Los Ferrer: De Bailarina a Gisela Intimates, la evolución de la empresa familiar

Conocía a Gisela, la marca, desde hace algún tiempo. Lo que no sabía es que una de las firmas más importantes de corsetería de nuestro país era malagueña. Tampoco conocía la historia que había detrás, hasta que Yolanda Ferrer me la descubrió cuando tuve el placer de entrevistarla. Detrás de cada marca, de cada empresa, lo que hay son personas que han hecho posible que sea una realidad. Historias más o menos destacables pero siempre marcadas por trabajo, esfuerzo y dedicación para sacarlas adelante  y que pueden ser una fuente de inspiración. Historias de éxito que detrás esconden algún fracaso, alguna caída, y una vuelta a empezar sin dejar que las dificultades ganen al entusiasmo, las ganas y la profesionalidad. Caídas y puntos de inflexión en el camino que te llevan a darle un giro hasta entonces inesperado para seguir prosperando, para seguir reinventándose y adaptándose a las exigencias del mercado que cada vez es más cambiantes.  La familia Ferrer y su camino desde “‘Bailarinas’ a ‘Gisela Intimates’: la evolución de la empresa familiar” eran unos perfectos candidatos para acompañarnos como ponentes en ‘Cenas con Chispitas’ en Atelier de Dani García.

En esta ocasión venían a contarnos y a compartir su experiencia tres personas: el fundador de Bailarina y Gisela, José Miguel Ferrer, y sus hijos Iván y Yolanda. Juntos han conseguido en tan sólo 10 años cuadriplicar las ventas de la empresa, y pasar de 8  personas en plantilla a las 70 actuales. Para eso, ha hecho falta implementar muchos cambios que los tres, junto a Aldo, el marido de Yolanda, han acometido de la mano y que ha llevado a Gisela a ser una empresa de referencia en el sector.

 

Atelier nos volvía a recibir para un almuerzo, de día, y volvía a demostrar que su encanto va más allá de la iluminación de la noche. Un espacio que nació como cuartel general de Grupo Dani García, y que se ha convertido en un lugar único donde celebrar eventos privados y corporativos.

El salón donde se desarrollan Cenas con Chispitas es donde trabaja a diario el equipo comercial y de ventas del grupo. Cuando nosotros llegamos ya han desparecido los portátiles y los papeles de la mesa y se han sustituido por bonitos manteles, copas y vajilla perfectamente alineadas con las creaciones florales de Roberto Silvosa. En esta ocasión con una predominancia de verde que en vasos altos, y sumergidas las ramas en algo con apariencia de hielo en lo que nos dio por llamar ‘los gin flowers’ de Silvosa.

Había novedades en el patio, donde hemos disfrutado del mobiliario de sillones de Decoración Chill Out o del espacio casi diáfano y que esta vez presentaba una puesta en escena digna para acoger un almuerzo o cena con mayor número de comensales que nuestros encuentros.

08 de febrero de 2018. Cenas con Chispitas. 

Lugar: Atelier

Ponente: José Miguel, Yolanda e Iván Ferrer.

El tema: “De Bailarina a Gisela Intimates: la evolución de la empresa familiar”.

Casi el 90 por ciento de las empresas en nuestro país son empresas familiares. Ellas generan el 67 % de los puestos de trabajo y según datos del Instituto de la Empresa Familiar son responsables del 57,1 del PIB del sector privado. Cifras, tras las que vuelvo a repetir, hay personas que han heredado el negocio de sus antepasados que a su vez en su momento arriesgaron, y personas que comenzaron sin nada y que han conseguido evolucionar incorporando a sus hijos con nuevas ideas al negocio.

 

Las empresas familiares tienen una particularidad sobre el resto, y es el vínculo de sangre  que hay entre parte de sus trabajadores. La subsistencia de las mismas, si no se afronta desde la perspectiva empresarial con la implantación de protocolos específicos, suele estar en riesgo por las desavenencias entre padres, hermanos, primos e hijos que suelen producirse.

Los Ferrer han sido conscientes de ello, desde que Iván, el hijo de José Miguel, su fundador, quiso incorporarse a la empresa con una mochila cargada de formación, cursos y máster acompañados de nuevas ideas para llevar a la empresa de su padre a lo más alto. Tras él llegarían su hermana Yolanda y su marido Aldo. Si Iván llegó revolucionando el modelo de negocio, Yolanda y Aldo llegaron implantando calidad y diseño acorde a los nuevos tiempos.

El germen de este éxito se remonta a hace ya muchos años, cuando un joven catalán de los Pirineos, enamorado de la Málaga de los 70, se vino a probar fortuna. La fortuna de José Miguel estaba en sus ganas de hacer y prosperar y con él hacer prosperar y dar una estabilidad económica a la vida a muchas familias.

Así nació Bailarina, de la nada, en 1976, en un pequeño pueblo de Málaga, Almogía, gracias a que el alcalde les cedió un edificio vació. Mientras los andaluces se iban a trabajar a Cataluña, un catalán llegó apostando por una Málaga que pasaba del blanco y negro al color.

José Miguel creó trabajo directo e indirecto en muy poco tiempo. Arriesgó y ganó. Hasta que llegó la crisis del 92 y mientras resonaba de fondo la algarabía de la EXPO de Sevilla y las olimpiadas, muchas empresas se quitaban los volantes y las flores del traje de flamenca y se enfrentaban a una carrera de obstáculos en la que la única meta era cerrar con dignidad.

‘Bailarina’ fue una de esas empresas que se quedó por el camino, pero no el sueño de José Miguel, que en 1993 volvió a abrir otra empresa del mismo sector: Gisela. Está claro que el éxito está detrás del miedo y es para los que no se rinden. 

Y mientras Yolanda voló a formarse en la mejor escuela de diseño de moda de Sabadell y despegó una carrera en solitario que la llevó a aprender de los mejores del mercado sin ninguna intención de integrarse en la empresa, Iván, su hermano, se formó para dirigirla, cambiar lo que no le gustaba y llevarla a un nivel más.

 

Yolanda y su marido Aldo, se incorporaron tiempo después dando una transformación integral al diseño y la imagen de una marca. Gisela ha pasado de hacer dos colecciones al año a crear colecciones que salen cada mes y medio, tal y como manda la celeridad con la que va actualmente el mundo y la demanda. Han introducido moda de baño, deportiva y pijamas. Actualmente cuentan con más de 330 modelos diseñados y más de 3 millones y medio de prendas producidas al año. Están presentes en más de 25 países. Una empresa malagueña que nació de un sueño y que ahora viste los sueños de otros.

Los invitados

Confluyeron en esta ocasión personas con interés en aprender más de una empresa familiar y conocer los detalles que habían llevado al éxito a los Ferrer, y otras que sin tener relación con esta modalidad empresarial no querían perderse la experiencia de vivir una de nuestras “Cenas con Chispitas” en Atelier. Era la última oportunidad, ya que las plazas para asistir a la que cierra este ciclo y que tiene como protagonista a Andrés Olivares se agotó al segundo día de salir a la venta.

Os presento a los comesales.

Miguel Gutiérrez, es empresario de restauración. Entre sus restaurantes se encuentra ‘Beluga’ en la plaza de Las Flores de Málaga, cocina mediterránea con un toque creativo y actual. Miguel quiso vivir esta experiencia en Atelier.

Miguel Gutiérrez

Nieves Schmaeing y Natividad Moreno, amigas y residentes en Marbella. Las dos son empresarias aunque, como confesaron, ya estén en segunda línea.

Nieves Schmaeing y Natividad Moreno

Nieves, aunque de origen alemán, es sevillana. Tiene una empresa familiar, Mertramar, desde el año 70 que se dedica al transporte marítimo y terrestre. Actualmente son sus hijas las que se encargan de la empresa: “Yo ahora estoy en la retaguardia, más tranquila”.

Natividad Moreno tiene una empresa a su vez de valoración de empresas y activos e inmovilizados, Centro de valoraciones técnicas S.L, un servicio muy útil en caso de herencias, separaciones o para compañías de seguros.

 

Ana Rodríguez tiene desde hace 10 años una agencia de viajes, Viajes Marleva, junto a su madre. Ana lleva la parte comercial, y aseguró que aunque su madre va teniendo ganas de jubilase, ella no quiere que llegue ese momento porque necesita que siga mano a mano a su lado sacando el negocio adelante.

Ana Rodríguez

Manuel Navarro. Si seguís Cenas con Chispitas ya lo conocéis. Ha venido a 5 encuentros de 7. En esta ocasión le pedí que fuese él el que explicase ante todos qué son las chispitas y porque estas cenas se llaman así.

Manuel Navarro junto a José Miguel Ferrer

Manuel es arquitecto y una persona a la que le gusta relacionarse y conocer gente nueva que sume. Se presentó como hijo de madre arquitecto y lamentó que sus hijos no quisieran seguir la saga.

 

Manuel Elena es propietario desde hace 30 años ‘El Pollo Andaluz’, una cadena de pollerías en Marbella. Cuando se presentó, muchos de los asistentes reconocieron ser clientes suyos y lo felicitaron por la calidad que ofrece.

Virginia y Manuel Elena

Virginia Elena, es su hija, la más pequeña, pero la que se ha incorporado más activamente al negocio llevando la gestión. Su cuñado también trabaja con ellos, por lo que es una empresa familiar. Fue con la intención de aprender del caso de los Ferrer.

Virginia Elena

Pilar López es fotógrafa junto a su marido en Fredy Torra y directora de la revista digital MarbellaChic. Los que conocen a Pilar saben que es inseparable de su cámara. En esta ocasión le pedí que se la dejara en casa y que asistiese con el único objetivo que disfrutar y capturar recuerdos. Las ventajas o desventajas de trabajar con la pareja sería durante el almuerzo uno de los temas que se trataron.

Pilar López

Ruth Escolano sigue nuestras cenas y tenía muchas ganas de asistir a ‘Cenas con Chispitas’ por conocer a personas interesantes, y por supuesto por degustar los platos de Dani García. Es traductora freelance de inglés y alemán. Asistió junto a su marido, Jorge Nofuentes, a este encuentro. Jorge tiene una empresa de arquitectura, interiorismo y construcción; N-Mobe Architecture. Disfrutó muchísimo hablando con todo el mundo.

 

Luz Rodríguez, es Ingeniero químico de profesión y joyera de vocación. Actualmente compagina el diseño de joyas con su trabajo en el colegio alemán. Luz, como Nieves, también tiene sangre alemana. En Alemanía precisamente es donde estudió y completó su formación. Su marca de joyería se llama Nehcaa Jewlry y lo más característico son sus gafas en plata y oro con piedras preciosas que nos recuerdan que la vida es, según las gafas con la que la mires. Sus gafas combinadas con rosa son unas gafas solidarias cuya parte de los beneficios se destinan a la Fundación de Sandra Ibarra.

Luz Rodríguez
Luz Rodríguez
Las gafas son el elemento más característico de sus colecciones

Angie Abá, Conchi Domínguez y Silvia Bayolo llegaron juntas. Las tres pertenecen al grupo de empresarios GastroClub Málaga.

Angie, Cochi y Silvia

Angie es la dueña de las academias Babel Idiomas en Málaga. Comenzó con la aventura empresarial hace 19 años. Angie también empezó de la nada, y poco a poco, gracias a su pasión por su trabajo ha conseguido tener tres academias e impartir idiomas en colegios de la ciudad. Fue con muchas de aprender e intervino en varias ocasiones durante la celebración del encuentro.

Conchi Domínguez trabaja en la cadena Cope Málaga en el departamento de publicidad y quería conocer en primera persona la historia de los Ferrer y su evolución empresarial.

Silvia Bayolo, tiene una agencia de viajes especializada en viajes corporativos desde hace 9 meses, Quest Corporate, aunque lleva más de 25 años en el sector.

Tras la presentación de todos los invitados Lourdes Muñoz, directora comercial de Grupo Dani García, les dio la bienvenida y les pidió que se sintiesen como en casa. Compartió además su alegría ese día, ya que Telva Novias ha publicado en ranking de las 5 mejores bodas de 2017 y en dos de ellas participó el catering de Dani García del que ella es responsable: “ Estoy muy contenta, porque normalmente no podemos decir quiénes son los clientes del catering por respetar su privacidad, y que Telva haya elegido bodas en las que hemos participado nos encanta”.

 

El almuerzo

Aperitivo: Cono con tartar de mango y sardin y macaron de paté

Gazpacho de cereza con tartar de tomate, pistachos, anchoa y queso

Carrillera de cerdo ibérico con puré de orejones a la vainilla y brotes verdes

 

La ponencia

Siempre me ha despertado una admiración profunda la historias de aquellos emprendedores que empezaron sin nada y que han conseguido crear una gran empresa. Es el caso de José Miguel Ferrer. Además, José Miguel tuvo la valentía de levantarse tras la caída y crear un producto aún mejor. La incorporación de sus hijos y su yerno fue clave para ello, y aunque hay decisiones con las que no estaba de acuerdo, las aceptó. El tiempo y los números han hecho el resto, reflejando que aquellas decisiones de la nueva generación fueron las acertadas.

Lo más interesantes de tener a tres ponentes hablando sobre una misma historia es que en sus testimonios quedaron reflejados los distintos puntos de vista y la forma en la que lo han vivido cada uno de ellos.

Iván tenía claro que quería un futuro en la empresa familiar y no escatimó en esfuerzo para mejorar su formación y poder dirigir la empresa con la que él soñaba. Gisela tenía potencial y él lo iba a desarrollar.

Yolanda huía de la posibilidad de trabajar para su padre, y mucho menos de desarrollar una carrera profesional en el mundo de la corsetería. Pero en sus primeras prácticas en Andrés Sardá, tras terminar su formación en la facultad de Diseño textil, descubrió que había otra forma de hacer las cosas y que aquello sí le gustaba. Tras eso montó su propia empresa de diseño, hasta que tres años después Women´s Secret la fichó. 9 años al más alto nivel directivo en la compañía y la maternidad, cambiaron sus prioridades y volverse a Málaga se convirtió en una opción. Aunque seguía sin estar dispuesta a trabajar para su padre y junto a su marido montó su propia empresa en paralelo a Gisela. Poco duró aquella aventura en solitario y tiempo después se integraron en la empresa familiar.

Aunque José Miguel ha dado paso a sus hijos, no puede evitar pasar tiempo en las instalaciones y forma parte activa en el Consejo de Administración. Reconoció sentirse muy orgulloso de que sus hijos hayan querido continuar con la empleas familiar: “Tengo mucha suerte en ese sentido, porque la continuidad de una empresa es muy importante. Yo me vine de Cataluña cuando tenía veinte años. En mi pueblo hacía mucho frío y yo quería otra cosa, busqué donde vivir. Me recorrí toda la línea del Mediterráneo y cuando llegué a Málaga en el 70, Málaga era punto y aparte. Málaga era increíble y dije: Aquí me quedo”.

Recordó como era la Málaga que se encontró y cómo se ha transformado en estos años:  “Decía un dicho antiguo: “Málaga: Ciudad bravía, la de las mil tabernas y una sola librería”. Ahora, culturalmente, Málaga ha dado un cambio tremendo y es la ciudad de los museos”.

José Miguel Ferrer explicó cómo montó Bailarina junto a un cuñado: “Monté Bailarina, que fue una primera marca nacional, lo que pasa es que tenía un socio al 50% y las sociedades así no funcionan. Eramos la número 1 del sector. Pero trabajar con la familia es muy complicado. Nosotros en Gisela hemos creado un protocolo familiar y ese protocolo marca que para trabajar en la empresa familiar necesitas cumplir un montón de requisitos. Da igual que seas hijo, primo, o hermano”.

Sobre esto Iván nos amplió la información: “A la tercera generación, que nosotros somos segunda, se lo hemos puesto complicado. Tienen que tener un máster, una licenciatura, cinco años de experiencia y un idioma además del español para poder entrar a trabajar en la empresa. Lo peor que puedes hacer es tener un hijo vago, que no quiere trabajar, y que siempre está comparándose con los demás y meterlo en la empresa”.

 

Tras tener que cerrar Bailarina durante la crisis del 92, y entrar en crisis con su familia cercana, José Miguel volvió un año después creando Gisela con una socia al 20%. Cuando su hijo quiso incorporarse a la empresa disolvió esa sociedad para que la empresa quedase únicamente y al 100% en manos de la familia.

Iván Ferrer: “Lo difícil aquí es que te quiebre una empresa, tener que cerrar una empresa. En el 92 lo perdimos todo, menos la casa y el coche. Mi padre empezó desde cero con los ahorros de mi abuelo se los prestó. Eso es lo más complicado. Lo nuestro es más sencillo, es darle la vuelta a un negocio que ya estaba funcionando, pero empezar de cero con los únicos ahorros que tenía la familia, eso era muy duro”.

 

Uno de los cambios más importantes que hizo Iván Ferrer, y al que su padre en un principio se resistió, fue trasladar la producción a Asia. La justificación no es otra más que hubieran tenido que cerrar si hubiesen mantenido la producción en España, como les pasó a importantes marcas del sector como Belcor. Habían dejado de ser competitivos : “La empresa hacía producción 100% española, y tenía un nivel de diseño medio- bajo y un precio medio-alto. Pero a partir de 2005 hubo un cambio muy importante porque el 80% se lo vendíamos a Carrefour, y Carrefour nos dijo que no nos podía comprar más. Volvimos a ver fantasmas del pasado.

Y ahí lo primero que hicimos es prohibir el endeudamiento a largo plazo, me parece el apalancamiento una forma de destrozar las empresas. En paralelo cambiamos completamente el modelo de negocio, pasamos de producir en España a producir en China y Bangladesh. El negocio empezó a crecer, y en ese momento entraron mi hermana y Aldo. Ella es el corazón de la empresa, porque es la que nos da el coche, nosotros pilotamos desde dirección. Pasamos de ser 18 personas en ese momento a las 70 actuales”. “Mi hermana estaba en Women’s Secrets y le dijimos que se tenía que venir a Málaga y que le pagaríamos más y trabajaría menos. Y era mentira porque ahora trabaja más y cobra menos”, bromeó.

Coincide con que Yolanda se está planteando un cambio de rumbo en su vida tras el nacimiento de su segundo hijo. Y decide volverse a Málaga, pero para montar una sociedad paralela con su marido de diseño de pijamas y baño que s enteraría en la línea de distribución de Gisela. En la práctica, se impuso la realidad y terminaron incorporándose en 2007 a la empresa familiar.

Yolanda Ferrer: “Después de llevar 9 años en Women’s Secret, llegó un momento en que allí ya había hecho todo lo que tenía que hacer y tenía ganas de seguir evolucionando. Intenté que me trasladaran a Hong Kong para ver si hacía las colecciones desde allí, pero aquello no salió. Yo ya había sido madre, que es un punto súper importante, porque te das cuenta de que quieres otras cosas y cuando tuve a mi segunda hija es cuando ya me planteé el cambio radicalmente. Yo quería más independencia y dedicarle más tiempo a mi familia, y unas Navidades mi padre y mi hermano nos convencieron para que nos viniésemos a Málaga. Entonces apareció Inditex y me ofreció lo que quisiera para montar corsetería en Zara. Fue una decisión complicada, pero era todo lo contrario a lo que yo estaba buscando en ese momento de mi vida. Así que lo rechacé. 10 años después Zara sigue sin implantarlo”.

“Cuando nos vinimos a Málaga, mi marido y yo montamos PinkDreams que era la empresa de pijamas y bañadores, independiente a Gisela y así estuvimos tres años. Pero a mí lo que me gustaba era la ropa interior así que pasaba más tiempo en Gisela que en mi propia empresa. Entonces nos integramos y hemos aportado la parte de diseño”, recordó Yolanda. Aunque si hubiese sido por Yolanda hubiese cambiado hasta el nombre de la marca.

Los patrones y los prototipos se hacen en Málaga, donde está la sede de Gisela y bajo la dirección de Yolanda. Iván nos contó que el papel de Yolanda ha sido crucial: “Yo veía un submarino amarillo en una camiseta de exterior y decía “esto para mis bragas”.

Actualmente cuentan con la distribución de sus productos en mayoristas, minoristas y directamente al consumidor. Insistieron en la importancia de la consultoría familiar en estas empresas. Ellos llegaron hicieron la Cátedra de San Telmo y cuentan con un Consejo de Administración donde se toman las decisiones importantes. Y aseguraron que con todo bien atado se mejoran muchísimo las relaciones familiares.

Todo el mundo intervino preguntando dudas y ellos no escatimaron en compartir experiencias y anécdotas.

 

Si bromearon con que José Miguel e Iván engañaron Yolanda para que se viniese a Málaga, esta vez fueron ellos los que dijeron haber ido engañados a Atelier Dani García. Pensaban que iban a almorzar, pero no sabían que iban a ser ponentes.

Los Ferrer llevaron un regalo para cada invitado, dos braguitas y un dossier con la historia de la empresa. Lo de las braguitas suscitó alguna broma que otra.

El postre y el café se sirvieron en el patio. Donde aún quedaba mucho por hablar y era una ocasión perfecta para seguir conociendo al resto de comensales.

Hicimos chispitas, y de nuevo fue Manuel Navarro el encargado de explicarlo.

Atelier de Dani García volvió a demostrar que es un anfitrión ideal. Ya sólo nos queda una cena en este maravilloso espacio en el que tanto nosotros, como los ponentes e invitados hemos sentido la hospitalidad y la excelencia en el servicio de su equipo al completo.

Pronto daremos a conocer la nueva programación de Cenas con Chispitas, así que atentos a la web y a instagram.

 

Testimonios 

José Miguel Ferrer: “Ha sido maravilloso. Me ha gustado el entorno, la gente, la comida… No me lo esperaba”. 

Yolanda Ferrer: “Me ha parecido una experiencia maravillosa. Todo el mundo tenía muchas ganas de saber sobre las relaciones personales y como se llevan las empresas familiares, que no es una cuestión fácil. Compartir aquí ha sido muy emotivo y gratificante”.

Jorge Nofuentes: “Una experiencia increíble, inolvidable. Os felicito por crear un clima mágico. Creo que se han creado sinergias y ha habido chispitas a raudales, de conocimiento y desde luego tener acceso a gente tan formada llena a cualquiera”. 

Ruth Escolano: “Una experiencia muy original e inspiradora. He conocido a gente muy interesante y repetiría al 100%”.

Nati Moreno: “Ha sido una experiencia muy agradable y enriquecedora. Una organización muy buena. Volveré”. 

Conchi Domínguez: “ El formato de ‘Cenas con Chispitas’ es innovador y creo que todo el mundo al menos una vez debería probar la experiencia. A mí me ha servido a nivel personal; hay que saber reinventarse y no rendirse”. 

Manuel Elena: “Me ha parecido muy interesante. De las experiencia de estos señores, algo se aprende. Quien se crea que tiene todo aprendido y sabido está equivocado. Me voy con algo muy claro, y es que hay que unirse y afrontar los problemas unidos”. 

Angie Abad: “Estoy chispeada. Me ha encantado ‘Cenas con Chispitas’, me ha gustado mucho”. 

Ana Rodríguez: “Me ha gustado mucho el formato, la comida fantástica y la charla ha sido genial. Me ha llamado la atención el ambiente que se ha creado y las sinergias entre todos”.

Luz Rodríguez: “Ha sido mi primera vez. Me ha encantado no solo por el ambiente y por la comida sino por la calidad de los ponentes y de la gente que ha venido. Me voy con muy buen sabor de boca en todos los sentidos y con ganas de volver”. 

 

 

Agradecimientos:

A todo el equipo de Atelier de Dani García

Manuel Martos

Fotografía: Manuel Martos

Diseño imagen, web y filmación video: The Branders and Co

Edición: Paco López

Decoración Floral:  

 

 

 

 

 

Audio ponencia transcripto por Atexto

 

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