Manoli Navarro

Llueve. Llueve mucho. Al colapso de tráfico habitual de Málaga por la obras se suma el aumento de coches por la lluvia. Aún así compruebo que hay quien se pone un chubasquero y se mueve sobre las dos ruedas por el centro de la capital. Quizás me fijo más porque voy hacia ‘Navarro hermanos’. Como se dice popularmente “una empresa de toda la vida”. Allí me esperan María José, Loli y Manoli Navarro. Las hermanas Navarro que junto a su padre, Baltasar, y su tío, Antonio, dirigen una de las empresas del sector más importantes de Andalucía.

 

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He quedado con Manoli. Nos conocemos por referencias pero no personalmente, pero enseguida me hace sentir muy cómoda. Me presenta a sus hermanas y a su padre. La oficina es un no parar de gente que viene y va. La tienda es un espectáculo. Como te gusten un poco las dos ruedas es difícil elegir dónde mirar.  Manoli es la mayor de tres hermanas que desde que nacieron han vivido rodeadas de motos y bicicletas. Aunque es Manoli la que me concede la entrevista en la sesión de fotos participan las tres hermanas y su padre, su tío está en la tienda de Carretería.

 

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La empresa tiene 54 años de historia, desde que su padre y su tío abrieron un pequeño local en calle Carretería.  Manoli me enseña las amplísimas dependencias tanto la tienda, las oficinas, como el almacén. Las instalaciones del Polígono San Luís donde nos encontramos datan del 99. Manoli está separada y tiene una hija. Hacemos la entrevista en un gran despacho que aunque con el día gris, lo invade la luz natural que entra por los enormes ventanales. 



 

Manoli, ¿Cómo empieza la historia de Navarro Hermanos?

Este año hace cincuenta y cuatro años que llegaron a Málaga mi tío y mi padre y abrieron la empresa. En realidad es como si nosotras fuésemos la tercera generación, aunque es la segunda en este gremio. Mi abuela fue la maestra de mi padre y la que empezó todo, ella no tuvo hijas pero al final la empresa vuelve a las mujeres.

Ellos son de un pueblecito muy chico, que se llama Las Herrerías, no sale ni en el mapa ni nada, porque es súper pequeñito. Tenían la típica tienda de pueblo en la que se vendía de todo. Lo mismo comprabas embutidos, que comprabas ropa, que tenía el pan, había de todo. A mi padre le gustaba la venta, pero no le gustaba mucho lo que vendía. Era el primero que se levantaba súper temprano para ayudar a mi abuela, hacían la matanza, se iban a otros pueblos a comprar cosas para la tienda. La emprendedora de la casa, por así decirlo, era mi abuela y mi padre siempre estaba pegado a ella.

¿Y tu abuelo?

Mi abuelo era el típico que hacía de todo pero que se dejaba llevar por su mujer. Ella era la que tenía la iniciativa.

 

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¿En qué momento se independiza tu padre?

Mi padre se fue haciendo mayor y buscó un producto que le resultaba atractivo, se decidió por las bicicletas. Empezaron a coger marcas de bicicleta y marcas de moto en pequeña escala. La primera tienda la tuvieron en Vera, en Almería y estuvieron allí un tiempo.

En aquella época una bicicleta o una moto eran un lujo…

Era de híper lujo. Pero él vio que en Almería, con visión de futuro, no podía realizar su sueño. Entonces pensó en Sevilla o en Málaga. Pero Sevilla lo descartó porque no tenía mar. Él no conocía mucho Málaga, pero se vino a la aventura. Tenía representaciones de algunas marcas y en una visita a Málaga se enteró que traspasaban una tienda de recambios. Ya era novio de mi madre, pero ella trabajaba de profesora en Almería, así que se vino con mi abuela a probar. Fue nuestra primera tienda en la calle Carretería.

¿Y cerró la tienda tu abuela?

No, la tienda era un despacho en su propia casa así que seguía atendida. De hecho, mi abuela se volvió al pueblo y se quedó aquí mi padre con mi tío el pequeño que, por casualidad lo destinaron a Málaga a hacer la mili al campamento Benítez. Ese es mi tío Antonio, que es el otro socio de mi padre en Navarro Hermanos. Entonces ya se casaron mis padres y mi madre se vino. Yo soy la primera de la familia que soy malagueña.

Esa etapa es a principios de los sesenta que es también cuando empezó el crecimiento económico de España.

Exactamente. Entonces, ya poco a poco, pues fueron cogiendo marcas de motos y bicicletas y ya más tarde comenzaron con el tema del recambio de automóvil.

Manoli vives entonces el mundo de las dos ruedas desde niña.

Claro, yo nací al año de casarse mis padres. En mi casa nosotras lo hemos vivido porque fueron los primeros años de la empresa, mi padre estaba empezando. De lunes a sábado trabajaba, pero los domingos tenía que salir a cobrar lo que vendía. Hay cosas de las que no me acuerdo pero mi madre siempre lo cuenta, ella siempre lo ha apoyado en todo, porque él siempre ha sido muy emprendedor y ella lo ha seguido. Pero no sólo a mi padre, mi tío vivía en nuestra casa. Nosotros íbamos y veníamos muchísimo a la tienda porque por entonces, hasta que nació mi hermana la pequeña, mi madre trabajaba con mi padre.

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Foto de las tres hermanas en el 50 aniversario junto a su madre, Loli Gázquez

Le echaba una mano, ¿no?

No, no una mano, estaba allí todo el día. A nosotras nos cuidaba mi abuela materna que se vino también a vivir con nosotros. Mi casa estaba siempre llena de gente.

¿A qué edad tuviste moto?

Aunque esté mal decirlo, la única que ha salido motorista ha sido la chica. El carnet de coche tardó mucho en sacárselo, su independencia era tener la moto. Yo tuve moto en 1º de BUP pero me daba susto, te lo digo sinceramente. Los reyes me echaron una Peugeot. Pero no la cogía.



 

Los padres son más de que los hijos tengan motos pero las madres somos más miedosas. ¿Tú madre estaba de acuerdo?

Mi madre siempre ha sido muy prudente.  Pero mi padre tampoco me ha forzado nunca. Veía que mis amigas tenían moto y me regaló una, pero se dio cuenta que yo no era de moto. Sin embargo, cuando tuve los dieciocho años, te puedo decir que al mes siguiente de cumplirlos, me saqué mi carnet de conducir.

 

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Manoli, ¿cuándo decides que tu futuro iba a estar en la empresa familiar?

Cuando terminé COU me matriculé en Derecho, y estuve el primer año, pero no me fue bien. Entonces,  mi padre me dijo que me había dado un año de oportunidad y que no lo había aprovechado, que tenía que hacer algo útil, que no podía perder más el tiempo. Y  empecé a trabajar en la tienda de Carretería que ya tenía los recambios. Era una tienda totalmente de hombres; clientes hombres, proveedores hombres, empleados hombres, el producto de hombres. Porque, hoy por hoy hay más chicas que montan en moto, pero te estoy hablando de hace treinta años . Y entonces quise ponerla a mi estilo. Justamente en la acera de en frente se quedó un local vacío y se me ocurrió que en vez de tener todo junto con los recambios montar una boutique de la moto. Se lo propuse a mi padre y le pareció buena idea. Empecé poquito a poquito, metiendo cada vez más marcas de casco, chaquetas, guantes, complementos y accesorios. Y esa es la parte que yo llevo ahora aunque a mayor escala. A los dos o tres años, esa tienda se me quedó pequeña y se quedó libre un local al lado, que era mucho más grande. Ahí fue realmente donde metimos más marcas, tenemos las mejores, somos uno de los principales clientes de España y estamos muy reconocidos.

 

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Manoli, no tenías ni veinte años entonces.

No. Era muy joven. Luego tuve una segunda oportunidad con los estudios. Aunque nunca he dejado de formarme y hacer cursos me quedaba la espinita de estudiar una carrera. Lo que me hubiese gustado hacer es Historia del Arte pero con nuestro negocio no hubiese servido de mucho así que me matriculé en Empresariales. Por las mañanas me iba a trabajar a la tienda y por las tardes me iba a la facultad, y por la noche, en teoría, era cuando tenía que estudiar. Me faltaba medio día más para haberlo hecho todo bien.  Así que a los dos meses y después de intentarlo lo dejé.

¿ Has echado en falta hacer una carrera?

La verdad es que no. Después de aquello me metí de lleno en el negocio e hice un máster de marketing y gestión comercial en ESIC, que sí me gustó mucho. Desde entonces me apunto a cursos, pero cosas a corto plazo, que no duren mucho tiempo.

Hay que no auto engañarse.

Exactamente, cosas que sé que no las voy a hacer, prefiero no apuntarme. Objetivos cortitos, de todo yo creo que siempre se saca algo.

 

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Manoli, ¿cuándo llegas a la empresa queriendo cambiar todo cómo se lo toma el equipo de tu padre?

Mi padre me apoyó, pero él tenía que dirigir todo. Actualmente tiene ochenta y un años, pero está perfectamente lúcido y sigue siendo súper emprendedor. En cuanto al tema laboral es una persona muy moderna, le gusta incorporar todo lo nuevo que sale, incluso en temas de informática. Yo conozco a padres de mis amigas y no se parecen en absoluto, pero a él le gusta y le gusta controlarnos. (Se ríe)

Pero a lo que me preguntabas, la mayoría de los empleados ya me conocían. Yo era una niña que sacaba muy buenas notas así que todos los veranos me iba a trabajar con mi padre a la tienda. Él siempre me ha dicho que tenía que empezar por abajo. Así que he hecho de todo desde coger el teléfono a limpiar vitrinas, ordenar documentos hasta estar en la caja. Conocía a muchísimos clientes de eso. Me he criado detrás del mostrador, que creo que es donde más se aprende en una empresa.

Vaya que cuando te incorporaste no tuviste que demostrar nada por ser la hija del jefe, ni por ser mujer.

Como te decía, la hija del jefe ha barrido, ha limpiado vitrinas, ha limpiado armarios y ha ordenado mesas. Empecé desde abajo. Creo que en eso acertó mi padre. Cuando empiezas en una empresa familiar tienes que llegar sabiéndolo todo, conociendo cómo funcionan todos los puestos. He estado en el mostrador, en el despacho, en la oficina, he estado al teléfono, he tenido contacto con clientes, con proveedores, con empleados, tienes que conocer perfectamente todas las parcelas de tu empresa.

 

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Manoli eres la mayor y fuiste la primera en incorporarte. ¿Cuándo entran tus hermanas a Navarro Hermanos?

Pues mira, la segunda, María José estudió Económicas, así que yo creo que se incorporó ocho o nueve años después. Ella lleva la parte financiera, es más de temas de papeleo, de números, y yo soy más comercial, más extrovertida, más de calle. Y la pequeña, Loli, lleva más tema de todo lo que es bicicletas y motos.

¿Tenéis el trabajo muy delimitado?

Hasta hace unos años yo seguía en Carretería, pero decidimos centralizarlo todo aquí. Desde aquí se lleva toda Andalucía. Hay cosas en las que sí intervenimos todos, porque en la empresa familiar, y esta es muy, muy familiar, el padre es el primero y después estamos nosotras. Intervenimos en todo, lo que pasa es que sí, que cada una está más centrada en un  tema en concreto. También está con nosotros mi cuñado, el marido de mi hermana pequeña.



 

¿No tenéis un protocolo hecho de empresa?

Sí tenemos el protocolo, pero lo cumplimos a medias. Puede más la carga emocional. Si tú ves algo que aunque no sea de tu competencia y no te parece bien porque te duele, pues saltas y te metes. Que muchas veces eso no es muy bueno, pero ahora mismo es así.

img_5052-002Manoli junto a su cuñado Sergio Morales

¿Fue una decisión complicada el que tu cuñado entrase en la empresa? 

Todo lo contrario, encantadas de que se incorporase, primero, porque a nivel personal es como si fuese mi hermano. Tengo dos cuñados fantásticos. Nos llevamos todos muy bien, incluso en verano vivimos juntas, tenemos dos casas unidas y nos encanta que los niños estén juntos. Seguimos comiendo todos los sábados incluso los domingos. Somos muy piña.  Así que cuando se planteó que teníamos que incorporar a alguien más y mi cuñado podía cumplir los requisitos de ese puesto pensamos que era mejor que fuese alguien de la casa. Él es nuestro director comercial, lleva todo el tema de clientes del mayor. Piensa también que nuestros empleados son hombres. Que les mande una mujer, a todos no les hace gracia. Y aunque los que llevan desde el principio, como te decía antes, me conocen desde siempre, también hay mucha plantilla nueva.

¿Al ser familia no os lleváis las discusiones del trabajo a casa?

A ver, claro que nos enfadamos. Una puede tener un día malo y dar una mala contestación. Pero al rato está olvidado. Como dice mi padre, somos de sangre caliente. Somos las tres parecidas. Y como somos parecidas, igual que él, que mi padre, pues chocamos en un momento dado y al momento no ha pasado nada. Hay gente que se lo calla, no dice que se ha enfadado y luego se dedican a mal meter. Yo creo que nuestros padres nos han educado así. Yo también intento con mi hija a que relativice y no se enfade por cosas que no merecen la pena. ¿Para qué vas a sufrir por una cosa que no tiene realmente importancia?

Pero de eso te das cuenta, cuando vas cumpliendo años, cuando eres joven no, le das excesiva importancia a todo.

 

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¿Y tu tío cómo ha ido viendo eso de que entraseis vosotras y estéis en mayoría?

Mi tío es soltero, con lo cual no tiene ningún hijo ni ninguna mujer que también interceda. Siempre ha vivido con nosotros. Para mi tío es como si fuésemos sus hijas y nuestros hijos sus nietos.

A mi tío le cuento muchas veces cosas que a lo mejor no se las cuento a mi padre porque al ser soltero nos ve de otra manera, él es una persona que se adapta a todo, que es rarísimo que te diga que “no” a algo. Y mi padre hace también de ‘padre’ de su hermano. Él no lo tiene como un hermano, él se considera el padre de todos, incluso el de la empresa.

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Manoli con su tio Antonio

Y eso se nota en su forma de implicarse, de trabajar, de tomar las decisiones empresariales. Nunca baja la guardia. Si tú a tu hijo es lo que más quieres del mundo, pues imagina que de Navarro Hermanos vivimos doscientas treinta familias. Mientras él esté aquí la mayor responsabilidad recae sobre él.



 

¿Cómo habéis llevado los años de crisis? Porque al estar la mayoría de los miembros de la familia en la misma empresa tiene sus riesgos.

A nosotros en Navarro Hermanos todo el mundo nos conoce como los de las motos. Pero desde años antes de que empezase la crisis nos hemos dedicado también al recambio de automóvil. Y es verdad que la crisis para la moto vino fatal, porque si te lleva y te trae, pues te da igual que esté más antigua, la gente no cambiaba la moto por capricho en ese momento. Sin embargo en los recambios del automóvil vivimos un repunte durante la crisis. Al no comprarse la gente un coche nuevo compraba mucho recambio. Además somos mayoristas de recambios de automóvil.

¿Cuántos puntos de venta tenéis en la actualidad?

Unas treinta tiendas y talleres por toda Andalucía. Incluso tenemos una tienda en el Corte Inglés de Málaga desde hace cuatro años. Eso quiere decir que también tenemos un prestigio.Por ejemplo, somos los número 1 en ventas de Yamaha en España.

 

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El día que tu padre y tu tío se retiren de la empresa en realidad será ‘Navarro hermanas’ ¿Tenéis planteada esa sucesión?

Bueno, nosotras hemos llegado cuando lo más difícil ya estaba hecho. Tienen mucho mérito porque empezaron en unos años complicados y en una ciudad en la que no conocían a nadie. Así que el nombre seguirá siendo el mismo. Respecto a la sucesión, mi padre nunca se va a ir. Será cuando le pase algo, siempre decimos que se morirá con las botas puestas. Pero claro que hemos hablado de ello. La dirección general la cogerá mi hermana María José, porque es la que más se dedica al tema financiero.

Manoli, hubo una época en la que no sé porqué motivo se mataba muchísima gente joven en moto. Me da la sensación de que ahora hay menos accidentes mortales. ¿Pero has vivido esa pérdida de gente con la que tuvieses relación por el negocio?

Gracias a Dios no, y eso que me he tirado muchísimos años en el mostrador. Soy a lo mejor, después de mi tío Antonio, la más visible de la casa, a la que más conoce la gente de la calle. Y es verdad que he tenido mucho trato con el cliente porque aunque hayamos crecido seguimos teniendo ese trato cercano de empresa familiar, de que los clientes vienen preguntando por ti. Pero yo nunca le he dicho a un amigo mio que se compre una moto. Si vienen y me dicen “mira que quiero una moto para la niña”, lo atiendo yo personalmente, pero nunca me ha gustado presionar a nadie para que se compre una moto.

 

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Una pregunta un poco absurda, pero es por curiosidad ¿Los hombres cuando se separan siguen comprándose la moto que la mujer no les dejo comprarse?

Yo creo que esas cosas son más del pasado. En Málaga la moto es muy práctica tanto por el tráfico como por el aparcamiento. No hace falta que sea una moto grande, con una scooter te puedes mover muy bien y el clima nos lo permite. Después los aparcamientos son carísimos y entonces una persona que tenga que hacer muchas gestiones de trabajo a lo largo del día, una moto bien llevada, sin hacer el loco es lo mejor.

¿Qué edad tiene tu hija?

Once para doce, es pequeña.

¿Cómo reaccionarías si te pidiese una moto?

No lo sé. En la época nuestra, a lo mejor se caía uno con la moto y se mataba, y ahora mira que hay niños que se mueren en botellones. El peligro está en la calle. Entonces, yo creo que hay que educarlos para que sean responsables con una moto o con cualquier cosa que hagan en su vida.

Al estar separada y trabajar tantas horas en la empresa ¿ella cómo lo percibe?

Pues como yo en mi casa lo vi de pequeña, y veía que mi padre echaba muchísimas horas. Pero al igual que echo muchas horas al ser empresa familiar también me puedo permitir llegar más tarde o cogerme unas horas si tengo que hacer algo con ella. Además tengo mi ordenador en casa, no te voy a decir que tenga tantos papeles como tengo aquí en el despacho, pero sí me puedo permitir quedarme una tarde trabajando en casa. Si tengo que terminar algo, lo termino. Incluso los domingos por la tarde me gusta ponerme con el ordenador y planificar la semana porque a mí me gusta el lunes llegar un poco más organizada. Pero como lo hago en mi casa no me parece trabajo, me apetece a lo mejor más porque estoy tranquila, estoy cómoda y con mi ordenador. Mientras hago eso ella está haciendo sus deberes, estamos las dos entretenidas y nos acompañamos.

¿Crees que llegará un momento en el que el empleo femenino pase por esa flexibilidad en puestos de responsabilidad?

Sí, aunque claro que no es posible en todos los puestos. En determinados trabajos de atención al público no se puede. Es un trabajo más presencial.  Yo tengo muchas amigas, que por ejemplo son abogadas o llevan temas de marketing o publicidad que trabajan desde casa. Yo desde casa tampoco lo podría llevar todo. Tengo que estar aquí y cuando no estoy es todo el tiempo enganchada al teléfono y a WhatsApp.

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Foto de familia del 50 aniversario

¿Os gustaría que vuestros hijos siguiesen con la empresa?

Entre las tres tenemos cinco hijos, la mayor de trece y los más pequeños tienen cuatro. A la tercera generación le queda todavía un tiempo para llegar a la empresa. Lo hemos hablado alguna vez incluso con mi padre, y él dice siempre que lo mejor sería que antes de entrar a trabajar aquí trabajasen para otros, así cuando lleguen tendrán otro punto de vista, verán la empresa desde otro prisma.

Cuando llegas aquí, como nos ha pasado a nosotras, tu padre es el jefe y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Él te ve como empleada pero te ve también como hija. Y cuando te tiene que regañar, te regaña como hija y como empleada también. A veces tienes la sensación de que si fuese un jefe externo te valoraría más. Es lo que tiene la confianza.  Que si está enfadado en la casa va a llegar, y cómo estaba enfadado en la casa sigue enfadado en el trabajo. Pero yo creo que eso nos pasa a todas las personas que trabajamos en la empresa familiar. Por eso yo creo que a nosotras también nos gustaría que nuestros hijos empezasen trabajando en otros sitios.

 

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¿Sabes cambiar una rueda?

Yo no. Yo lo reconozco. Sé de lo mío y me gusta ser la mejor en lo mío.  Es como si me preguntas si sé cocinar. Pues tampoco. Entré aquí muy joven y no he estado nunca en mi casa, así que no tengo ni idea de cocinar. Pero tampoco estoy traumatizada por eso.

 

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“Navarro Hermanos” una empresa que aunque con carácter familiar ha sabido crecer y adaptarse a los nuevos tiempos. Tres hermanas que miran al futuro, disfrutan del presente y están muy agradecidas a lo que en el pasado hicieron sus padres y su tío. De ellos han heredado la capacidad de trabajo y la valentía de dar siempre un pasito más.

 

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Navarro Hermanos

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Transcripción de audio a texto realizada por Atexto.com.

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