Cuando la música se convierte en una dulce medicina

El otro día, al comenzar las clases tras la vuelta de las vacaciones, mis alumnos me recibían preguntándome sobre lo que pensaba que era lo más importante. Los miré y les dije: ¿en la vida? Se rieron y rápidamente me contestaron que se referían al examen que estaban a punto de tener (era demasiado temprano para algo tan profundo). Uno de ellos, sin embargo, me miró seriamente y me dijo: y en la vida, ¿qué es lo más importante?

“Sin duda, la salud”, le dije. Ése es el mayor aprendizaje que me ha dejado el año que acabamos de despedir. Nada es más importante que la salud en la vida. Sin ella, nada es posible; si falta todo se vuelve más complicado; a veces, incluso, imposible. Por eso, cuando Ana Porras, directora de Yo Soy Mujer, me ofreció la posibilidad de realizar un reportaje sobre la Fundación Social District y algunos de sus proyectos centrados específicamente en la salud y con presencia mayoritaria de mujeres, no lo dudé; es importante concienciar sobre la importancia de la salud y ellos saben hacerlo como nadie.

“Nada es más importante que la salud en la vida”

Inmersos en la vorágine de un día a día que a veces se vuelve frenético, la salud se ha convertido, en los últimos tiempos, en un bien más que preciado. Los periódicos se llenan de noticias que muestran los últimos avances en la investigación sobre enfermedades que hace sólo unas décadas eran sinónimo irremediable de muerte; testimonios de madres y padres valientes que relatan con entereza su lucha por conseguir que su hijo sea un niño sano; e incluso denuncias de quienes han perdido la salud y, sin esperanza, claman por su derecho a abandonar este mundo de manera digna. Y, en medio de todo este bombardeo informativo, una oda a la esperanza en forma de música; esa medicina para los sentidos que muchos definen como la auténtica salvación de las almas: Músicos por la Salud, una iniciativa de ámbito nacional que busca aportar felicidad y bienestar a quienes han de permanecer en el hospital aquejados de alguna dolencia o enfermedad. ¿Se te ocurre una manera mejor de buscar la felicidad de estas personas que entregándoles una herramienta tan poderosa como es la música? ¡A nosotros desde luego que no!

“¿Se te ocurre una manera mejor de buscar la felicidad de estas personas que entregándoles una herramienta tan poderosa como es la música?”

 

Músicos por la Salud realiza microconciertos participativos en 20 hospitales, 95 centros de día y numerosos centros de colectivos desfavorecidos, que encuentran en la música la mejor manera de dejar a un lado los problemas e inquietudes de quienes, por circunstancias de la vida, desarrollan su día a día entre las cuatro paredes de una habitación y los desangelados pasillos de un hospital.

 

Solo en 2017 este proyecto ha realizado más de 3000 microconciertos en los que han participado más de 1380 músicos -el 70% mujeres-a lo largo y ancho de todo el territorio nacional en cooperación con distintas Consejerías de Sanidad, obteniendo resultados tan sorprendentes del poder de la música sobre el estado de salud como los que se ponen de manifiesto en un estudio clínico centrado en el dolor neuropático.

Músicos por la Salud en hospital de día oncología

Según este estudio, el poder de la música sobre la salud es tal, que en el 100% de los microconciertos realizados, los pacientes dejaron de quejarse y abandonaron su rictus de malestar solo 5 minutos después de empezar la actuación. De hecho, el personal facultativo presente en los hospitales en los que ha tenido lugar la actividad coincide en los innumerables beneficios de la música para los pacientes, que rápidamente adoptan una actitud totalmente opuesta a la que tenían antes de comenzar la actividad, mostrándose, incluso, más receptivos al buen hacer del personal que les atiende e interactuando de manera más activa con el resto de pacientes. La ruptura de la monotonía es clara y los beneficios perduran a lo largo de toda la jornada. Los beneficios que estos microconciertos han logrado poner de manifiesto han hecho que esta actividad haya sido incluida, bajo petición del propio hospital, en otro tipo de acciones como jornadas con representantes de instituciones, días internacionales, encuentros profesionales, etc.

“El poder de la música sobre la salud es tal, que en el 100% de los microconciertos realizados, los pacientes dejaron de quejarse y abandonaron su rictus de malestar solo 5 minutos después de empezar la actuación”

2017 no solo ha sido importante para Músicos por la Salud por su frenética actividad, sino que, tras mucho esfuerzo y dedicación de todos los que creen en el proyecto desde el primer día de su puesta en marcha han recibido el Premio Hospital Optimista; el Premio contribución solidaria en oncología en la Real Academia de Medicina de Madrid; y el Premio Solidario Rastreator. Galardones más que merecidos por su lucha incansable y desinteresada para conseguir ayudar a quienes se encuentran en situación vulnerable y buscan agarrarse a algo para continuar su lucha.

Carlos Camps presidente ASEICA toca la campana 12+1
Amanda tocando la 1ª campanada. Foto: Demian Ortíz

Campanadas por la Salud

Junto a Músicos por la Salud, Campanadas por la Salud, un proyecto presentado recientemente y que busca conseguir cambiar la percepción que la sociedad tiene sobre el cáncer.

En España, según los datos registrados hasta el momento, cada año se diagnostican 250.000 nuevos casos de cáncer. La detección de la enfermedad no solo supone un punto de inflexión en la vida del paciente, sino que toda su familia ha de hacer frente a una nueva etapa que acarreará no pocos cambios en el día a día de todos y cada uno de los miembros que la componen.

 

Aún en pleno siglo XXI la palabra cáncer da miedo. A pesar de las noticias que se empeñan en dar esperanza a quienes lo sufren poniendo a su alcance cifras que muestran que hoy son muchos los que se curan, el cáncer sigue siendo percibido como un fantasma que viene a visitarte empeñado en llevarte con él por muchos esfuerzos que hagas. Ese miedo que a veces no deja ni respirar es el que lleva tanto al enfermo como a sus familiares a evitar a hablar de la enfermedad, como si obviándola fuésemos realmente a acabar con ella. En esto trabajan todos los que forman parte del proyecto Campanas por la Salud, en conseguir llenar de esperanza a quienes son tocados por la ‘varita’ del cáncer. Para ello, la fundación Músicos por la Salud ha instalado ‘campanas por la salud’ -diseñadas por Ágatha Ruiz de la Prada- para ser tocadas por quienes han finalizado un tratamiento. De esta manera consiguen transmitir su alegría al resto de pacientes que aún siguen en tratamiento.

Guillermo Giner, patrono fundador de la Fundación impulsora de esta iniciativa, no dude ni un ápice sobre todos los beneficios de este tipo de iniciativas: “Comprobamos todos los días los beneficios de aportar momentos de felicidad, bienestar y desconexión a los pacientes durante el tratamiento y, por este motivo, queremos demostrar que este refuerzo positivo ayuda a conseguir una recuperación más eficaz”.

Teresa Viejo – Periodista y presentadora del acto. Foto: Demian Ortíz

El proyecto fue presentado el pasado mes de diciembre y contó con una maestra de ceremonias excepcional -Teresa Viejo– y con numerosas personalidades de la talla de Carlos Camps, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA); María Herrera, responsable de la unidad de patología mamaria del Hospital Clínico San Carlos; Cristina Beléndez, oncohematóloga pediátrica del Gregorio Marañón; y Manuela Martínez, catedrática de Psicobiología y directora del Máster de Neurofelicidad aplicada, han querido apoyar la iniciativa desde cada uno de sus campos.

Las opiniones positivas sobre el proyecto solidario no se han hecho esperar. Todas coinciden en que la música es una parte fundamental del tratamiento y que los factores emocionales en el desarrollo de una enfermedad son clave. De hecho, ya hay muchas investigaciones que demuestran que un estado de alegría beneficia.

 

Junto a estos dos proyectos, Pianos por la Salud y Teatro por la Salud, ambos orientados a seguir trabajando en las emociones de los pacientes: la primera instalando pianos de cola en el hall de los hospitales de referencia y, la segunda, realizando microrrepresentaciones tanto en los servicios como en el hall de los hospitales en colaboración con reputadas compañías de teatro.

Si te apetece colaborar en alguna de estas iniciativas, ponte en contacto con ellos.

Redacción: Rocío Alcántara Fotografías: cedidas por Músicos por la Salud

Músicos por la Salud

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