Mindfulness instantáneo: 6 preguntas esenciales para que cerebro y corazón hagan las paces

Te haré una pregunta, pero quiero que me la contestes cuando hayas acabado de leer este post.

¿A qué sabe tu vida?

Si te detienes a pensarlo, esto es algo sobre lo que en raras ocasiones —por no decir nunca— nos paramos a reflexionar. El  galope al que nos obliga a marchar el mundo actual, nos deja poco o ningún espacio para algo tan importante como es hacernos preguntas.

Todos y todas sabemos hacer preguntas, eso está claro. Al fin y al cabo vivimos hundidos hasta el cuello, casi al borde del ahogamiento, en un mar de interrogantes. Pero no siempre logramos rescatar de ese océano las preguntas esenciales, esas que son capaces de reiniciarnos, de encender la conciencia, de descorrer las cortinas para que la certeza se abra paso entre nuestras dudas. Esas preguntas que, en un salto cuántico, despejan el camino que conduce desde nuestro intelecto hacia nuestro auténtico SER.

Preguntas que miran de frente y que hablan sin rodeos. Que viajan directas al corazón. Preguntas como: «¿Estoy haciendo lo que yo deseo o lo que los demás quieren para mí?». O como: «¿Estoy siendo yo… o estoy esforzándome por complacer a las otras personas para ganarme su aprobación?».

“¿Estoy haciendo lo que yo deseo o lo que los demás quieren para mí?”

Por mi profesión, tengo la suerte de poder permitirme formular preguntas como éstas a decenas de personas. El efecto movilizador que desatan, semejante a un terremoto emocional,  transforma el relieve de sus caras en una expresión, mezcla de sorpresa, claridad y alivio, que grita: «¡¿Cómo no lo había visto así antes?!».

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Sí…he conocido a muchas personas cuyas vidas cambiaron de dirección gracias a alguna de las preguntas que leerás a continuación.

Por todo esto, es fundamental que robes todo el tiempo que puedas para encontrar las preguntas correctas. Porque hacértelas te ahorrará muchísimo tiempo.

Porque las buenas preguntas son como un machete que abre camino a través de la maleza. Te conducen hacia el claro del bosque. Desactivan el piloto automático y te ponen a funcionar en modo manual. Te regresan las riendas. Te hacen estar más vivo o más viva, ser más tú.

“Las buenas preguntas son como un machete que abre camino a través de la maleza”

Las preguntas esenciales derriban los muros que encierran tu atención, permitiendo que ésta se expanda y abarque una realidad menos condicionada y más plena.

Así que, sin más preámbulos, doy paso a las seis preguntas que te prometí en el título del post.

Pero antes te lo volveré a preguntar:  ¿a qué sabe tu vida? (No tengas prisa…contéstame al final)

“¿A qué sabe tu vida? “

1. ¿Estoy siendo yo o buscando aprobación?

Seamos sinceros, nuestra espontaneidad y autenticidad fueron pisoteadas y enterradas durante nuestra niñez bajo una montaña de noes.

En nuestros primeros años de vida, aprendemos a amarnos a través de los ojos de los demás. Y, posteriormente, cuando atravesamos el umbral hacia la edad adulta, seguimos dependiendo de la aprobación ajena para sentirnos válidos y construir nuestra autoestima.

 



 

Sin embargo, la palabra autoestima comienza por auto, y nada tiene que ver con la opinión que los otros tengan de ti, sino con la capacidad que tengas de darte permiso para ser tú.

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Recuerda que la vida consiste en vivirla a tu manera, no en obtener ‘likes’.

“Recuerda que la vida consiste en vivirla a tu manera, no en obtener ‘likes'”.

2. ¿Es urgente o importante?

 No te engañes con la afirmación de que no tienes tiempo. Todos y todas disponemos exactamente de la misma cantidad de horas al día. ¿No será que lo que te sobran son tareas?

Reconócelo, la solución no está en estirar la cantidad de horas, sino en aligerar tu listado de pendientes.

Es inevitable escoger, así que elige siempre hacer lo que es importante para ti. El tiempo es un recurso demasiado limitado para malgastarlo en asuntos sin importancia.

  ¿‘Tengo que’ o ‘quiero’ hacerlo?

Imagina que eres un coche tirado por caballos. El carro representa tu vida, el cochero tu mente y los caballos tus emociones.

Si quieres avanzar y llegar a alguna parte, no desenganches los caballos del carruaje. Tu vida se quedará sin pasión y todo se tornará lento y pesado al quedarte solo con el cochero —tu mente— para tirar del carro.

El ‘tengo que’ proviene de la razón, el ‘quiero’ del corazón. ¿Cuál de los dos crees que te llevará más lejos?

 

” El ‘tengo que’ proviene de la razón, el ‘quiero’ del corazón. “

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4. ¿Me atrevería si supiera que no puedo fracasar?

 ¿Lo harías si tuvieses el éxito asegurado?

Si no arriesgas, no ganas. Si no lo intentas, lo que tienes garantizado es el fracaso.

Además, si las cosas no salen como esperabas, siempre puedes volver a intentarlo de otra forma.

Con frecuencia dejamos de hacer las cosas por temor a las consecuencias, sin pensar en las consecuencias que acarrea dejar de hacerlas.

 5. ¿Estoy probando algo nuevo cada vez o repito siempre los mismos pasos?

Cuando éramos apenas unos bebés y queríamos algo, llorábamos. Y si no lo conseguíamos al instante, llorábamos con más fuerza hasta que nos lo daban.

Esa lógica tan simple es la que solemos emplear de adultos en nuestras vidas: si intentamos algo y no funciona, entonces la solución debe estar en intentar lo mismo con más ahínco.

Al final, lo que obtenemos de esta manera es un rosario de resultados no deseados y el firme convencimiento de que lo que tanto deseábamos es algo que se encuentra fuera de nuestro alcance.

 ¿Y si pruebas de otra forma?

 

” ¿Y si pruebas de otra forma?”

 

 



 

6. ¿A qué sabe este momento?

La vida es un plato que vamos cocinando a base de instantes. Pequeños y fugaces bocados de consciencia cuyo sabor permanecerá cuando los hayamos atravesado.

Cuando prestas atención, saboreas realmente. El resto del tiempo engulles. Y sólo los momentos que hayas saboreado serán los que has vivido de verdad, los demás son puro relleno.

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De ahí la importancia de detenerse a observar, a degustar, a desarrollar la atención plena. De ahí la importancia de estas preguntas.

 Créeme…las preguntas te pueden salvar la vida.

 Y ahora, si te apetece, sí puedes contestarme…

“¿A qué sabe tu vida?”

 

 

yo  Juan Navarrete

Psicólogo y Coach  Tu Coach Interior y Escuela de Luz

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4 comentarios
  1. Mi vida sabe a una calma toda rara,y a veces con la sensación de querer sabotear esto que tanto habia soñado lograr. Osea que debería disfrutar mas,y preocuparme menos por problemas que no tengo..? Muchísimas gracias por la reflexión .me ha puesto a pensar bien en el sentido de mi vida. Mucha Luz Juan.

  2. Hola Juan, como siempre iluminandonos con tus conocimientos y tus discernimientos. Mi vida en estos momentos sabe a FRESCO, a aires nuevos, a disfrutar cada día, a dejar atrás los sentimientos negativos, que se añejen que se hagan polvo y vuelen lejos, a gratitud y emoción por vivir. Gracias por preguntar. Feliz tarde!!!

  3. Muchas gracias, Blanca. Me encanta leer tus palabras plenas de positividad. Sobre todo, la palabra FRESCO. Cada momento es nuevo, y a eso sabría nuestra vida si la afrontásemos con la actitud adecuada. Te mando un fuerte abrazo.

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