nada…” Me quedé con el número. Entonces tenía la peluquería y recuerdo que estaba diluviando, los días que llueve las peluquerías están vacías y me acordé y llamé por teléfono. Me hicieron una primera entrevista en ese momento y me preseleccionaron”, así empezó su paso por el proceso de selección a través de varios castings en Málaga y después en Madrid.

Más tarde les explicarían el funcionamiento del interior del programa. Aquella primera casa no tenía las comodidades que se encontrarían los concursantes de ediciones posteriores: “ Sólo había agua caliente una hora al día, la comida había que ganársela, todo aquello era para generar conflictos entre nosotros. La primera pregunta que les hice en ese casting fue si había cámaras en los baños. Me dijeron que sí pero por seguridad”.

Nos contó más anécdotas de un casting en el que incluso tuvo que pasar un fin de semana en Madrid para ser evaluada por sociólogos y psicólogos que examinaban cada una de sus reacciones y movimientos ante determinados estímulos. Una de las psicólogas le insinúo las consecuencias que podría tener el programa: “Me dijo que mi familia me iba a odiar por entrar al programa, que yo iba a avergonzar a mi familia, que sí tenía claro realmente lo que iba hacer… Yo en realidad lo que quería era irme, pero tenía un negocio, una hipoteca, y estando allí te pagaban. Cuando me dijo aquello salté, nunca he sido de callarme, y menos cuando tenía 24 años. Le dije que no me conocía de nada, ni a mi familia tampoco. Bueno, está ahí mi padre de testigo, creo que nunca he hecho nada que pudiese avergonzar ni a mi familia ni a mí misma. Ahí tuvimos una gran bronca, y pensé que no entraría”.

Su familia la apoyó en todo momento, sabían que no iba a hacer nada que pusiera en riesgo un negocio que había empezado hacía 4 años, nada que la pudiese perjudicar. Dos semanas más tarde de aquella bronca con la psicóloga aparecieron de la productora con las cámaras en la peluquería para anunciarle que había sido seleccionada.

“Para mí fue una experiencia muy buena el tiempo que estuve en el concurso. Fue muy buena la convivencia, porque vivimos situaciones muy divertidas, y también situaciones muy heavys, como cuando no había comida. Son cosas a las que no te enfrentas todos los días, allí te lo quitaban todo. Eso hace que salga lo peor de cada uno, y como vi que iba a salir lo peor de mí y que ya no me hacía feliz estar dentro, me fui ”, así justificó su salida del programa.

Los guionistas quisieron hacer creer a los espectadores que Silvia salía por amor, para seguir a su novio, Israel, que había sido expulsado: “ Estábamos los dos nominados, pero días antes yo ya sabía que me quería ir e hice la maleta. Quise abandonar la casa y tuvo que venir Mercedes Milá de madrugada a hablar conmigo. Si abandonaba la casa en aquel momento que eran las 2 de la mañana, se perdía eso la audiencia. Me convencieron con el argumento de que sí salía en ese instante no habría nadie de mi familia fuera esperando y me quedé hasta la gala. Quisieron que pareciese que lo hacía por amor, pero lo hice por mí”.

Aún así Silvia reconoce que la productora les dio mucha libertad en los contratos que firmaron: “Ellos te llevaban la representación y se quedaban con un porcentaje, pero yo elegí qué trabajos hacía y cuales no. Siempre tuve claro que al final todo eso es boomerang. Tú haces una cosa que hoy te puede dar una ganancia, y que en un momento dado te puede venir muy bien, pero tienes que ver a largo plazo realmente qué consecuencias puede tener. Rechacé muchas cosas que no me apetecía ni quería hacer porque no las consideraba apropiadas, como un top less en Intervieu. En eso  jugó un papel relevante mi familia ”.

Juan Casado

Algunos de los asistentes apuntaron a que creían que si hubiese aguantado en la casa ella hubiera sido la ganadora de aquella primera edición. Silvia reconoció que ella estaba de acuerdo con lo que le dijo su padre al salir: “Menos mal que te has ido”.

 

Silvia no podía imaginar lo que iba a encontrarse a la salida ni la repercusión que había tenido el programa: “ Nos llevaron a Israel y a mí con nuestras familias a un hotel de Toledo. Nos pusieron hasta guardaespaldas porque teníamos a toda la prensa detrás.

 

Tú sigues sintiendo una persona normal, pero la gente te ve distinta. Mis padres me trajeron al salir un montón de revistas para que fuese consciente de lo que pasaba. Yo no daba crédito. La gente se volvió loca. Hacer ver a la gente que sigues siendo la misma es complicado. me costó mucho desmontar todo aquello. La gente se agolpaba en los cristales de la peluquería que tenía en Huelín. Hubo un tiempo en el que no podía ni aparecer por allí. No entendía nada porque yo ni cantaba, ni bailaba, ni hacía nada de lo que hacían los que eran realmente famosos”.

Aquello limitó por un tiempo su vida. Coartaba todos sus pasos. Ese fue uno de los motivos que la llevó a aceptar presentar un programa de música en Quiero Tv en Madrid. Silvia nunca se ha arrepentido de entrar al programa y reconoce que aquello le dio unos ingresos que supo emplear bien: “Hacíamos bolos en discotecas y ganamos mucho dinero. Yo no lo malgaste en ropa ni en cosas de ese tipo. Hubo gente que se lo gastó todo y que se creyó aquella película. Invertí en mi casa y en ayudar a mi familia, también hice algún viaje que es algo que me encanta”.

Tras pasar aquel año en Madrid, cuando ya había comenzado la nueva edición de Gran Hermano, y las cosas se habían tranquilizado, regresó a Málaga con la intención de recuperar la normalidad en su vida.

En 2010 volvió a “Gran Hermano el Reencuentro”, donde participaban dos concursantes de cada edición. Los concursantes de ese programa tenían que haber sido pareja o haber vivido un conflicto significativo entre ellos. Entrabas dos concursantes por edición. Aunque Silvia lo vio como una oportunidad para ganar dinero y tomarse después un año sabático para disfrutar de su hijo, Israel no aceptó. Ya tenía una nueva pareja y no lo consideró oportuno. Entraron Jorge y María José, y como esta última tuvo que abandonar, la llamaron a ella para sustituirla: “ Todo hay que decirlo, me pareció una oportunidad de ganar dinero y vivirlo de otra manera. Ya no era como la primera vez, en esta ocasión sabía a lo que me exponía. Aquel programa tampoco tuvo tanta repercusión, y cuando yo entré faltaban pocas semanas para que se acabase”.

Silvia aseguró que su paso por el programa nunca le ha afectado a nivel laboral: “ Supongo que eso significa que no lo hice tan mal para haber estado en el formato en el que estuve. Me parece sorprendente que 18 años después pueda estar aquí sentada con vosotros hablando de esto. Nunca me he arrepentido de haber ido al programa, independientemente de todo eso, tengo un hijo maravilloso que no sería él si no lo hubiese tenido con su padre, que por otra parte es una persona fantástica. El programa desde entonces ha cambiado mucho, ahora no iría. Me alegro de que entonces no hubiese redes sociales, ahora la gente se esconde tras un perfil para atacar, y pueden hacer mucho daño. De aquel primer programa casi no hay ni videos en internet”.

El único programa en el que entraría, y por vivir la experiencia, es Supervivientes: “¿Realmente cuantas oportunidades tenemos de irnos a una isla desierta a sobrevivir y saber que si te pasa algo, estás cubierto?”.

 

De que Silvia apenas tiene vinculación en la actualidad con el resto de concursantes y de otros datos curiosos nos enteramos gracias a que los comensales siguieron haciéndole preguntas mientras nos servían nuevos platos y disfrutábamos de la cena. Preguntas sobre momentos del programa y sobre cosas a las que se ha enfrentado después. Estuvo divertida y simpática, como el resto de participantes.

El postre ‘brownie y milhoja de crema pastelera’ se sirvió en el otro salón, en el mismo lugar donde se hizo la recepción.

Hubo momento de seguir hablando, compartir, y por supuesto de entregarle un detalle para el recuerdo y brindar, además de hacernos fotos para compartirlas en las redes sociales. Porque ya no estamos en el año 2000, sino en 2018. Porque ya no hace falta descorrer los visillos para enterarse de la vida del vecino, sólo hay que mirar la pantalla del móvil, observar, publicar algo y detenerte a esperar los “me gusta”.

José Manuel, Miguel, Marilo, Antonio y Ana
Susana, Aitor, Pilar, Sergio, Achi y Victoria
Gemma, Virginia, Silvia, Katy y Juan

Testimonios

Achi y Silvia

Achi Castillo: “Me parece muy divertido y muy interesante. Se me ha hecho muy corto y me ha parecido genial. Supongo que dependerá también del grupo que te toque, pero el grupo de hoy era fantástico y lo hemos pasado genial”. 

Mariló Sánchez: “Me ha encantado. No me lo esperaba así para nada. Ha sido super ameno y he conocido a gente muy interesante, además de la ponente. Creo que Silvia nos ha sorprendido a todos”.

Antonio Perles: “ Un evento muy divertido, diferente, donde conoces a gente de distintos sectores y además en este espacio tan recogido y agradable, la conversación fluye. Es una experiencia super recomendable donde además haces networking”.

Silvia y Rocío Gaspar

Rocío Gaspar: “Tenía mucha curiosidad porque he seguido los anteriores. Me ha gustado tanto el formato como el personaje, lo que ha contado Silvia sobre el mundo de la televisión me ha parecido muy interesante. Los comensales todos tenían algo que aportar y siempre es interesante conocer gente nueva. Me ha parecido un evento muy redondo”.

José Manuel Gómez-Zorilla: “Me ha parecido una experiencia para repetir. El ambiente me ha parecido fantástico. Estaba con todo desconocidos y parecía que estaba entre amigos. Sorprendidísimo con Silvia y el mundo Gran Hermano. Me ha gustado mucho la cena, ha sido espectácular”.  

Gemma Rojas: “Es el primero al que vengo y me ha parecido super ameno. No sabía muy bien qué esperar, porque Gran Hermano ahora mismo me parece un horror, pero Silvia me ha parecido muy alejada de la imagen que tenía de los concursantes. Me alegro de haber venido”. 

Silvia Casado: “ Me lo he pasado genial. Ana tampoco quiso contarme demasiado para que fuese más fresco. Me he encontrado con personas que conocía y con la mayoría que no, pero ha sido muy agradable. Repetiría mil veces”.

⭐️Próximos encuentros de Cenas con Chispitas ->  haz clic aquí

 

 

Agradecimientos

Restaurante Beluga 

Fotografía: Manuel Martos

Diseño imagen, web y filmación video: The Branders and Co

Decoración Floral:  Virginia Florista

Audio ponencia transcripto por Atexto

Aún no hay ningún comentario

Responder

Tu email no se mostrará públicamente.

Puedes utilizar estas etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

OK
Esta web emplea cookies para mejorar su navegación. Al seguir navegando, acepta su uso. Si desea conocer más sobre su uso, le invitamos a leer nuestra política de privacidad.