Paqui Barrero

Paqui Barrero. Os confieso que no la conocía de nada. Nunca había oido hablar de ella hasta que en muy poco margen de tiempo dos mujeres que me parecen muy válidas me dan referencias suyas y me dicen que debería entrevistarla. “Es una pedazo de mujer”, me dice una ellas. Ahí se despierta mi curiosidad.

 

Es guapa, tiene estilo, y muy agradable, esa es mi primera sensación al verla, una sensación que conforme avanza la entrevista se va transformando y va dejando paso a la mujer que tengo ante mí.

Valiente, con un alto sentido de la responsabilidad, trabajadora y con las ideas muy claras. Paqui sabe lo que es el sacrificio, el esfuerzo y la constancia y tiene en su padre un modelo a seguir. Un hombre que por prosperar en la vida vendió lo poco que tenía y metió a su familia a vivir en una nave industrial para crear su propia empresa; un taller de chapa y pintura. Apostó, arriesgo mucho y ganó. Paqui es la mayor de sus hijas y fiel heredera de ese espíritu emprendedor. Pero Paqui, a diferencia de su padre, ha tenido la oportunidad de formarse académicamente y la ha aprovechado con creces. Sabe que la formación, sus conocimientos, y estar continuamente actualizada son el elemento diferenciador, lo que la sitúan en lo más alto dentro de su profesión. Aunque eso le haya supuesto mucho sacrificio y dejarse por el camino algunas experiencias que se supone le tocaba vivir por la edad. No le pesa. Es consciente de que es quien es por lo que ha vivido. Y ahora que a sus 41 años se gusta más que nunca, valora cada una de las cosas que le han tocado vivir porque han hecho de ella la mujer que es. 

Quedamos en las oficinas de Gran Consulting Marbella, la empresa que desde hace años dirige y en la que tomó el relevo a su padre con la mediación de seguros con InverCanuto. Pero ella dio unos cuantos pasos más y la convirtió en una consultoría en la que se ofrece el servicio integral a la empresa; fiscal, laboral, jurídico, contable y seguros. Actualmente cuenta con 7mil clientes, que se dice pronto. 

Durante muchos años ha sido la hija que tenía que ser, superando cualquier expectativa y dejando a un lado todo por ser quién esperaban que fuese. Madre de dos hijos de 12 y 9 años, una enfermedad que afectó a uno de ellos le cambió la visión del mundo, de su mundo, y le hizo ver con claridad muchos aspectos que en aquel momento supo tenían que cambiar. 

Han pasado 3 años de aquello, lo mismo que ha durado su proceso de maduración personal. Aunque reconoce que ha pasado por unos de los meses más duros de su vida; entre las decisiones que tomó estaba la de separarse. 

Está claro que las crisis personales o te hunden o te hacen salir fortalecida de ellas. Paqui Barrero es una muestra de esto último, por eso os invito a conocerla y a repasar con ella su vida. 

¿Qué estudiaste?

Muchas cosas. Soy licenciada en Economía, diplomada en Mediación de Seguros, Administración de Fincas, tengo distintos másteres en organización, planificación y control de empresas familiares, en Administración y Dirección de empresas, Agente financiera, titulada por Pompeu Fabra en Barcelona y no he parado de estudiar, siempre estoy estudiando.

¿Eras buena estudiante en el colegio?

Sí, siempre me he exigido bastante y soy la primera de las dos familias que estudia, tanto por parte de mi padre como por parte de mi madre.

¿A qué se dedicaban tus padres?

Mi madre trabajaba en Telefónica hasta los 20 años, y luego se casó con mi padre y dejó el trabajo. Y mi padre es mecánico desde los 9 años. Son dos personas muy trabajadoras.

Mi padre es muy emprendedor, muy loco o muy visionario, como lo quieras ver. En su día, cuando yo era una niña, hizo algo que a todo el mundo le parecía que era un suicidio, pero le salió bien. Vendió lo poco que tenía y dio una entrada para comprar una nave en el polígono de Marbella, dónde nos fuimos a vivir. Él era mecánico del ayuntamiento pero quería darles a sus hijas una educación, la que él no pudo tener. Arriesgó todo, y montó un taller de chapa y pintura que fue referencia a la Costa del Sol, en la época en la que Marbella estaba en pleno apogeo. Esa vena de arriesgarse, o de luchar cuando todo el mundo te dice que no tires por ahí, me viene de mi padre.

 

¿Y tú tenías claro que querías estudiar?

Yo quería ser Bióloga Marina desde pequeña porque me encanta el mar, soy una apasionada del mar, y eso era lo que quería, ese era mi sueño. Pero mi padre hizo un buen trabajo. Y al final, todo lo enfoqué al mundo de los negocios, y me encanta.

La parte más creativa que tengo también la puedo desarrollar con el tipo de trabajo que hago. Creo que el enfoque que le damos es diferente a lo que está comúnmente visto, tanto en el mundo de las asesorías o consultorías fiscales, como en el mundo de los seguros. Fui la mujer más joven corredora de seguros, con autorización a nivel nacional. Tenía 21 años. Acudí a mi primer congreso a Madrid con casi 500 compañeros, todos hombres, y un par de mujeres. Imagínate.

¿Cómo viviste aquello? Porque supongo que uno de tus objetivos sería que te tomasen en serio. 

No nos damos cuenta la repercusión que tiene nuestra primera imagen. Luego evidentemente te ganas el respeto, que siendo mujer y joven, en un ‘’mundo de hombres’’ por aquel entonces, también me costaba más ganármelo De entrada tienes que demostrar algo que los demás no tienen por qué demostrar.

¿Ser mona y rubia también ha influido?

Tu aspecto físico influye en todo, para bien o para mal.

¿Dónde estudiaste?

En Málaga las carreras principales y luego en Barcelona y en Navarra.

¿Compaginaste las carreras o las fuiste haciendo de manera sucesiva?

Todo a la vez. Dormía tres horas al día, de doce a tres de la madrugada. Además, formé parte de la primera promoción de planes nuevos de la Universidad de Málaga. Aquello era caótico. Pero yo tenía muchísima responsabilidad por mis padres, que hacían un esfuerzo brutal porque yo pudiera estudiar y aquello me comía. Tenía claro que me lo tenía que sacar todo lo antes posible.

Estudiaba en invierno y en verano trabajaba y disfrutaba lo que podía. Trabajo desde los doce años. Mi padre decidió entonces que viera como es el mundo laboral. Siendo una niña empecé a ayudar en la peluquería de mi tía, y en verano trabajaba en una correduría.

¿Te quedaba tiempo para disfrutar de tu juventud?

La verdad que en la época de estudiar, estudiaba, estudiaba y estudiaba. Luego ya en el verano además de trabajar íbamos a Galicia. Allí tengo mis mejores recuerdos de esa etapa. Mi madre es gallega, y allí sí que podía olvidarme del mundo entero. Como soy una persona tan disfrutona, soy feliz con poco. Una cerveza con una amiga o ver una puesta de sol me carga las pilas.

A veces siento que no necesito vacaciones largas porque los fines de semana los disfruto intensamente y me recargo las pilas.

Desde que arrancamos con estas oficinas hasta enero de 2014 no me cogí una semana entera de vacaciones.

Terminé Economía un jueves, y el lunes estaba trabajando, porque mis padres lo necesitaban. He trabajado muchísimo, muy duro. Soy muy apasionada, no sé hacer las cosas a medias tintas, me involucro muchísimo. Cuando veo que alguien tiene un problema, pues siempre quieres ayudar. Son 7mil clientes y cada uno con sus cosas.

 

¿Cuando terminaste la carrera dónde empezaste a trabajar?

Empecé con mi padre. Cuando tenía los talleres le ofrecieron comercializar seguros de auto, y les fue fenomenal. A base de trabajo, y que tiene dotes comerciales, él entró como si fuera un colaborador de un agente de una compañía, pero es que en un año tenía la misma cartera que la gente que llevaba mil años. Empezó con los productos de auto y luego comercializó algo de hogar y jubilación. Todo eso desde el taller. Le fue tan bien que al final compraron una oficina en General López Domínguez, y trasladaron todo lo que era la parte de Seguros allí. Ya ahí fue donde me incorporé al terminar.

¿Y cómo fue incorporarte a trabajar para tu padre?

Complicadísimo porque siempre lo digo: “Mi padre me enseño a nadar tirándome al agua”. Y es literal. Me tiró a la piscina y no movió un dedo para que yo saliese a flote sola del agua. Así he aprendido todo.

Llegué a trabajar y estuve un año sin mesa, era el último mono. (Se ríe recordando) Me dieron un montón de papeles que eran problemas y me dijeron: “Toma, resuélvelos. Siempre has sido lista, búscate la vida”. Y yo me decía que qué tenía que resolver si no sabía ni detectar cuál era el problema que había. No tuve más remedio que ponerme las pilas. Así fueron mis comienzos, ganando muy poquito, y rechazando otras ofertas por seguir en la empresa de mi padre.

¿Y tu padre qué te decía? Porque él quería que tuvieses un nivel más que él en tu vida, y sin embargo, estabas en la empresa familiar…

A veces lo hablo con él. Siempre me dijo: “Haz lo que tengas que hacer”, pero con la boca chica. Al final desarrollé un poco lo que era su sueño, su ilusión de continuar con su negocio y al final se ha convertido también en mi ilusión. Yo creo que a él le costó tanto trabajo conseguir lo que consiguió que no quería que se perdiera en el camino. Tomé las decisiones que tomé, no sé qué hubiera sido de mi vida si hubiera decidido cualquiera de las otras.

¿En qué momento tomas las riendas de la empresa y empiezas tomar decisiones?

Con 24 años ya empecé a tomar decisiones y a dirigir, a cambiar el negocio. Era un negocio muy centrado en los seguros de autos, teníamos un porcentaje altísimo. Le dimos la vuelta y empezamos a ser pioneros y bastante potentes en la comercialización de seguros de salud, que hoy por hoy seguimos siendo referencia. Todo muy enfocado a empresas, y ahí es cuando empecé con el tema de la consultoría. Cuando empezamos a comercializar productos de empresa, como había estudiado Economía, entraba en el asesoramiento fiscal por las implicaciones fiscales de los productos de empresa, y, el empresario me demandaba que fuese su asesora fiscal. Ahí fue cuando decidí que tenía que buscar una ubicación más amplia, para ampliar los servicios a los clientes y me metí en este local.

¿Cuántas personas tienes trabajando para ti?

Somos 16 y todos en plantilla. Para mí es importante que todo el mundo esté en plantilla, porque así el cliente está tranquilo de que siempre hay alguien que va a responder. La responsabilidad, pase lo que pase, es mía.

Además, cuando creas un equipo se producen sinergias para mejorar el asesoramiento al cliente. Porque en realidad el asesor laboral, no es consciente de la vinculación que tiene tanto con seguros, como a nivel fiscal. Y el asesor fiscal, lo mismo. El de seguros, la parte de fiscal se la saben con pinzas, y tiene afectación a nivel laboral. Aquí tenemos reuniones los responsables de departamento, analizamos las empresas, y entre los tres departamentos se mejoran los unos a los otros y todos coordinados por mí que controlo los tres ámbitos y sé que pueden interactuar.

¿Qué ofrecéis ahora mismo en Marbella Grand Consulting?

El asesoramiento de seguros e inversiones, asesoramiento jurídico, contable, fiscal, laboral, gestoría y extranjería.

Que no suene a risa, pero mi idea era crear como una especie de “gran almacén” pero de servicios para empresas y particulares.

Lo bonito de nuestro negocio es qué tenemos como cliente desde el senegalés que tiene un puesto ambulante en el mercadillo de Marbella hasta un señor que se gasta 26 millones de euros en una casa que sólo visita tres veces al año. Las actividades tan diversas que llevamos nos hace al final aprender y estar en constante proceso de estudio, de profesionalización. Cuando no te puedes quedar cómodo en un sitio hace que mejores constantemente y es lo que pasa aquí, que siempre estamos estudiando. Luego, el pertenecer también a la red de asesores de IusTime, nos da un plus de cara a estar al día de todo, o a los cursos que realizamos, que el personal esté siempre motivado. Un personal además que son muy equipo, justamente porque estamos todos en plantilla, porque la mayoría lleva mucho tiempo conmigo. Todo esto al final se traduce en un mejor asesoramiento al cliente.

 

Paqui, en todo este tiempo te has planteado algunas vez si has estado viviendo tu vida o la que querían que vivieras…

Sí, claro. A veces he pensado que si hubiese estudiado Biología Marina a lo mejor estaría en un barco haciendo un estudio de del avistamiento de cetáceos en el estrecho (se vuelve a reír).

Pero me gusta la vida que estoy viviendo, y gracias a Dios pues me escapo a Tarifa cada vez que puedo, y realizo todas las actividades que puedo relacionadas con el mar, y vivimos en Marbella, el mar está aquí y forma parte de nuestra vida. Desde que me levanto y cojo el coche y salgo por mi casa lo veo, y me da como paz, se convierte en una necesidad.

Estás separada, ¿Verdad?

Divorciada, sí.

¿Tu marido entendió tu entrega al trabajo? Yo creo que hay muchos hombres de nuestra generación que les cuesta mucho asumirlo. 

No del todo. Yo no he tenido baja de maternidad con mis hijos, a la semana estaba en la oficina con ellos y dándoles el pecho hasta que tenían un año. Cuando decidí venirme aquí y meterme en una inversión tan fuerte fueron años durísimos. En realidad no ganaba, era todo para pagar. Eso no lo entendía, que me estuviera partiendo la cara por un negocio que no aportaba nada, pero yo sabía que iba a aportar cada día más.

Mi visión siempre es en el medio-largo plazo, no en el corto plazo. Creo que además es el secreto de que una empresa funcione y también creo que es uno de los motivos por los que muchas empresas no funcionan. Si tú montas un negocio con miras a corto plazo, a enseguida recuperar la inversión que estás poniendo, que te vaya fenomenal y a poder reducir tu jornada enseguida, eso es un cuento de hadas. Hay gente a la que le puede pasar pero no es lo normal. Y evidentemente en aquel momento recayó sobre mí el sacar la empresa adelante y la responsabilidad de los niños y la casa.

Tenía gran ayuda de mis padres, sin ellos no hubiera podido tirar adelante. No hubiera conseguido las mismas cosas.

¿Por qué os separáis finalmente? Supongo que como la mayoría estarías esperando a que los niños fueran más mayores o confiabas en que las cosas iban a mejorar…

Por supuesto que da miedo tomar la decisión. Lo primero que piensas es en tus hijos, te montas mil películas y piensas que luchas por ellos. Pero creo que nos equivocamos. Es un ejemplo que una madre sea valiente o tome una decisión así, en contra de todo y a pesar de todo. Creo que también les estás inculcando un valor, parece de locos, pero lo tengo clarísimo. Aprenden que si algo no te gusta, no tienes que conformarte ni por el qué dirán, ni porque has estado luchando en ese proyecto durante mucho tiempo, o porque creas que se lo debes a tus hijos o a tus padres o a los demás.

Al final, en algún momento tienes que pensar en ti misma. Cuando empiezas a pensar en ti, a quererte un poco más y a valorarte, es cuando le das lo mejor a los demás. Y habrá quien diga que es egoísta y te tilden de mala madre, mala mujer y mala de todo… Creo que nos equivocamos, creo que le das lo mejor de ti a tus hijos, a tu amigos y a tu familia si tú estás bien y actúas con coherencia a tus creencias, a lo que crees que debes hacer. Y es durísimo todo el proceso pero ahora soy más feliz.

 

Paqui, siempre digo que hay algo que nos cambia a las mujeres cuando estamos llegando a los cuarenta…

La conciencia de quién eres. Tomas más consciencia de tus virtudes, de tus defectos, aprendes un poco a ver que los defectos no son tan importantes, a reírte un poco más de ti, empezamos a ser más libres. Te das cuenta que la única que puede cuidar de ti eres tú misma.

Está decisión llevaba años dando vueltas en mi cabeza. Vivimos un capítulo muy trágico con una enfermedad de mi hijo y ahí empecé a ver todo de otra forma.

¿Me lo quieres contar?

Por respeto a mi mijo que es muy celoso de su intimidad no lo quiero hacer público pero si alguien pasa por algún proceso similar le mando todo mi apoyo y mi fuerza.

En ese momento se te para la vida por narices. ¿Qué planteamientos te haces?

Lo único que me planteaba es que tenía que hacer todo lo posible por ayudar a que mi hijo saliera de allí. Mi hijo se convirtió en mi prioridad más absoluta y tomar las decisiones correctas sobre lo que me planteaban de él. Las enfermeras me decían que estaban más preocupadas por mí que por el niño, pero a nivel psicológico estaba muy fuerte.

Una anécdota muy bonita es que en el hospital estaba Demichelis, el jugador del fútbol del Málaga y le pidieron que entrara a la habitación para motivarlo. Tanto él como su mujer se portaron fenomenal, porque tenía una niña recién nacida  y se arriesgó a estar con mi hijo sin saber lo que tenía exactamente, le regaló una camiseta y le dijo: “Tienes que luchar, tienes que salir…”. Siempre les estaré agradecida por aquel acto en aquel momento tan delicado.

Esta experiencia fue la que me llevó a pararme a pensar: ¿Qué es lo que quería permitir en mi vida? ¿Qué es lo que no quería?, ¿A qué estaba dispuesta y a qué no? Que a veces creo que aquello pasó para que yo me parase.  Ese el comienzo de mi revolución interior, de plantearme mi matrimonio, de lo que ya no iba a permitir, de las cosas que quería y no quería, de con quién me merecía la pena invertir mi tiempo o malgastarlo, porque mis hijos me necesitaban. Y sí, fue un momento decisivo, de mucha toma de conciencia por mi parte y de replantearme mi vida.

Volvemos a la separación… ¿Cómo lo gestionaste en la empresa? Porque si el peso recae sobre ti no te puedes caer…

Entran ganas de mandarlo todo a paseo, estás con la cabeza en otra parte, pero ahí es cuando te das cuenta de qué madera estás hecha. Realmente en esas situaciones te das cuenta de qué tipo de persona eres. Y a mí me ha servido todo esto para valorarme más, para darme cuenta que en momentos tan difíciles saco lo mejor de mí, no lo peor. A pesar de haber estado en situaciones extremas, porque ha sido algo duro porque inevitablemente al final acaba implicándose también, tu padre, tu madre, tu hermana, tu ex suegra, tus hijos… Incluso hasta los amigos se permiten el derecho a opinar. Pero he procurado siempre que me afecte lo menos posible; aunque afectar, te afecta, pues no trabajas con la misma concentración, no eres capaz muchas veces de tener una reunión con un cliente donde estés realmente en forma, pero he intentado no perder la sonrisa ni el ánimo, y por supuesto que mi equipo no pague mis platos rotos. Ellos han sido un gran apoyo. Me escriben cosas preciosas y para mí, es un orgullo tener un equipo así, porque son muchas horas juntos.

Paqui supongo que ya con 41 años llegar a una reunión con todo hombres no te impresiona, como te pasó en Madrid. 

Te cuento una anécdota que me pasó hace poco en una convención en Sevilla. Quedé la primera en comercializar productos de inversión y vida, y había un jefe de la compañía que me presentó a un mediador. Y este me dijo cuando nos presentaron: “¿Y tú cómo vendes? ¿Hablando de trapitos?”… Y como a mí estas cosas me hacen gracia le seguí el juego y le dije:” Si, bueno, y de la peluquería a la que van, de todo ese tipo de cosas, tú ya sabes”. Entonces el jefe de la compañía, que además me conoce desde que empecé, le dijo:  “¿Tú no sabes quién es ella?”. Y le dijo quién era yo y los premios que tenía mi empresa. (Se ríe) Dejó de ofenderme hace tiempo. Le saco la ventaja. Tú subestímame que yo sigo a lo mío.

También aprendí eso, a intentar no influenciarme, ni por el qué hacen el resto de colegas, ni por lo que dicen de mí, y eso ha sido una gran enseñanza, que también me ha ayudado a tomar decisiones, como la que he tomado. Aunque me importa muchísimo lo que piensa de mí la gente a la que quiero, cada vez me importa menos lo que piense aquel al que sé que no le importo. Yo sigo en mi línea, siempre que esté con mi conciencia tranquila, lo demás… pues me importa un poquito menos.

 

¿Qué objetivos tienes ahora?

A nivel profesional sobrevivir este año (se ríe)… Cerrar lo mejor que pueda y ya estoy organizando para el año que viene los objetivos que tenemos.

¿Estás muy centrada en el trabajo?

Estoy centrada en el trabajo, porque siempre lo estoy, pero en la vida en general. No estoy sacrificando ninguna parcela, al revés.

Estoy ilusionada y enamorada de nuevo, estoy con una persona que me da ilusión y me ayudada muchísimo. Mis hijos están bien, y ahora cuando estoy con ellos disfruto más que nunca. En mi trabajo me he dado cuenta de que a pesar de todo lo que hemos conseguido y seguimos consiguiendo, tanto por la parte que corresponde a la zona externa de competencia, de todo lo que está pasando, más la interna que influye muchísimo, pues seguimos adelante, seguimos creciendo. Vamos sin prisa pero sin pausa. Entonces estoy muy satisfecha, y muy orgullosa de mi equipo que da el do de pecho siempre, siempre están ahí cuando los necesito.

¿Qué te ha enseñado esta persona con la que estás? 

Primero a no perder la esperanza y entender las cosas de otra forma. Hay ciertos proyectos que tenía pendientes de desarrollar que no desarrollaba, porque mi antigua pareja no estaba de acuerdo o no me apoyaba y en este caso ha sido un “vamos a hacerlo”. Y eso es genial.

Soy una persona de compartir. Tener una pareja al lado a mí siempre me aporta. Me parece algo precioso, y tampoco me imaginaba que me iba a pasar tan rápido, piensas que no vas a volver a encontrar el amor o la ilusión y pasa, pasa cuando menos te lo esperas.

Es verdad que la mayoría de las mujeres cuando nos separamos tenemos ese miedo a no volver a encontrar a alguien…¿Eres mujer de amigas?

En eso tengo mucha suerte, y además se lo digo, porque las mantengo. Busco mis huequecitos, aunque sea para un café, o una llamada, o un WhatsApp con un emoticono. Me han demostrado en estos meses que me quieren, han estado incondicionales. Es una de las cosas buenas que he sacado de todo esto, darme cuenta de la gente que realmente te quiere de verdad y te lo demuestra. Son tesoros de la vida. ¿Qué más se puede pedir? Me siento muy afortunada de tener amistades honestas y reales.

Paqui con el equipo femenino de Marbella Gran Consulting

¿Cómo somos las mujeres como empresarias? ¿Somos distintas cuando tienes un cliente empresario hombre y un cliente empresaria mujer?

Sí, somos distintas gracias a Dios. Pienso que podemos hacer cualquier cosa que pueda hacer el hombre. Pero somos diferentes y en eso está la belleza. La manera de dirigir de una mujer suele ser más dialogante que la de un hombre, o con un cliente solemos ser más afectivas. Esa sensibilidad que tenemos la mayoría de mujeres creo que nos ayuda; el saber escuchar, detectar cuál es el problema o qué necesita esa persona. Y creo que eso nos da ventaja. El hombre tiene otras ventajas, también da otra seguridad, es como cuando tienes un hombre como jefe. A veces he gastado la broma de decir: “¿Qué tendría que ser barrigón y calvo para que me hagáis caso?” Que es una broma un poco machista, pero es que es la realidad, y hay que ponerle el nombre a las cosas. De nosotras se espera que seamos más psicólogas.

De hecho a una jefa mujer te atreves a plantearle cosas porque sueles ser más accesible, y ellos lo saben. Me parece mejor que una persona sea capaz de plantearte sus necesidades, y así puedas gestionarlas con ella para que esté cómoda y tú estés cómoda también. Si es así y es un buen trabajador te evitas que se quiera ir a otro sitio. Por eso creo también que el personal se mantiene tantos años conmigo. Daniel Rodríguez lleva desde el 99, Cristina lleva 9 años, Almudena 11, Laura estuvo conmigo 8 años, se tuvo que ir a su país, y ha vuelto a la empresa. Eso es por algo.

¿Tienes en cuenta a la hora de contratar a los empleados que sean hombres o mujeres, o buscas a las personas por su valía?

Hubo una época que buscaba sólo mujeres. Decidí no tener más hombres en el equipo. Fue una época muy concreta. Me era más fácil trabajar con mujeres. Ahora mismo somos la mitad hombres y la mitad mujeres, pero ha sido casualidad, no ha sido porque haya buscado ningún equilibrio. Pero está bien porque el punto de vista del hombre es distinto al de la mujer, es genial tener la opinión tanto de hombres como de mujeres, porque al final los clientes son hombres y mujeres. Los clientes de salud son mujeres la mayoría, pero los de empresa la mayoría son hombres.

Además se trabaja diferente también. Hay clientes que prefieren trabajar con hombres, otros que prefieren con mujeres. Eso está muy bien también porque es un personal heterogéneo.

Paqui con el equipo masculino de la empresa

 

¿Tu padre te ha dicho alguna vez que estaba muy orgulloso de ti?

Sí. Muchas veces.

¿Tu madre te ha regañado por trabajar tanto?

Sí, muchísimo. Aún sigue. Es de las que te dice que te estás perdiendo pasar más tiempo con mis hijos y que me voy a arrepentir.

¿Has sentido esa culpabilidad?

Muchísimo. Día, tras día, tras día. Y algo que también es muy de la mujer es tener esa duda de si lo estaré haciendo bien. Me lo planteaba mucho cuando nada más nacer mis hijos los metía aquí en la oficina, era una época en la que la gente podía fumar en el trabajo.

¿Lo harías de otra forma? ¿O es absurdo plantearse eso?

Ahora que he aprendido a gustarme y a valorarme, tengo claro que yo no sería quien soy si no hubiera pasado por todo lo que he pasado y como lo he pasado. Todo es experiencia al final. Siempre digo: “Bueno, esto me hace más sabia”. Y es como me lo he planteado cada vez que he pasado por un bache en mi vida. Incluso siendo muy joven tuve unos problemas de salud con los que me llevé un susto y me lo plantee así.

Son experiencias en las que sufres en su momento pero que me han servido para apreciar más la vida y todo lo que tengo. Hoy en día me siento muy afortunada.

En estos días desde Gran Consulting Marbella se está llevando a cabo un concurso de fotografías por el que las empresas que resulten ganadoras aparecerán en el calendario que se edita cada año. Si te quieres informar solo tienes que entrar en su página web. 

Redacción: Ana Porras  Fotografia: Javier Nuñez

Paqui Barrero

Gerente Gran Marbella Consulting

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Transcripción de audio a texto realizada por Atexto.com.

1 comentario
  1. cuantas palabras que me hacen revivir muchos momentos, me siento muy identificada contigo. Enhorabuena por luchadora y valiente. Me alivia un poco el saber que no he sido la única que llevaba a mis hijos al trabajo etc. Solo deseo que me vaya bien para vivir dignamente. Un abrazo y siempre adelante

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