Martina Pineda, Verónica Salgado y Setareh Mohregi protagonizan la 14ª edición de ‘Ideas en femenino’

Tras un tiempo de paréntesis volvía ‘Ideas en femenino’ al Vincci Selección Posada del Patio. Lo hacía con su 14.º edición y con energías renovadas. Charo Moreno y Julia Crespo prepararon con mimo y cariño el regreso de una cita que durante las 13 ediciones anteriores había conseguido reunir a en torno a grandes mujeres a un grupo de fieles seguidoras que en cada encuentro encontraban historias de superación profesional y personal.

 

Charo Moreno, recordó que para ellas era muy importante en la elección de las ponentes “la humildad”. También animó al público, entre los que había algunos hombres, a creer en sí mismos: “Cuando una empieza a creer en sí misma es un trabajo en equipo. Hay gente que pasa inadvertida en nuestra vida y hay gente que te hace ‘clic’ y te hace ‘cloc’. Incluso de las personas que nos defraudan o que nos ponen barreras hay que sacar un aprendizaje”.

Las ‘heroinas invisibles’ de Ideas en Femenino son mujeres que cuentan con el reconocimiento de su entorno pero que en la mayoría de los casos son invisibles para la mayoría. Con esta iniciativa buscan darlas a conocer y dotarlas de esa visibilidad.

Verónica, Julia, Martina, Charo y Setareh

Las heroínas de esa tarde eran tres mujeres cuyas vidas giran alrededor de la empresa, cada una desde una perspectiva diferente. Martina Pineda, es propietaria de Lamar de Eventos, empresa de organización de eventos empresariales e institucionales con sede en Málaga. Verónica Salgado, gerente de Bodegas Ascensión Repiso Bocos, empresa familiar y Setareh Mohregi, directora comercial en la oficina de Puerto Banús de Gilmar Consulting Inmobiliario.

En esta ocasión el encuentro no se celebró en la biblioteca del hotel, sino en otro de los salones.

Martina Pineda fue la primera en aportar su testimonio. Martina relató como desde que era una niña ha vivido con la responsabilidad y “lo que se debe hacer” como bandera. Actualmente tiene 42 años y es madre de dos hijos de 12 y 10 años.

Buena estudiante, sin dar problemas, creció Marina en un entorno familiar en el que se sentía querida, respetada y en el que se fomentaba el que creyese en ella misma, en repetirle que en la vida iba a ser capaz de hacer todo aquello que se propusiera. Pero en Martina existía cierta dicotomía que compartía con su entorno más cercano: “ Siempre le decía a mi madre que habría que tener dos vidas una para hacer todo lo que se debe hacer y otra para todo lo que se quiere hacer. Yo quería casarme, tener un trabajo, hijos, pero también quería vivir otras cosas”.

Estudió Traducción e Interpretación y enseguida comenzó a trabajar para una empresa noruega que se estaba implantando en Málaga. Su trabajo le permitió asistir a importantes reuniones en las que se trataban asuntos de la empresa. Ahí nació la inquietud de Martina y la curiosidad por el mundo empresarial. Cuando su labor en esa empresa concluyó, cuando ya se había formado el equipo en España, Martina se lanzó a montar su propia empresa con tan sólo 23 años; una empresa de traducción en Marbella con la que comenzó a llamar a puertas. El volumen de trabajo la llevó a contratar a dos personas, por lo que tuvo que enfrentarse muy joven a la presión de tener que llegar a fin de mes pagando dos nóminas: “Fue una etapa horrible. Ahí supe lo que es la ansiedad. Esa sensación que no te deja respirar. Las cosas no iban muy bien. Pero soy de luchar, me cuesta tirar la toalla”.

 

En ese momento le ofrecieron entrar a formar parte del recién comenzado proyecto del “Palacio de Ferias y Congresos de Málaga” como administrativa comercial. Y aceptó. Cerró la empresa y volvió a Málaga capital para involucrase en un proyecto apasionante donde llegó a ser directora comercial de eventos: “Me doy cuenta de que no puedo con todo cuando tuve a mi primer hijo. Ya no podía con todo aquel “intentar llegar a todo” que además no nos lo pide nadie. Vivía con algo que nos pasa a las mujeres, vivía con la culpa. Yo no me encontraba bien. Tenía un puestazo, un despacho precioso, reconocimiento, pero no era feliz. Creo que en la vida hay que tener parcela para tu vida personal y profesional. Así que decido que me voy, en el año 2008, el mismo año en el que la crisis empieza a pegar con fuerza”. Ese mismo año monta junto a María Canivell, compañera del Palacio de Ferias y Congresos, la empresa La Mar de Eventos. En un momento en el que la gente no tenía presupuesto para apostar por los eventos.

“Tenía un puestazo, un despacho precioso, reconocimiento, pero no era feliz”Martina

Martina nos contó que aunque siempre ha creído mucho en ella sentía que vivía con la losa de “lo puede todo”.  No se podía permitir fracasar después de haber dejado un trabajo que muchos hubieran considerado como maravilloso.

En 2011 y tras la muerte de un familiar se da cuenta que no está viviendo como quería y se pone en manos de una coach, Belén Vilches: “ Mi vida era una competición conmigo misma y con los demás. Luchar, superarme y como mujer no me podía permitir un fracaso”. En ese proceso de exploración personal aprendió a que no tenía que demostrarle nada a nadie y que tenía que aprender a disfrutar del camino. En 2012 la empresa empieza a despegar: “ Aprendí a disfrutar cada vez más el momento. Me he quitado lo de luchar y competir: no tanto hacer y más ser. Le he perdido el miedo a decirle a un cliente que estoy en el coche con mi hijo y que hablamos al día siguiente”. Martina concluyó explicando que actualmente es mucho más feliz con su vida. Su empresa cuenta ya con un equipo de 6 personas y con una cartera de importantes clientes nacionales e internaciones. Nos hizo una recomendación: “La vida es un juego, y lo importante es participar”.

Verónica Salgado, gerente de Bodegas Ascensión Repiso Bocos, era la segunda ponente de la tarde. Charo explicó cómo conoció esta pequeña bodega familiar, a Verónica y a su madre hace pocos años. Desde entonces su vino forma parte de la vida de Charo.

La historia de Verónica comparte con la de Martina el punto de inflexión que supuso para ella la maternidad. 

Verónica tiene 39 años, es madre de un niño, está divorciada y se crío en Valladolid, aunque sus padres eran oriundos de Pesquera del Duero, donde pasó sus vacaciones y los veranos. Los padres de Verónica se fueron a la ciudad en busca de un futuro mejor, allí ejercían de modista su madre y de chapista su padre.

Verónica creció con las opciones de formación que ellos no habían tenido, sin embargo a la hora de decidirse a estudiar una carrera no había nada que la atrajese especialmente. Comenzó unas oposiciones para la Escuela de Oficiales del Ejército. Las mismas que abandonó dos años después. En ese tiempo sus padres compraron unas viñas en el pueblo, como una inversión a largo plazo.

Verónica, en su búsqueda, comenzó a estudiar Ingenieria Técnica Agrícola en la rama agroalimentaria, simplemente porque tenía muchas salidas en aquel momento.

Todo cambia cuando a su padre le detectan una enfermedad que no le permite seguir trabajando como chapista y sus padres deciden volver al pueblo. Una decisión que su madre llevó fatal ya que le suponía abandonar su profesión como modista. Pero aquella situación que en un principio percibieron como una mala jugada de la vida se transformó en una oportunidad cuando a su madre se le ocurrió crear unas bodegas. Verónica firma aquel proyecto como Ingeniero Agrónomo, pero con el pensamiento de no trabajar en la empresa familiar, sino seguir con su camino. Estudió Enología y trabajó para importantes bodegas de la zona.

 

En ese tiempo colaboró con la empresa familiar, en la que ya estaban haciendo cambios que les estaban permitiendo crecer y coger cierta solidez. También en su vida se producen cambios al nacer su hijo: “ A finales de 2014 la bodega va bien, y mis padres me piden que me vaya con ellos, que trabaje para ellos de manera exclusiva. Y así lo hice. Trabajo codo con codo con mis padres. Me siento muy valorada. Es tanto lo que han confiado en mí… Las decisiones técnicas las tomo yo. Esa responsabilidad me ha dado muchas alegrías, sobre todo ser consciente que aunque nos queda mucho por hacer hemos conseguido mucho en estos años”.

“Me siento muy valorada. Es tanto lo que han confiado en mí…”Verónica

Su madre, que se encontraba en la sala, se mostró muy orgullosa  y aseguró que todos los esfuerzos de su vida han estado encaminados a que sus hijas tuviesen una mejor formación y más posibilidades que ella.

Setareh Mohregi fue la última en compartir su testimonio. También a ella la educaron para ser una mujer independiente y libre. Setareh, de origen persa, creció viajando y conociendo diferentes países, culturas y ciudades a los que llegaba su familia siguiendo la carrera profesional de su padre, arquitecto y artista. Eso la unió muchísima a su hermana, ya que cada destino para ellas era un comenzar desde cero.

 

Nacieron en Alemania, aunque sus primeros años los pasaron en Marbella. La crisis del 92 en nuestro país hizo que la familia comenzase un largo peregrinar por los destinos en los que su padre podía afrontar nuevos proyectos: Hamburgo, San Diego o Chicago son algunos de ellos. Lugares a los que tuvieron que adaptarse.

Cuando Setareh ya estaba en la Universidad, sus padres les dieron a elegir dónde querían vivir. Tanto ella como su hermana eligieron Marbella. Era el lugar que más les había gustado y con el que se sentían más identificadas. Esta vez fueron sus padres los que las siguieron a ellas.

Setareh tuvo claro desde que volvió que su objetivo era trabajar y ser independiente, eso que tanto le habían inculcado desde niña: “Mi hermana y yo empapelamos Marbella con nuestro curriculum”.

Setareh trabajó en varias empresas hasta que llegó a Gilmar donde fue vendedora y captadora hasta que en el año 2008, en plena crisis, le ofrecieron dirigir la oficina de Estepona: “ Iba andando por Estepona y sólo se oían mis tacones. ¿A quién le iba a vender un piso?” Pero su habilidad y sus recursos hicieron que aquella oficina fuese rentable aún en las circunstancias más adversas.

Setareh no creía en los cuentos de hadas, ni en los flechazos, pero en una cita a ciegas conoció al amor de su vida y al que sería el padre de sus hijos, un niño y una niña.

Esta vez había conseguido echar raíces en una ciudad que ama. Ya no quería más despedidas, ni más viajes, pero hace dos años, cuando menos lo esperaba, volviendo de una cena, su marido falleció : “No le tocaba tan pronto. Sólo tenía 50 años. Te das cuenta de que hacemos planes y más planes y que vamos dejando todo para mañana”. Setareh se volcó en su trabajo: “Fue mi mejor terapia. Saqué una fuerza que no sabía que tenía y aprendí que no somos inmortales, que hay que vivir y disfrutar día a día”.

“Saqué una fuerza que no sabía que tenía y aprendí que no somos inmortales, que hay que vivir y disfrutar día a día”Setareh

 

Su testimonio emocionó a la audiencia. Las tres recibieron la felicitación del público y el agradecimiento por compartir sus historias. Charo y Julia agradecieron a los patrocinadores su apoyo para poder retomar esta bonita iniciativa: Hotel Vincci Selección Posada del Patio, que acoge esta cita desde sus comienzos. Alejandra Catering que ofreció un cóctel,– y de hecho Alejandra Pérez fue la primera ponente hace 3 años de ‘Ideas en Femenino’.–; la escuela de negocios ESESA, y su directora Belén Jurado estuvo presente en esta nueva edición y es una de las heroínas que aparecen en el libro In-visibles y Print Shop Digital. En esta edición, también se sumaba la marca de ginebra JUNE de G’vine, cuyo sabor acompañó a los asistentes en el networking posterior.

La edición número 15 de ‘Ideas en Femenino’ se celebrará en junio. Si quieres asistir te animo a que las sigas en redes sociales para conocer la fecha y sus ponentes-> haz clic aquí .

Redacción: Ana Porras Fotografía: Lorenzo Carnero e Ideas en Femenino

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