50 años, y ahora, ¿qué?

Dicen que la vida tiene esa manía de no quedarse quieta. De la inocencia de la infancia pasamos al carrusel de emociones de la adolescencia y de ahí, a la inseguridad de los 20 y a la madurez de los 40. Y cuando creíamos que a partir de ese momento la vida sería plácida y tranquila llega la década que trae a nuestro día a día una auténtica crisis existencial para la que, en muchas ocasiones, no estamos preparadas. Y es que con la llegada de los 50 todo cambia. 50 años. Medio siglo de experiencias y vivencias; de sinsabores y aprendizajes; de despedidas y bienvenidas; de amores correspondidos y lágrimas por quienes un día se fueron para no volver. Nada más y nada menos que cinco décadas. Pero, ¿cómo afrontar esa transición? ¿Estamos realmente preparadas para aceptar que, a pesar de que aún albergamos un sinfín de proyectos en nuestra mente, ya nos queda menos tiempo para cumplirlos? ¿Cómo es la mujer de 50 años del siglo XXI? ¡Te invitamos a conocerla con nosotros!

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En muchas ocasiones, la vorágine en la que andamos inmersas en nuestro día a día no nos deja entrever la verdadera importancia del paso del tiempo. Y de pronto, casi sin darnos cuenta, nos plantamos en la década de los 50 con las mismas ganas de hacer cosas, el mismo entusiasmo, los mismos deseos de vivir… pero, con menos tiempo.



Muchas mujeres se dan cuenta entonces de que los años ha pasado casi sin darse cuenta. Echan la vista atrás y se ven como esposas jóvenes, madres que batallan con los niños, profesionales que corren de un lado a otro para estar a la altura y, de pronto, se descubren frente al espejo con un rostro hermoso y sereno que muestra el inexorable paso del tiempo.

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Para una mujer, cumplir 50 años es como subirse en una montaña rusa, pero sin cinturón. Sill Shaw Ruddock, en su libro ‘The Second Half of you life’ aludía a ese momento como “esa época en la que las hormonas que lo han regulado todo, empiezan  a batirse en retirada provocando ansiedad, cambios de humor, insomnio, palpitaciones, desilusión y ganas de llorar”. Y así, con esta amalgama de sentimientos, la mujer hace su entrada triunfal, de la mano de la menopausia, en el final de su época fértil.

Cuánto hemos cambiado

 Hace solo unas décadas, cuando la mujer atravesaba el umbral de los 50 los hijos estudiaban en la universidad e, incluso, algunos de ellos ya habían abandonado el nido, se habían casado y las habían hecho abuelas. Ahora, sin embargo, las cosas son muy diferentes. Con el retraso de la maternidad, un elevado porcentaje de mujeres cumplen los 50 con niños adolescentes, por lo que se ven obligadas a lidiar con todos los cambios en sus mentes y en sus cuerpos, sin ese sosiego de la que disfrutaban las mujeres hace unas décadas. Ahora, las mujeres han de poner orden en casos donde todas las hormonas andan locas de aquí para allá: las de sus hijos adolescentes despegando a un mundo nuevo, y las suyas aterrizando como pueden. Todo un auténtico cóctel molotov que la autora inglesa Karen Glaser ha descrito-no sin razón-como “la casa de los horrores hormonales”.

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Sin embargo, y a pesar de que las emociones constituyen un importante punto de inflexión con la llegada de los 50 no es, en absoluto, el único cambio al que las mujeres debemos hacer frente. ¿Sabes por qué? Pues porque un buen día te levantas, te miras al espejo como cada mañana y descubres a una mujer con una piel, aún bella, pero sin la misma firmeza y elasticidad que antaño.



Y es que con la llegada de la menopausia, la piel va perdiendo paulatinamente su grosor y se torna áspera y deshidratada como consecuencia del adelgazamiento de sus capas más secas. Además, poco a poco, empiezas a descubrirla menos suave y elástica hasta que, un buen día, la ves desplomarse empujada por la fuerza de gravedad. ¡La flaccidez ha hecho entrada en tu vida! Entonces, asiste perpleja a una transformación más que clara de tu fisonomía; compruebas cómo tus contornos se han desdibujado, sobre todo el de tu cara; y como colofón, descubres que ese pelo frondoso que enamoró a tu marido y levantaba expectación entre tus amigas, hoy ha dejado paso a un pelo más fino y seco como consecuencia de la falta de estrógenos.

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¡Pero tranquila! A pesar de que los cambios son muchos y de lo más variados, hace años que el mundo de la cosmética arroja soluciones casi ‘milagrosas’ para contrarrestar los efectos del paso del tiempo. De hecho, no hay laboratorio dermatológico y cosmético que no cuente entre sus productos con completas líneas de cremas, sérums, lociones, etc. cada vez más efectivos para cubrir las necesidades específicas de las mujeres en esta etapa, con agentes hidratantes e ingredientes de lo más eficaces para conseguir mejorar la calidad de la piel y el cabello.

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El peso, otro gran enemigo

Los problemas relacionados con el peso y la alimentación también constituyen un importante foco de preocupación y malestar para las mujeres que se encuentran en la década de los 50.  Hasta hace sólo unos años, lo estudios en los que se abordaban en profundidad los trastornos alimenticios focalizaban fundamentalmente su atención en la población adolescente. Ahora, sin embargo, la percepción de médicos y especialistas en la materia ha virado de forma significativa y encuentran en las mujeres de 50 años un importante punto de inflexión. Un porcentaje elevado de éstas encuentran en su peso un elemento negativo a la hora de aceptar su edad y el paso del tiempo. Hasta la llegada de los 50, perder peso era algo sencillo de realizar. Bastaba con ejercicio y hacer una dieta equilibrada. Tras pasar la barrera de los 50, perder peso también se convierte en una ardua batalla que librar. La entrada en la menopausia hacer que un importante número de mujeres se sientan más hinchadas y, a la vez, tengan grandes dificultades para perder algo de peso. La báscula se convierte en una de las principales piedras en su camino. Esta dificultad a la hora de perder peso les hace sentirse, al mismo tiempo, inseguras e irascibles. Por ello, en estos casos, es absolutamente recomendable el asesoramiento de un nutricionista o endocrino que pueda orientar sus pasos y evitar que caigan en desórdenes alimenticios de importante calado.



La sexualidad a los 50

Con la llegada de los 50, muchas son las realidades a las que la mujer debe hacer frente. Una de ellas, es la de la sexualidad. Es un tema delicado que, aún en pleno siglo XXI, sigue generando estupor en este sector de población, que pocas veces se atreve a expresar lo que siente y a buscar ayuda a sus dudas y miedos.

Con la llegada de la menopausia, la caída de estrógenos provoca una serie de efectos en el organismo de la mujer que pueden terminar haciendo que los momentos íntimos de pareja, que antes se tornaban apasionados, pasen a ser instantes en los que la mujer dienta dolor más que disfrute.

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Además de esto, la edad hace que la aparición de una gama de enfermedades pueda afectar también al rendimiento y al interés sexual, desde la artritis hasta la presión arterial y enfermedades cardíacas. ¡Tranquilas! Esta situación no es únicamente válida para la mujer cumplidos los 50, sino que en su camino se encuentra con el hombre, que también ve mermado su deseo.

El envejecimiento afecta a la sexualidad. Es cierto, pero no lo es menos que no debe usarse esta excusa para justifica el deseo a determinadas edades. Es decir, si bien es cierto que hemos de ser conscientes de que el paso del tiempo puede afectar a nuestra vida sexual, tampoco debemos ver los problemas sexuales como una parte intrínseca de nuestro proceso de envejecimiento. Por ello, si las personas con 50 años, tanto hombres como mujeres, ven cómo su deseo sexual ha mermado considerablemente, es importante que acudan al médico para ver qué ocurre. El sexo no sólo debe estar asociado a los jóvenes, sino que debe entenderse como una necesidad clara de tener una conexión cercana con otra persona, con independencia de la edad que tengamos.

Hablar de sexo es hacerlo de muchas cosas. Mantener relaciones sexuales implica muchas maneras distintas de expresar y compartir intimidad.

Hay muchas cosas positivas en las relaciones sexuales a los 50 años. Los hijos con mayores, salen, entran y, mucha veces, ya no viven en casa. Es momento entonces de disfrutar de más tiempo en soledad; de recuperar esos momentos de intimidad que se sucedían de recién casados y que, con la llegada de los hijos, pueden contarse con los dedos de una mano. ¿Qué te parece sorprender a tu pareja con un fin de semana de ensueño en el que poder dar rienda suelta a la pasión y recordar los besos robados de juventud?

¿Lo realmente importante? Saber adaptarse a los cambios y ver el paso del tiempo como un aliado y no como un tirano que te impide ser todo lo feliz que te mereces.

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Disfrutar de la vida

Ésa debe ser la máxima de toda nuestra existencia y no solo de cuando se soplan 50 velas. No obstante, es cierto que cuando hemos cruzado algo más del ecuador de nuestra vida, es cuando parece que sentimos unas ganas irrefrenables de exprimir todos los minutos del día a día. Parece que es, entonces, cuando caemos en la cuenta de que nuestro tiempo es limitado y que, aunque suene exagerado, ya nos quedan menos años para bebernos a sorbos la vida.


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Por eso, una vez cumplidos los 50 es hora de dejar los miedos atrás y empezar a vivir (si es que aún no lo has hecho, claro). Multiplica los momentos con tu familia, queda más frecuentemente con tus amigos y cultiva esas relaciones que antaño te daban miedo. Sáltate las normas, atrévete a hacer lo que a los 20 años te daba vergüenza y lo que a los 35 ya no era adecuado para alguien como tú. Satisface tus curiosidades, sumérgete en la actualidad, lee los periódicos, bucea en libros apasionantes y déjate llevar por noticias sin importancia, simplemente por el hecho de que te saquen una sonrisa.

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Descúbrete buscando cursos para mejorar como profesional (¡sí, a los 50!). No temas aprender cosas nuevas, apúntate a una academia de idiomas y cierra tu capítulo pendiente con ese nivel que hace algunos años se te resistió hasta hacerte caer en la desesperación.

Mira a tu alrededor y piensa si lo que ves te hace realmente feliz. ¡Emprende si hace tiempo que perdiste la ilusión por lo que haces! Aprende a trabajar para vivir y no a vivir para trabajar. Llena tus tardes con tus aficiones, pinta, toca el piano, juega al tenis, lee o, por qué no, haz punto de cruz o cose si es lo que verdaderamente te hace feliz. Es hora de sacar a pasear a esa pasión oculta que siempre ha formado parte de lo más importante e íntimo de tu ser.

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Observa, ríe, abraza, besa… siente sin medida. El reloj corre en tu contra. No le dejes ganar la batalla.

Pero no todo es negativo

A pesar de todo lo descrito anteriormente, ni el paso del tiempo es tan malo ni llegar a los 50 años acarrea tantos aspectos negativos a nuestra existencia. De hecho, ¿sabías que hay numerosos estudios que demuestran que el proceso de envejecimiento conlleva también mejoras fisiológicas y psíquicas? ¿Te apetecería descubrir que hay de positivo en llegar al medio siglo? ¡Acompáñanos a descubrir sólo algunos aspectos que te harán afrontar los 50 con una sonrisa!

1.- Tienes mayor capacidad intelectual. Con el paso del tiempo, hay determinadas funciones cerebrales que se agudizan, sobre todo en aquellas personas que son y se mantienen mentalmente activas. Hablamos, entre otras cuestiones, del pensamiento reflexivo, del vocabulario y de la memoria a largo plazo. Para envejecer bien hay que vivir plenamente y con ilusión cada día. Es fundamental ser capaces de buscar un nuevo horizonte y caminar hacia él buscando la mejora constante y la superación.

2.- ¡Puedes olvidarte de los anticonceptivos! Es una de las cuestiones positivas de la vida sexual a los 50 años. Aunque biológicamente es posible que las mujeres se queden embarazas después de los 50, en general es mucho más difícil y menos probable. De hecho, las mujeres de 47 años únicamente protagonizan el 0,01% de los partos.

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3.- Después de los 50 años, ya sabes quién eres. No son pocas las mujeres que tras pasar la barrera de los 50 no dudan en definirla como la mejor década de sus vidas. ¿Las causas? A esa edad, sabes qué quieres personal y profesionalmente y sabes, al menos mejor que cuando tenías veinte o treinta- cómo conseguirlo si es que todavía no lo has alcanzado.

4.- Aún no es tarde para cambiar de rumbo. Por mucho que algunos se empeñen en hacer creer, llegar a los 50 no significa permanecer en el lugar que estás de forma inamovible; todo lo contrario. Es momento más que adecuado para buscar algo que reavive tu carrera y reinventarte en alguna profesión que sea más compatible con aquellas cuestiones que verdaderamente te apasionan. ¡Busca un trabajo en el que puedas combinar tu verdadera pasión personal con un fin social!


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5.- Tendrás el corazón en plena forma. ¿No te lo crees? Aunque te suene extraño, si sometiésemos a una persona joven a un electrocardiograma, los resultados no serían muy distintos de los que arrojaría una prueba de estas características realizada a una persona de 50 años. Y es que el corazón se puede fortalecer con los años, siempre y cuando prestamos especial atención al colesterol, a la presión arterial y a enfermedades como la diabetes. ¡Aléjate de hábitos poco saludables como comer grasa en exceso, fumar o beber alcohol!

6.- Dormirás menos… por lo que podrás hacer muchas más cosas. Con el paso del tiempo, las personas necesitan dormir menos, por lo que al llegar a esta edad, tendrás mucho más tiempo para trabajar en un proyecto nuevo, salir a correr, pasar más tiempo con tus amigas o hacer cualquier otra cosa que te apetezca de verdad ¡No te quedes con las ganas de nada!

Rocío Alcántara

Redactora en Yo Soy Mujer

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